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Los orígenes del Curling y cómo llegó hasta Argentina

Por Matias Baldo

Seis millones de espectadores vieron en vivo “Boy Meets Curl”, el duodécimo episodio de la vigesimo primera temporada de los populares Simpsons, donde Marge y Homero conquistan una medalla de oro durante Vancouver 2010.  LMFAO, un dúo de electro pop formado en Los Ángeles, rodó el videoclip de “Yes” con la participación de Jamie Foxx (Ray, Django Unchained) como aliado a la hora de barrer sobre el hielo olímpico.

Es misteriosa la popularización del curling, un deporte que apenas practican un puñado de países y que, a priori, no tiene a la emoción como un elemento constitutivo de su identidad. Con la estrategia y la precisión como estandartes y cierto enigma hipnótico que capta la devoción de los millones de fanáticos que se suman en cada Juego Olímpico, el curling desdibujó fronteras y se escabullió dentro de los destinos más exóticos. Uno de ellos es la Argentina.

Similar al precario tejo estival, ese que se juega en las playas de la Argentina generalmente con el ocaso como escenografía, el curling despertó la inquietud de un grupo de entusiastas admiradores que se agruparon e iniciaron tratativas para importarlo. Deporte olímpico desde Nagano 1998 (con posterioridad el Comité Olímpico Internacional reconoció como oficial su inclusión en Chamonix 1924), se benefició por la globalización. Así nació la Asociación Argentina de Curling (A.A.C.) en un país que pese a contar con los principales centros invernales de Sudamérica jamás logró destacarse en las grandes citas, con el cuarto puesto en bosbleigh en St. Moritz 1928 como mejor resultado de su incipiente historia.

Hernán Goldzycher, Presidente electo en un sufragio del que participaron todos sus miembros, fue el arquitecto del proyecto. Matías Montoya, uno de los fundadores  y actual secretario,  fue específico sobre los orígenes de la A.A.C.: “A mediados del año pasado Hernán me propuso ser parte del proyecto, que hasta el momento ni siquiera tenía integrantes. Inmediatamente presentamos el logo y el nombre en el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual y, luego de llenar el correspondiente formulario, comenzamos la aventura. Además presentamos el estatuto, después de un trabajo brillante de nuestro contador Adrián Hernaez, que fue aprobado”. Hoy son once los que integran una asociación sin fines de lucro legalmente constituida y 168 adeptos en un grupo de Facebook en el que periódicamente se postean las novedades de la iniciativa. Su twitter es @AACurling.

Desde aquella primera reunión en el mítico Café de los Angelitos hasta las noches de insomnio y los días de cansancio made in Sochi 2014, la Asociación Argentina de Curling estableció sus autoridades y consiguió la aprobación de su estatuto fundacional. El próximo paso será presentarle la idea al Comité Olímpico Argentino, a la Secretaría de Deportes de la Nación y también al ENARD, que podría becar a los futuros atletas.

Con el espíritu encomendado hacia un objetivo que, por supuesto, tiene como meta final la participación de un equipo nacional en un Juego Olímpico, el principal obstáculo es la nula infraestructura para la práctica del curling en suelo argentino, sin cancha ni equipamiento adecuado para comenzar con un entrenamiento profesional. La inversión deberá ser sideral.  “Quizás construyamos una cancha (cuyas medidas reglamentarias son de 45,5 metros de largo y 4,75 metros de ancho) en el interior o bien podamos mandarlos fuera del país para que entrenen. Mientras tanto podremos entrenar en Perú Beach, donde lo hace el equipo de hockey, que es chica pero por el momento servirá”, agrega Matías. El conjunto de 16 piedras (ocho por cada equipo, cada una pesa 19,96 kilos y se construyen únicamente en Escocia) cuesta alrededor de veinte mil euros.

La hegemonía canadiense en el curling es contundente. Fue campeón masculino en Pinerolo 2006 y Vancouver 2010. En América, también se juega en Estados Unidos (apenas una medalla de bronce) y las Islas Vírgenes (no participó nunca de un certament internacional). Brasil es el único representante sudamericano y su Federación incentiva el sueño argentino, que aunque el tiempo apremia y parece una utopía, proyecta un cupo para Pyeongchang 2018: “Ojalá podamos participar de los próximos Juegos Olímpicos”.

Breve introducción al mundo del Curling

Oriundo de Escocia en el siglo XVI, dos equipos de cuatro jugadores (lead, second, vice skip y skip,el capitán del equipo que lanza las últimas dos piedras) cada uno compiten sobre una estrecha lámina de hielo sobre la que se deslizan las ocho piedras de cada conjunto durante diez series. Mientras uno lanza, otros dos barren con escobas que derriten el hielo para cambiarle la dirección al tiro, acelerarlo o ralentizarlo. El objetivo es sencillo: alcanzar el centro de la diana -the house- sobre el lado opuesto de la pista y dejar al menos una roca dentro del tee (emula al bochín del tejo). En cada serie o end, el equipo que conquistó el tee suma todas las piedras que estén más cerca que la primera del otro conjunto. En un juego que requiere una concentración permanente, una precisión milimétrica y una capacidad de planificación absoluta para jugar con las piedras propias y ajenas.

Matias Baldo

Periodista. Embajador de @ecosdelbalon en Argentina. @muybocaradio. Obsesivo del deporte en todas sus formas.