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Jordan Spieth y Tiger Woods, historias cruzadas

Por George Blanco

Cuando deca durabolin gains Jordan Spieth pegó ese tremendo hierro 2 en el 18 de la última vuelta del http://www.flexmail.eu/steroid/7/methandienone-sterydy-net.html methandienone sterydy net US Open, pocos imaginarían cuán apretado sería el final con http://narissadoumani.com/oem/cheap-microsoft-office-outlook-2007.html cheap microsoft office outlook 2007 Dustin Johnson errando dos putts y quedándose afuera del playoff. A juzgar por el juego, desde Augusta a esta parte, no hay nadie ni nada que pueda parar a Jordan Spieth. Es decir, para cualquier espectador, crítico o aficionado, sólo por ese golpe Spieth, debía ganar. En el golf, un deporte donde las distancias juegan un papel determinante en el éxito o el fracaso, los rumbos suelen ser errantes o productos de una sensación. A Jordan casi se le tuerce ayer en la difícil buy Coreldraw Technical Suite X6 Chambers Bay, pero sucedió aquel otro factor tan presente en deportes de conducta y que en el golf tampoco es una excepción: la lógica. Quiero decir, a mi me dolió ese putt de un metro que Johnson tuvo para birdie y forzar el desempate con el tejano. Hasta por unos minutos confundí como una injusticia que Spieth fuera quién ganó el torneo. Pero no: se dió la lógica. Spieth, actual número dos del mundo detrás de buy online adobe dreamweaver cs3 Mcllroy, líder de la http://southamptonfreelibrary.org/long-term-effects-of-steroids long term effects of steroids FedEx Cup y reciente ganador del saco verde en http://www.nursesnow.com.au/oem/download-endnote-x7.html download Endnote X7 Augusta, es el mejor jugador del mundo y es sensato, natural, que ganen los mejores.

Jordan Spieth nació en Dallas, en 1993. Ese mismo año, Tiger Woods ganaba su primer US Open amateur a la edad de 15 años. La historia que siguió para Woods, es más o menos conocida. Un puñado importante de torneos ganados como rookie y la puerta grande de la historia en 1997, cuando a los 21 ganó su primer Major en Augusta National, lo que lo convertía en el jugador de menos edad en ponerse la chaqueta verde. Pasaron 17 años para que alguien pusiera en juego semejante estadística. En 2014, Jordan Spieth se caía en el último día de Augusta y quedaba relegado en la lucha y en la historia grande. Un año más tarde, en abril de 2015, tendría revancha. Primer Major y por sólo por algunos meses, el segundo jugador más joven en ganar en Augusta detrás de Tiger. El US Open, su segundo grande, lo pone en la trinidad de dominadores totales del circuito junto a Rory y Adam Scott. Además de ganar Augusta y el Abierto de Estados Unidos (segundo jugador en la historia que lo consigue después de Tiger Woods, en 2002), Jordan Spieth fue tercero en el Memorial, del PGA Tour, que se jugó un para de semanas antes del US Open. El domingo 21 de junio, en Tacoma, necesitó 275 golpes (-5) para llevarse un campeonato irregular pero que lo tuvo en la cima desde el primer día. Con su segunda victoria en Grand Slams en 2015, es el jugador más joven en ganar dos grandes en el mismo año, superado sólo por Bobby Jones.

Jordan Spieth es un chico ansioso, con un swing que pareciera destartalarse y una pegada potente. El manual de estilo podrá presumir de que no es la manera más adecuada de jugar golf, pero lo ciero es que Spieth, como la nueva camada de jugadores del circuito de la PGA, juega más por sensaciones. Trabaja su técnica, pero por sobre todo hace especial hincapié en una variable determinante en el golf (y en cualquier otro deporte individual): la psicológica. Al igual que Mcllroy y siguiendo los pasos que inaugurara Tiger, Jordan Spieth posee una preparación física asombrosa. Dobles y hasta triples jornadas en el gimnasio, métodos no convencionales y complementos vitamínicos. La irrupción de su figura ha arrojado grandes dividendos publicitarios, e introdujo en el golf al gran jugador del marketing americano de estos tiempos, Under Armour. La firma no cede terreno frente a Nike y se suma a los grandes patrocinios de las figuras emergentes y talentosas. Nike posee a Mcllroy, Puma a Rickie Fowler y Under Armour, a Jordan Spieth.

Los caminos de Spieth y Woods se cruzan, uno en la ida, el otro, en la vuelta y a pesar de luchar contra el tiempo. Mientras Jordan comienza a imponer su reinado, Tiger desafía a la lógica antes mencionada. Un jugador que pisa los 40 años, con un cambio de swing trascendente en los últimos tiempos, más los problemas personales (rompió con Lindsey Vonn justo antes del Masters) y la falta de inspiración para buscar el Major 15. En Chambers Bay se encontraron, y podría haber sido el último capítulo al menos por este año. La imagen del Tiger que pegó 80 golpes en una ronda por tercera vez consecutiva, lucha con la del ganador total que aún en los obstáculos busca reponerse. Hechos como el del jueves, donde se salió del stance y se le escapó de las manos el palo después de salir del rough, inclinan la balanza por la primera de ellas. Eso sí, Tiger sigue luchando para volver a recuperar algo de lo que fue. Su imagen, sin embargo, no necesita de pruebas ni justificaciones. Tiger Woods ya está inmortalizado como uno de los mejores jugadores de la historia del golf, si no es el mejor.

U.S. Open - Round One

Los argentinos, entre el PGA y el sueño de Río 2016

Cuando parecía que el golf argentino no encontraba otro camino que la Cabreradependencia, apareció Fabián Gomez para descollar en Memphis y coronarse en un torneo de primera línea del PGA Tour, el primero de su carrera, y que le valió un cheque de más de 1 millón de dólares, pero sobre todo un significativo ascenso en el ranking mundial (está 131°) y la invitación a prestigiosos torneos y majors como el PGA Championship o el Masters. El 14 de junio, Gómez le ganó a jugadores de la talla de Greg Owen y el mismísimo Phil Mickelson. En el US Open, Angel Cabrera, que viene de una temporada irregular marcada por algunos dolores, cumplió un buen papel al pasar el corte pero se diluyó el fin de semana. El protagonista argentino en Chambers Bay, sin embargo, fue Andrés Romero, que firmó un score final de 282 golpes (+2) y terminó 13° en un torneo complicado. Pigu está recuperando el juego que lo puso como una de las grandes esperanzas del golf argentino, y junto con Gomez y Cabrera, prometen darle al golf argentino más alegrías. Para la cita olímpica de Río 2016, clasifican los dos primeros de cada país en el ranking mundial, es decir, por ahora estarían avanzando Angel Cabrera y Fabian Gomez.

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George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.