Sociedad Tecnología

La regla del porno y las redes sociales

Por Javier Jose Pallero

El porno está en todos lados. De acuerdo a las estadísticas, 34% de los usuarios de internet se vió expuesto al porno involuntariamente alguna vez. Y sobre búsquedas, el 25% de las registradas en los buscadores más grandes se refieren a pornografía. 68 millones por día. Más allá de lo impresionante de los números, es algo que todos mas o menos sabemos. O sospechamos. El negocio es enorme. Y cuando un negocio es enorme es porque existe demanda en cantidad.

La tecnología actual nos permite interactuar con los medios. Por eso, Marshall Mc Luhan ya pensaba en la idea que el futurólogo Alvin Toffler bautizó como “prosumidor”. Ésto quiere decir, que además de consumidores somos productores. Compartimos contenido y lo producimos. Y el sexo inmortalizado para el disfrute “indiscreto” no es la excepción.

Hoy encontramos en las principales redes sociales a usuarios que comparten toda clase de contenidos (basta con observar con detenimiento el muro de algunos usuarios de facebook, pinterest, etc.). Entre esas publicaciones encontramos material sensibilizante, casi siempre prohibido por los términos de uso de la plataforma (mutilaciones, escenas de violencia extrema, pornografía infantil). Pero cuando llegamos al porno más “aceptable” o “softcore” los límites se difuminan.

La mayoría de los portales de noticias incluyen novedades del mundo del espectáculo donde el retrato de alguna señorita «en bolas» (la bastardilla me pertenece, ahora y siempre) es habitual. Vende. Y nos coloca en un estándar donde la vara de la tolerancia a ésas imágenes indefectiblemente sube. Estudios relacionados al efecto de la pornografía lo prueban. Pasen por AntiPornography al terminar de leer ésta nota.

La idea de ésta nota no es hacer una declaración moralista, sino en preguntarnos dónde está el límite entre la libertad de expresión en las redes sociales y una infracción a sus términos de uso. Algunas plataformas lo permiten bajo ciertas condiciones, con límites bastante holgados, como Tumblr (con ciertas etiquetas, limitando la porno infantil y sin linkear videos).

Twitter no dice nada, siempre que el contenido no sea ilegal. Limitaciones del Contenido y Uso de Twitter. Facebook es un poco menos tolerante con el porno (al  menos en los Términos legales punto 3.7) y nos compromete a no generar contenido con desnudez.

Los estándares de comunidad de Facebook repiten lo antedicho pero prometen respetar ciertos límites (y da el ejemplo de la desnudez de un bebé, una obra de arte… o quizás el mentado softcore). Lo esencial en ésto es lo siguiente: Cuánto es demasiado, cuándo y hasta dónde lo decide Facebook, con la asistencia de la comunidad que denuncie los posteos. El sistema de revisión de la red social por excelencia es al azar y mayormente basado en denuncias de usuarios.

La “zona gris” está entre la libertad de expresión y las políticas de uso (verdadera normativa que rige las relaciones entre usuarios y servicios web).

El FBI mantiene una base de datos de archivos de pornografía infantil para rastrearlos y así encontrar a quienes los comparten por P2P. La razón, es que se hace difícil llegar a una persona en particular mediante rastreos de IP, hay casos de personas que se metían en redes de pares y descargaban usando el wifi de vecinos, o redes abiertas de lugares públicos. El rastreo del archivo ayuda a implicarlos para perseguirlos penalmente. Un dato de color: en USA la tenencia (sin distribuir) de imagenes de porno infantil es delito y en la Argentina no. En nuestro país se están trabajando reformas para rever eso y para incluir al grooming como delito.

En la Argentina no encontré jurisprudencia relevante al respecto, pero en USA es habitual la defensa de los pornógrafos en la libertad de expresión para publicar imágenes “obscenas”. (Un tema con alto contenido moralizado como éste me obliga a poner comillas en todas partes, sepan disculpar). Y también en éstos casos las opiniones están divididas, pues la libertad de expresión está relacionada a la posibilidad de intercambiar ideas.

Les dejo las preguntas que prometí al principio como excusa para ésta disquisición:

  1. ¿Qué ideas se intercambian con las imágenes de desnudez?.
  2. ¿Es libertad de expresión lo que se postea en una red social donde hay otros que bien pueden no querer verlas?.
  3. ¿Qué pensás sobre el hecho de que cada red social decida sobre el contenido de manera diferente?.

El porno seguirá existiendo y si una red social lo limita, se encontrarán los caminos para que oferentes y demandantes nos sigamos encontrando. Y digo sigamos porque somos todos consumidores. Inclusive cuando no tenemos ganas, cada vez que le damos la vuelta a un kiosko de revistas, prendemos la tele, o nos metemos a internet.

Fuentes: Estadísticas de onlinemba.com
Fallos y opiniones de antipornography.org

Javier Jose Pallero

Activista por los Derechos Civiles y Humanos en el entorno digital. Fundador de Derecho entre Líneas. Policy Analyst en la organización internacional Access.