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La llama olímpica no quemará las cenizas de la Candelaria

Por Lautaro Prata

Test steroids for sale Sandro de Nascimento se crió entre barreras y tumbos: nunca conoció a su Testosterone undecanoate hatГЎsa padre porque lo abandonó antes de nacer y sólo tenía 6 años cuando su Houston price testosterone cypionate madre fue apuñalada por ladrones en el comercio que se encontraba en la Clenbuterol labs favela donde vivían. El día del funeral de su madre, Sandro decidió alejarse de la favela y de toda su violencia. Fue a vivir al centro de Río de Janeiro en donde los turistas suelen dar plata y comida. Quiso alejarse de un Trenbolone acetate kur ambiente rodeado de muerte, pero no lo consiguió.

Rápidamente se hizo amigo de otros chicos que,como él, vivían en la iglesia de La Candelaria, ubicada en el centro de Río de Janeiro. Arrebatos y aspirar pegamento eran una constante en la vida de Trenbolone sleep “los invisibles”. La tarde del 22 de julio de 1993 uno de los chicos, justamente por aspirar pegamento en la calle, tuvo un inconveniente con la http://festejossantairene.com/?top=winstrol-dosage-tablets Winstrol dosage tablets policía. Sus amigos ahuyentaron a la fuerza policial atacándolos a piedrazos. Finalmente, abandonaron el lugar, pero prometieron que volverían para vengarse.

Y así lo hicieron. Aproximadamente era la 1:30 de la mañana cuando tres policías regresaron en un auto particular hacia el lugar. Se bajaron y de forma indiscriminada comenzaron a disparar a los aproximadamente 50 chicos que dormían bajo la sombra de la iglesia. Luego de una ráfaga de http://historyarticles.com/anadrol-with-anavar Anadrol with anavar balas, ocho perdieron la vida. Sandro fue uno de los que logró escapar del crimen, conocido como Massacre da Candelária”. Para Sandro no fue ni la primera ni la última vez en que la policía y la muerte toquen a su puerta. Hoy, la iglesia forma parte del conocido: “Boulevard Olímpico” que transmitirá en vivo y será el lugar en donde la llama olímpica quede encendida.

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Luego de un robo, a los 16 años fue enviado a padre Severiano, una institución para adolescentes http://peralees.com/methandienone-vГЎsГЎrlГЎs Methandienone vГЎsГЎrlГЎs bajo tutela del Estado. Mancha, como le decían sus amigos de La Candelaria, huyó el 1 de noviembre de 1994.

Años más tarde, el 17 de enero de 1998, Sandro robó, pero nuevamente la policía se cruzó en su camino. Lo trasladaron al precinto 12 y le dieron una pena de tres años, tres meses y 20 días. Sin embargo, su estadía duró mucho menos de lo pensado. ¿Buen comportamiento? Nada de eso. Methandienone keifei Huyó el 1 de enero de 1999.

El cambio de milenio vino acompañado por cambios en la vida de Sandro. Quería abandonar la vida de delincuente y poder establecerse, por lo que pidió trabajo a su tía Ivonne. Pero no sabía leer ni escribir, nunca había tenido un trabajo, estuvo preso y nadie le dió una oportunidad.

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Días más tarde, el  12 de junio del 2000, Sandro se subió a un colectivo de la línea 174. Un pasajero, al verlo que estaba armado, dió aviso a la policía que rápidamente frenó al colectivo. Ante esto Sandro reaccionó y sacó su revólver 38 para tomar de rehenes a los 11 pasajeros. El conflicto se convirtió en la primera toma de rehenes transmitida en directo para la televisión brasilera. A través de esa transmisión, todo el pueblo brasilero se enteró de lo que Sandro De Nascimiento gritó a las cámaras del país: que había sido uno de los sobrevivientes de la masacre de La Candelaria.

Fueron cinco horas de negociación en las que se liberaron todos los pasajeros. Según contaron algunos de ellos, él no tenía intención de matar a nadie. Los hechos lo avalan ya que, en cierto momento, hizo montar un show con los pasajeros para demostrarle a la policía qué era capaz de hacer. Sandro pidió a una rehén que se agachara debajo de los asientos – a donde las cámaras y las personas no podían ver- y le dijo que iba a disparar al lado de ella y que ella debía hacerse  pasar por muerta. A la vez pidió a los demás rehenes que gritaran como si de verdad la hubiera matado.

Sandro Barbosa do Nascimento (Foto Luís Bittencourt)

Sandro decidió bajar con el último rehén como escudo humano para entregarse a las fuerzas. Segundos después un policía quiso disparar a Sandro a quemarropa pero, finalmente, disparó al rehén, quien cayó desplomado sobre “mancha”. En ese momento, cuando caían al suelo, el atacante disparó tres veces en la espalda de la víctima. En una situación como mínimo confusa, el rehén murió.

Mientras esto sucedía, la muchedumbre que se encontraba viviendo desde temprano la situación, empezó a correr hacia Sandro para lincharlo. La policía lo subió a un auto policial para llevarlo a la comisaria, pero el cuerpo del secuestrador llegó sin vida: los policías en el auto lo habían matado asfixiado. Ninguno de los uniformados, culpables de la muerte de Sandro y de la masacre de La Candelaria, recibió ninguna pena a pesar de haber confesado ser autores de los crímenes. Finalmente en noviembre de 2001 la línea 174 cambio al número 158.

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Fernando, quien tiene un puesto de pochoclos en el lugar en que los ocho chicos fueron asesinados, cuenta que: “A veces hay niños durmiendo ahí, pero ahora con los Juegos ya no están mas”. Paradójicamente el lugar ahora se encuentra “protegido” por la policía. Al consultarle sobre la masacre de La Candelaria a una de las jóvenes que estaba en la plaza, me preguntó sorprendida: “¿ Y tú como sabes de eso?”, como si fuera un secreto bien escondido de Rio de Janeiro.

23 años después y por motivo de los Juegos Olímpicos, los chicos que dormían en esta iglesia fueron desalojados nuevamente. Esta vez porque va a ser un punto de fiesta con transmisiones y recitales en vivo. Pero ni las grandes pantallas, ni el cambio de número de la línea 174, ni los artistas, ni las miles de personas que están viviendo este gran evento podrán tapar la sangre de aquellos ocho chicos – ni las de tantos otros- que murieron de forma indiscriminada a manos de la fuerza policial.

Lautaro Prata

Hincha de River y del paladar negro. Amistoso y aventurero compulsivo. Cree en la religión del messias Lionel