Viajes

London calling: 5 días en Londres

Por Lucia Castagno

Llegué por la tarde al aeropuerto de Heathrow y antes de salir compré la Oyster Card para usar libremente en el metro y los autobuses de Londres por siete días. El tube, como lo llaman los locales, es la forma más económica para llegar desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad. Tomé entonces el tren de la línea Piccadilly desde el aeropuerto hasta la estación Victoria (la más cercana a mi hotel). Fue bastante fácil y rápido, solo necesité hacer un transbordo de líneas. Finalmente llegué a Victoria Station, desde donde parten trenes y autobuses nacionales, y desde allí caminé hasta el hotel ubicado en la Belgrave Road.

Al día siguiente (primer día recorriendo Londres) fui a la zona de Westminster para ver algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad: el Palacio de Westminster, sede del Parlamento; el  Big Ben, como se conoce al reloj situado en la torre del palacio; y la Abadía de Westminster, iglesia gótica anglicana donde se celebran las coronaciones de los monarcas británicos.

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Crucé después el Westminster Bridge sobre el río Támesis y del otro lado me encontré con el London Eye (o Millennium Wheel), una rueda gigante de 135 metros de altura. Para subir a una de las cápsulas y obtener una vista panorámica de Londres es necesario pagar 21 libras, pero por cero libras existe otro lugar donde también se puede contemplar la ciudad desde lo alto (lo nombro más adelante). Volví a cruzar el río y llegué hasta la Trafalgar Square. Frente a ella se encuentra la National Gallery, un museo con una extensa colección de pinturas, entrada gratuita y wifi libre. Una excelente oportunidad para admirar las obras de reconocidos artistas y compartirlo a través de las redes sociales.

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El tercer día caminé a paso rápido por el St. JamesPark para llegar a las 11.30 h al Palacio de Buckingham y ver el cambio de guardia. Casualmente, ese mismo día se celebraba la apertura de sesiones del Parlamento y la Reina y su familia habían ido hasta allí en sus majestuosas carrozas. Por eso, después de esperar algunos minutos junto a la curiosa muchedumbre, tuve la suerte de ver a la Reina Isabel II, al príncipe Carlos y a Camilla regresando a su suntuosa residencia.

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Más tarde fui al Soho, zona céntrica de Londres caracterizada por la moda, los restaurantes caros y los edificios de oficinas. Aquí se encuentra además Piccadilly Circus, la famosa intersección de calles del West End, y las movimentadas Oxford Street y Regent Street, con locales de reconocidas marcas internacionales. Después del tour de vidrieras bajé al metro para ir a Harrods, la tienda de departamentos más grande de Europa con 90.000 m² de superficie repartidos en cinco pisos. Sólo pude recorrer una pequeña parte pero recomiendo ir con tiempo para conocer mejor esta majestuosa tienda y hacer compras.

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El cuarto día me dirigí hacia la City para subir al Sky Garden, un jardín que se encuentra en el piso 35 de un moderno edificio ubicado en el número 20 de la Frenchurch Street, contando con una inmejorable vista de la ciudad. Para poder ingresar es necesario reservar una entrada por internet a través del siguiente sitio: http://skygarden.london/ Es simple, gratuito y es posible hacerlo con dos o tres semanas de anticipación. Una vez elegidos día y horario te envían un mail con tu ticket, luego hay que imprimirlo y listo! En lo alto hay un elegante restaurant y un bar rodeado por mesas y sillas para apreciar la vista cómodamente mientras se disfruta de un café o una bebida espirituosa.

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Después de contemplar aquella vista privilegiada seguí camino hasta el famoso Tower Bridge, pasando frente al histórico castillo conocido como la Torre de Londres. Crucé el bello puente apreciando el paisaje a ambos lados del Támesis y luego almorcé fish and chips en un popular bar inglés con rica comida y buenos precios: Wetherspoons. Más tarde tomé el tube para ir al barrio de Camdem Town. Allí caminé algunos metros por una concurrida calle comercial hasta llegar al Candem Market, un gran mercado con cientos de puestos que ofrecen los productos más diversos, desde artesanías y extravagantes vestimentas hasta comida de todas partes del mundo.

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El quinto día fui al British Museum, un gran museo con muestras muy interesantes de la historia y las civilizaciones del mundo. Con entrada gratuita, es un paseo más que recomendable. Fui después al barrio de Notting Hill, donde me adentré en el Portobello Street Market, una famosa feria de antigüedades y objetos varios ubicada sobre la calle Portobello. Desde allí caminé hasta Kensington Gardens y Hyde Park, dos enormes parques que, sobre todo en primavera y verano, son una visita obligada para relajarse y disfrutar del verde paisaje.

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El sexto día llegó el momento de partir para explorar nuevos caminos, pero la capital inglesa dejaría una huella especial. Londres es una ciudad cautivante, la más populosa de la Unión Europea y uno de sus destinos más visitados. Cargada de historia, con personas amables, un transporte público eficiente y bellezas urbanas y naturales por doquier, encanta a todo aquel que la visita. Por supuesto, yo no fui la excepción y espero volver un día para seguir descubriendo sus rincones y encantarme una vez más.

Lucia Castagno

Comunicadora social, viajera