Música

La fórmula Beck para conquistar al rock

Por Mauri Llaver

Era cerca de la medianoche, con más de la mitad del público en camino de vuelta a casa (Lana Del Rey había sido claramente el objetivo principal de la mayoría de los asistentes), y el calor en el predio 06 de http://steroidsbesthgh.com/anavar-low-dose-long-term-use-woman-3mg-daily_ly/ Anavar low dose long term use woman 3mg daily Tecnópolis no daba respiro, literalmente. Y ahí estaba él, Bek (Sí, Beck es su nombre artístico) David Hansen: saco rojo, sombrero, y una cara que ni por asomo muestra sus 43 años, listo para agarrar el timón en forma de guitarra que guió el viaje que fue la hora y media de show que siguió.

​Probablemente ni él tiene demasiada idea de cómo definir su música; si repasamos sus más de 25 años de carrera o, por qué no, el setlist del show en Buenos Aires, encontramos un abanico de estilos digno de una creatividad notable. Hay que remontarse hasta 1994 para encontrar la primera aparición de Beck en la primera plana de la música mundial; el disco Mellow Gold – su primero con una discográfica masiva – marcó un punto de referencia en un momento en el que, tras la muerte de Kurt Cobain, la industria musical se quedaba sin uno de sus máximos exponentes. Loser es la canción insignia de un disco que, concebido como anti-comercial (Beck dixit), lleva vendidos 1,2 millones de copias en EEUU solamente, y sigue siendo un número puesto en los shows.

​Dos años después editó Odelay, aclamado por muchos como su mejor trabajo. Devil’s Haircut y Where It’s At (Encargadas de la apertura y cierre del show en Tecnópolis, respectivamente) aparecen como los exponentes icónicos de un disco que, con nominación para el Grammy como mejor disco del año en 1997 de por medio, no falta en la playlist o en la estantería de ningún fan de la música alternativa. (Si estás leyendo y no estás escuchando algo de este disco, deberías).

Mutations, Midnite Vultures y Sea Change siguieron, en 1998, 1999 y 2002, pero la vuelta de Beck a lo más alto se dio en 2005, cuando editó Guero. Plagado de hits, pegadizo y fresco como pocos, un disco ejemplificador del popular “menos es más”, dejó joyas como E-Pro, Girl (Videazo!) y el favorito personal de quién escribe, Rental Car. Producido “con la más alta tecnología para sonar Lo-Fi”, Güero es un disco simpático, que contagia de alegría al escucharlo y al que no le sobra nada, en el mejor sentido posible. Si hay alguien que espera que pase de moda, siento decirle que la espera será larga.

​En 2006 The Information y en 2008 Modern Guilt, este último con el glorioso tema homónimo que no dejó remera sin transpirar en sus recitales, cierran la que es, sólo por ahora, la discografía del norteamericano.

Actualmente, Beck cierra el 2013 trabajando en sus dos próximos discos (porque quién quiere trabajar en un solo a la vez, ¿no?), que espera lanzar de forma independiente en el curso del 2014. Por lo pronto, nos quedamos con el buen final de boca de su show de cierre de gira en Buenos Aires, con los pies cansados de tanto bailar, y con el corazón contento.

Porque Beck demostró que sabe cómo complacer a la gente, cómo poner en escena un gran show y, por sobre todas las cosas, cómo rockear, por qué no decirlo de nuevo, al mejor público del mundo.

Yo Opino

*Por Helga Zambrana

Beck es un showman desgarbado de negro, gris y rojo que zapa, baila y tira algunos monólogos sin tomar aire. Jugó a ser MC con Hotwax o en el funkito Qué onda Guero y a ser Prince con los increíbles falsetes en clave R&B de Debra. Su banda merece una atención especial, quienes desde hace varios años potencian y son el complemento perfecto para cada canción en vivo.

Pudimos escuchar los temas de Modern Guilt, de ya cinco años: Soul of a Man, el surf­rock de Gamma Ray y Modern Guilt, este último unido a una versión de Tainted Love. Beck pidió una base de batería para dar paso a Get Real Paid e improvisar mientras el público coreaba tímido. Con un recital en otra sintonía, también hubo espacio para repasar temas del hermoso Sea Change, The Golden Age y Lost Cause.

“Este sonido les debe sonar familiar”, dijo luego de Sissyneck, mientras sonaban los conocidísimos acordes de Billie Jean. “Hay ciertas canciones que son tan buenas que no se pueden tocar así nomás, ¿no les parece?” y nos tuvo a todos bailando mientras terminaba el cover de Michael Jackson.

La triada Girl, E­Pro y Where It’s At? fueron el cierre para que Beck se retire con un abrazo colectivo junto a toda su banda, mientras aún sonaban los “oh­oh­oh”. Los chicos noventosos de la era MTV esperábamos verlo compartiendo fecha con Blur. Ojalá que en su próxima visita la movida sea otra y podamos disfrutarlo solo.

Setlist

Devil’s Haircut
Novacane
Loser
Hotwax
Qué Onda Guero
Debra
Black Tambourine
Soul of a Man
Tainted Love (cover de Gloria Jones)
Modern Guilt
Get Real Paid
Gamma Ray
I Won’t Be Long
Soldier Jane
The Golden Age
Lost Cause
Sissyneck /Billie Jean (cover de Michael Jackson)
Girl
E­Pro
Where It’s At?

Mauri Llaver

Estudiante de Doctorado en Química pero amante de la escritura. Lleva el periodismo en la sangre y los pelos al ritmo de su playlist rockero.