Música

Madera Microchip: Lo que habita en otros lados y que no conocemos

Por Victoria Montenegro

“Qué capacidad que tienen estos tipos para darte una patada en el corazón cuando quieren”. Encuentro en las palabras de este fanático la síntesis perfecta de la hora más emotiva dentro de las tres jornadas del Cosquín Rock. Catupecu Machu volvió al festival de rock del país y cientos de personas, con pulsera o no, vibraron al ritmo del show electro acústico

Un verdadero laberinto de madera y microchips.

Nunca vi a Catupecu Machu en vivo. Jamás. Hasta el domingo no sabía lo que me estaba perdiendo, todo gracias a un amigo que me llevó al espacio Geiser a ver tocar a Fernando Ruiz Díaz, Macabre, Agustín Rocino y Sebastián Cáceres. A modo de teatro, se recreó en la carpa “Espacio Geiser” un ambiente íntimo acorde a la cercanía que generan los cuatro músicos arriba del escenario. Con las sillas repletas y gente parada dentro de la carpa, Catupecu hizo un repaso musical de sus 20 años en menos de una hora. Lo único criticable fue la brevedad de las tres presentaciones, pero quizá, es lo corto lo que lo hizo contundente y una verdadera “patada en el corazón”.

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Catupecu es algo más que esos cuatro o cinco hits que nos gusta corear a todos y lo demostraron presentando un show con canciones perfectamente elegidas para hacerte viajar por una montaña rusa de emociones a través de los punteos de la criolla de Fernando y el Octapad de Agustín que, sintetizan ese cruce entre lo rústico y lo electrónico de Madera Microchip. Fui parte de los dos últimos shows y  jamás perdió calidad; el sonido impecable y la voz característica de Fernando Ruiz Díaz nos puso la piel de gallina a más de uno a la hora de entonar cada canción con vehemencia.

“Griten bien fuerte para que los escuche Bowie”

Como es usual, el líder de Catupecu dialogó con el público durante todo momento, haciéndonos sentir parte de ese encuentro y construyendo en una vía de doble sentido esa atmósfera inquebrantable. Entre tema y tema, relató cómo Palazzo les ofreció adaptar el formato a Cosquín Rock y nunca dejó de agradecer a la gente “lo que se siente arriba del escenario”. En reiteradas ocasiones pidió abrir las puertas para dejar entrar a personas que se quedaron sin pulsera, por lo cual, se llevó la ovación de todos los presentes.

FOTO CATUPECU MACHU OFICIAL

Mis dos momentos favoritos:

El grupo quedó marcado por la tragedia luego del accidente de Gabriel Ruíz Díaz, hermano de Fernando e integrante de la banda, que no volvió a subir al escenario desde entonces pero estuvo siempre presente. La resiliencia de Fernando quedó grabada en el tema dedicado a su hermano “Viaje del miedo”, del cual expresó: “desearía no haber tenido que escribir esta canción”. Sin dudas uno de los momentos más emotivos.

Hacia el final del show del segundo día, Catupecu se despidió bien vibrante y eléctrico con “Magia Veneno” que, con su melodía más el impulso de su voz, nos puso a todos de pie a corear “salgo mucho a veces vuelvo…” para dedicarlo al recién fallecido mito del rock, David Bowie.

Sin dudas uno de los mejores espectáculos de todo el Cosquín Rock, con el calor de febrero en la carpa y el corto tiempo incluido, fue Madera Microchip. Lo afirma una neófita que fue a ver otras bandas y terminó maravillada por un show imponente que promete seguir dando conciertos inolvidables.

Victoria Montenegro

Periodista. Cree en la libertad de prensa, no en la libertad de empresa. Amante de transmitir mundos con la pluma y la cámara.