Entrevistas Libros

Juan Tonelli: el poder de ser uno mismo

Por Luciano Zahradnicek

Fotos de Rocío Curtti

Mientras lo escuchaba hablando con soltura sobre las temáticas referidas a la existencia del ser, que aborda en su libro, me invadió inevitablemente el asombro ante la complejidad existencial del ser humano. Una entidad viviente que a lo largo del espacio y del tiempo va mutando, rompiendo cáscaras y resurgiendo como algo nuevo. Pero este evolucionado ser no viene en blanco como si fuese la mejor explicación del empirismo de John Locke. Por el contrario, trae consigo algo de sus experiencias pasadas, aquellos impulsos que encendieron la curiosidad de transitar el camino para crecer.

Me me resultó muy loco y a la vez muy esclarecedor caer en la cuenta que el hombre que en su adolescencia fue campeón mundial de squash, que en su juventud eligió estudiar Administración de Empresas y que a lo largo de su vida atravesó diferentes crisis producto de sus propias inseguridades, sea el mismo que me estaba hablando sobre historias que te sacuden, te conmueven y te hacen pensar, si realmente estamos viviendo como queremos.  

DSC00922

Eran casi las 19:30 hs. En el patio del Cabildo de la Ciudad de Córdoba se había montado un domo amarillo como el espacio minimalista equipado para dar conferencias en el marco de la trigesimosegunda edición de “La feria del libro y del conocimiento”. Antes de entrar para ocupar uno de los asientos, se acercó hacia mí junto con sus asesoras de prensa. Me tendió la mano y dijo: Hola, soy Juan Tonelli, el autor del libro “Poder Ser”.

DSC00925

Hacia el segundo semestre de 2016, las librerías se disponían a presentar entre sus títulos al libro de Juan Tonelli. “Poder ser: historias extraordinarias de gente común”. En este trabajo, el autor les ofrece a los lectores, diferentes historias de la vida cotidiana que ponen en jaque aquellos preconceptos, mandatos y prejuicios que hay sobre distintos temas que nos atraviesan a lo largo de la vida como el sexo, las adicciones, la muerte, las frustraciones, etc. Y nos desafía a plantearnos nuestras propias inseguridades para poder ser quién uno quiere ser realmente.

A partir de las cuestiones existenciales del ser que aborda en su libro. ¿Cómo influye la cultura en los bloqueos emocionales?

Influye como un condicionante. Nuestra familia, la sociedad, los prejuicios que hay sobre diferentes temas, nos dan una forma de ver las cosas que muchas veces no corresponden con nuestra propia percepción.  A lo largo de la vida, todos los mandatos y todas las cosas que nos han ido inculcando se vuelven automáticas y en cierto sentido nos van arruinando, porque es como si nos hubiesen programado y después nos cuesta mucho salir de eso.

Algo que plantea en el libro es el sentimiento del miedo y que esta emoción provoca inseguridades. ¿Cómo afectan las redes sociales para entablar vínculos, siendo que las apariencias son importantes en el mundo virtual?

Yo creo que las redes sociales, como herramientas para conocer a alguien, no son nocivas. De hecho pueden potenciar el autoestima, por ejemplo en mi época no existían y para encarar a una chica tenias que tener el valor de hacerlo. Hoy en día, te animás un poco más por esta característica que tiene lo virtual. También hay que saber darles el uso correspondiente y no creer que todo lo que pasa ahí dentro es verdad.  

Cuando una persona se enfrenta a un problema… ¿cuál es el primer paso para resolverlo?   

El primer paso es asumir que existe un problema y tomar la decisión de querer superarlo. Lo que viene después es un camino que se transita con la misericordia, y ésta es una idea que está muy presente en lo que yo escribo, porque en parte, la intención de cambiar es porque somos implacables con nosotros mismos por no bancarnos nuestras limitaciones, no bancamos no coincidir con la imagen de lo que deberíamos ser. Nos irrita, nos exaspera, nos duele no tener ciertas características. Entonces nos obligamos a cambiar y ahí ponemos una violencia enorme. Y lo que creo es que es ahí cuando uno se tiene que mirar con compasión, con misericordia, tolerarse, confiar en la vida porque así como se entra en un túnel negro, si tenes paciencia y compasión con vos mismo vas a poder salir.  

Usted hablaba de dos etapas en la vida: una antes de los 40 años y otra después . ¿En qué tipo de lecturas te refugiaste durante la primera etapa para ser hoy el hombre que escribe sobre la complejidad del ser?

Desde chiquito me interesaban los problemas existenciales, si bien mi formación es completamente distinta, me di cuenta tarde que toda mi vida me había interesado por temas de espiritualidad, psicología, filosofía y sociología. Literatura, como ficción y novelas nunca me interesó pero si me interesaban aquellos autores que en su obra tocaran los temas existenciales. Sin embargo hay dos autores que me marcaron, uno es Anthony de Mello, hindú, sacerdote jesuita y psicólogo y vincula estos tres modos de pensamiento,en tan solo seis libros. El otro -que está vivo a diferencia de de Mello- es Anselm Grüm, un monje alemán benedictino que escribe textos chiquitos que van al núcleo de los problemas, con una enorme humanidad. Cuando lo leo creo que este hombre ha pasado por muchos infiernos porque con la sensibilidad que cuenta los problemas demuestra que hace mucho hincapié, en la compasión y misericordia.

DSC00906

Durante su juventud, el autor atravesó dos bloqueos emocionales que marcaron su vida: uno el miedo a fracasar como jugador de squash y el otro un trastorno alimenticio devenido de la necesidad de comer sano.

En el primero de los casos, la presión que sentía por no defraudar durante los partidos, por no cometer errores y seguir manteniendo el status de prestigio que le daba su posición como uno de los mejores jugadores del mundo, hicieron de cada evento una tortura. “Durante el momento lo disfrutaba, el tema era la previa”. Era una situación que le producía padecimiento, un bloqueo que tenía que superar. Una aprendizaje valioso de esta experiencia poco grata, fue la permisividad de aceptar que sentía miedo, que eso era natural. Porque en aquel entonces, lo que el común decía era que no había que sentir miedo. Primero tuvo que aceptar que esa sensación lo invadió para entender que había algo más superador que el miedo que debía superar y pensar de dónde venía este bloqueo.

Luego, con sus trastornos alimenticios, Tonelli llegó a alimentarse a base de frutas y verduras con el objetivo de comer bien, pero apenas salía de su rigurosa dieta, se dejaba llevar por la comida al punto de caer en atracones. Más allá de los riesgos en la salud, tuvo que asumir que había en él una especie de adicción a la comida, algo que no podía manejar por más que hiciera el mayor esfuerzo; y eso lo frustraba. En este sentido, Tonelli hace una muy buena definición etimológica de lo que es adicción, que remite a lo no dicho y que con lo que se cubre con otra cosa. Como un elemento “que hace que la vida, por ese instante, cobre sentido”. Según sus experiencias, el autor cree que en un punto todos somos un poco adictos a algo.

DSC00915

Diez son los tópicos que Tonelli toca a lo largo de toda la obra. Historias verídicas con un toque autobiográfico son las que el autor nos presenta con una lectura amena pero profunda, a lo largo de las doscientas páginas del libro.

En este sentido, el escritor del blog y plataforma digital “El Pellizco”  supo hacer una selección de historias de gente común y corriente que nos interpelan sobre las cuestiones más profundas de nosotros mismos para “Poder ser”.

 

Luciano Zahradnicek

Curioso, inquieto y filosófico. Admirador del arte la música y el teatro. Me defino como un compulsivo lector. Periodista profesional.