Moda

La moda y los talles ¿algo está cambiando?

Por Paula Bosco

No sé ustedes, pero a veces me detengo a leer algunos comentarios que dejan las consumidoras de marcas de moda en las redes sociales con respecto a la apariencia física y el grado de salud o enfermedad que pareciera (para ellas) portar la modelo de las campañas. Largas discusiones se generan allí, en donde lo que claramente se pone en cuestión es el canon de belleza actual. Los patrones estéticos, cambiantes y transitorios han respondido a motivos sociales y económicos. Son el reflejo de una época.

Siempre los ha habido y conseguirlos parece sinónimo de éxito, felicidad y aceptación social. Pero ¿hasta qué punto puede un ideal de imagen poner en riesgo la salud psíquica y física? ¿Qué grado de responsabilidad puede atribuírsele a la industria de la moda y a los medios de comunicación en el desarrollo de ciertas “incomodidades” con respecto a nuestra apariencia?.

Hace unas semanas leí una noticia sobre un estudio que está realizando El Ministerio de Industria de la Nación Argentina y el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), en el que han incorporado un escáner corporal 3D para definir una norma de talles basada en las medidas antropométricas de la población argentina. Me pareció sumamente positivo ver que hay una tendencia al cambio de paradigmas con respecto al tema talles, y por ende al modelo estético actual que pretende acercarse más a la condición física real de las personas.

3

Como diseñadora, profesional activa en un ámbito vinculado a la belleza y a lo estético, muchas veces catalogado también como frívolo, pero también como mujer con una historia personal ligada a una patología de tipo alimentaria (de la cual ya me encuentro recuperada), quise aprovechar este espacio para hablar del tema que tanta controversia genera.

Muchas veces se ha castigado injustamente al mundo de la moda, otorgándole exclusiva responsabilidad e influencia en el desarrollo de trastornos de la imagen corporal y alimentarios, siendo que son múltiples las causas que disparan u originan este tipo de enfermedades, y que a su vez no todos los individuos son propensos a padecerlas. Hay una predisposición genética primeramente, y luego una serie de factores relacionados con la historia de vida y los vínculos familiares de la persona.

La explicación más simple que encuentro para que comprendan de qué estamos hablando (y un poco para desmitificar que la industria fashion es la única culpable de este mal), es que un adolescente en plena formación de su personalidad, que tenga este factor genético latente, que se encuentre atravesando dificultades en las relaciones familiares o el modo en que se vincula con sus integrantes, que no pueda poner en palabras todas aquellas inquietudes, problemas, sentimientos que le ocurren, encuentra un modo extremo de manifestar lo que le pasa, y es depositar todas sus preocupaciones y problemas en el cuerpo y la comida, ya que es más fácil concentrar la atención y preocuparse por un solo tema que poder resolver todo lo demás que le aqueja.

De esta manera, sublima o “esconde” las causas reales en estos síntomas: obsesión por el peso, obsesión en el ejercicio, restricción de alimentos, atracones, vómitos, conductas autodestructivas, y se impone un modelo a seguir, busca referentes a su alrededor, en lo más próximo (que muchas veces, termina siendo la moda). Este estado de inseguridad y baja autoestima es la causa que crea la necesidad de depender de ciertos cánones, sin saber (porque nadie se lo explica o porque no cuenta con ayuda) que alcanzar un estereotipo físico determinado no garantiza la felicidad ni el bienestar emocional;  qué esto se construye y tiene sus bases en la salud psíquica y espiritual.

Ahora bien, la moda y otras industrias emplearon determinados patrones estéticos o cánones de belleza a lo largo del tiempo como estrategia de venta y publicitaria. Pero esto no quiere decir que debemos obligadamente aceptarlos y adoptarlos.  ¡Nadie nos obliga a nada! Debemos entender que esto es parte de un lenguaje presentado con determinados fines y que si en nuestro interior tenemos la suficiente seguridad y certeza de quienes somos, de cómo nos sentimos con nosotros mismos en lo más íntimo, y qué ideal personal tenemos, nuestros valores y juicios estéticos no tienen por qué verse influidos.

tumblr_inline_mlt7gmUNIG1qz4rgp

No podemos pretender que recaiga en una industria la responsabilidad plena de cuidar o velar por nuestra integridad psíquica, sino que somos nosotros los únicos responsables de nosotros mismos.  Me parece importante que no se sigan confundiendo los causantes de este tipo de trastornos, ni se continúe desprestigiando a la moda sin un argumento objetivo. Entiendo que pueda ser más fácilmente señalada y juzgada por razones obvias.  Sí creo que como sociedad nos debemos todavía un sinceramiento y un compromiso en revisar cuáles son nuestros valores éticos y estéticos. ¿Por qué llegamos al punto en el que se sobrevalora lo superficial?  ¿Por qué hoy no es prioridad cuidar nuestro interior, nuestro espíritu pero sí nuestros cuerpos y apariencia?

Finalmente, si sospechas o tenés a alguien en tu circulo que pueda estar padeciendo esta enfermedad, te sugiero incentivarlo/a a recurrir a la ayuda profesional y transmitirle que sí, es verdad que vivimos insertos en una cultura en donde la imagen pareciera que es lo único que importa, eso no se puede negar. Pero que la felicidad no pasa por si sos talle S o XL. El cuerpo es sólo un contenedor de la inteligencia y del alma. Nos ocupemos en darle el lugar que cada cosa se merece.

Paula Bosco

Licenciada en nutrición y modelista industrial en los papeles, diseñadora de indumentaria y creadora de moda por pasión. Fundadora de Ares do Giz, Paula es amante de la música, el cine, el movimiento de las grandes ciudades y la libertad que brinda pasear en rollers.