Libros

La Chica del Tren, ¿Quién es esa chica… a la que todos leen?

Por Deborah Kuperman

En mi constante búsqueda de libros con los cuales “revivir” mi tiempo -mi tiempo no se mata-, a veces me encuentro con sorpresas en las categorías donde menos me lo espero.

Tal fue mi caso con este libro. Los “best-sellers” no son siempre de mi agrado, suelo evitarlos porque los finales felices, o predecibles, no son aquellos que me permiten mantener mi “doble vida”: aquella que llevo, paralela a la mía, mientras estoy pendiente de la vida de alguno de los personajes del libro que me encuentro leyendo en el momento.

Sin embargo, y sin quererlo, me topé con este libro y, cayendo en ese maldito cliché de “juzgar el libro por su tapa” -en mi caso lo juzgué por su título-, quise que las letras me presentaran a “La Chica del Tren”.

Al final, terminé devorando sus hojas rápidamente. Es que la obra de Paula Hawkins es de esas con las que hacía mucho tiempo no me cruzaba, una de aquellas que no podemos parar de leer, cuyas escenas imaginamos automáticamente en nuestras cabezas, cuyos tan finos detalles nos permiten ingresar a mundos paralelos.

Lo primero que me llamó la atención de su narración fue la constante ida y vuelta entre narradores, personajes que nunca se quedan callados, que nos quieren hacer saber exactamente lo que piensan, y que finalmente nos terminan sorprendiendo al final de cada capitulo. Y por supuesto, al final del mismo libro. Las narradoras: Rachel, Anna, Megan. Tan distintas, TAN IGUALES.

Personalmente, Rachel, nuestra anti-heroína, es la que me desespera, y por eso, la que me genera las ganas de no parar de leer. Quiero de sacudirla y decirle que despierte, que cambie, que deje el pasado atrás, mientras hace exactamente todo lo contrario. Además, ella vive una situación que muchas veces hemos vivido nosotros también, y eso nos desespera aún más. ¡Sabemos que no vas a terminar bien, Rachel! Entonces, ¿por qué te seguimos paso a paso? Creo que tenemos la esperanza de un final feliz. Siempre tenemos esa esperanza.

A Megan y Anna… las odiamos y las amamos. Porque también, todos tenemos alguna Megan o Anna presentes en nuestras vidas.

¿Y qué decir sobre Jess y Jason? La verdad, me urge pedirles que cada uno lo descubra por sí mismo.

Rachel toma siempre el tren de las 8.04 h. Cada mañana lo mismo: el mismo paisaje, las mismas casas… y la misma parada en la señal roja. Son solo unos segundos, pero le permiten observar a una pareja desayunando tranquilamente en su terraza. Siente que los conoce y se inventa unos nombres para ellos: Jess y Jason. Su vida es perfecta, no como la suya. Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es suficiente. ¿Y si Jess y Jason no son tan felices como ella cree? ¿Y si nada es lo que parece? Tú no la conoces. Ella a ti, sí.

–  Contratapa – La Chica del Tren.

 

“La Chica del Tren” es ese thriller psicológico que juega con nuestros sentimientos. Está tan bien orientado a formar relaciones entre ciertas partes de nuestro cerebro que nos ponen la piel de gallina, que entendemos la razón por la cual llegó a ser parte de las listas de best sellers de The New York Times y en las de Bookseller, The Guardian, The Wall Street Journal, The Boston Globe y Amazon.

Es cierto que puede distar de nuestra realidad aquella situación de viajar en tren, pero las escenas pueden aplicar a cualquier medio de transporte. Inclusive, a veces, yo misma imagino distintas historias sobre las personas que me cruzo en la calle cuando voy caminando, o de los ocupantes del “auto de al lado”. Paula Hawkins mezcló el jugar con nuestra imaginación con situaciones tan realistas, que si nos dejáramos llevar, a nosotros seguramente también nos pasarían.

trenOK

 

Estimados lectores, recomiendo este libro para aquellos a los que le gustan los “pageturners”. Es posible que no sean la mejor historia que hayan leído, en el sentido de que los personajes puedan estar armados sin grandes pretensiones, o que nos desespera saber que probablemente uno nunca dejaría que las situaciones lleguen a esos niveles de angustia personal. Pero este libro ilustra la mente de una borracha, depresiva y mentirosa, que no puede controlar lo que la rodea; la de una mujer que es sometida por la violencia y el “amor” de un esposo que parece abusivo; la de otra mujer que no sabe cómo hizo para robarle el marido a otra, y que tiene miedo de que su marido siga enamorada de la ex.

Con semejantes personajes, es imposible dejar de leer. Y no hay nada más lindo que no poder dejar de leer.

 

 

Deborah Kuperman

Adicta a los libros y exploradora de todo tipo de lecturas. Viajera frecuente. Escucha música todo el día, en su cabeza. Periodista profesional.