Música

Madonna, celebración de lo imprevisto: Celebración de una leyenda perfecta

Por George Blanco

¿Hay algún parámetro para medir lo que fue la presencia de http://steroidsbesthgh.com/home-pregnancy-test-is-accurate_23/ Home pregnancy test is accurate Madonna en Córdoba? Desde el vamos, la visita de una de las artistas más influyentes en la historia de la música dejo en claro que no había precedente alguno para una cita que se presumía histórica. Ni la polémica levantada en los últimos gigs (el acortamiento del set en Santiago, las tres horas de demora en River, por nombrar solo algunos), lograban calmar la ansiedad previa. Tampoco ayudaba a calmar los nervios que Córdoba, por casualidades o no, haya sido elegida como última parada del http://steroidsbesthgh.com/cytomel-weight-loss-cycle_8s/ Cytomel weight loss cycle MDNA World Tour, la gira más grande -y millonaria- de 2012. Y hay que decirlo, el show fue eso, histórico por donde se lo mire.

Accidentado, intrigante, cargado de incertidumbres. http://steroidsbesthgh.com/how-is-clomid-taken_c1/ How is clomid taken Madonna no olvidará a Córdoba, y nosotros tampoco la olvidaremos a ella. Por un inédito desperfecto técnico que tuvo que ver directamente con la organización del Hgh supplements at walmart MDNA Tour, durante una hora el show estuvo suspendido, a oscuras, con miles de caras preocupadas y un sentimiento en común, en el que el silencio por parte de los organizadores tampoco ayudaba a aclarar. Verguenza, incomodidad. Había una certeza: http://steroidsbesthgh.com/which-ovarian-hormone-is-responsible-for-the-surges-of-the-gonadotropin_yy/ Which ovarian hormone is responsible for the surges of the gonadotropin un momento en falso que soportara Maddie y el show podía entrar en una cuesta arriba. Susceptible por los últimos hechos, visiblemente agotada y con su particular carácter de siempre, Madonna sin embargo, y para bendición de sus fans, eligió combatir todo ese manojo de momentos desfavorables en una oda al buen humor, como si se tratase de un juego. Se entregó al “cosas que pasan”, jugó con el público (lo de los bailarines, por destreza y buena onda merece una crónica aparte), hizo el acting aún sin sonido ni luces y espero lo suficiente para volver a escena.

Es posible que inicialmente, el concepto de leyenda admita equivocaciones, improvisaciones, aún cuando todo está planeado y pareciera ser perfecto. Madonna, la leyenda, lo sufrió pero supo como salir adelante. Madonna estuvo en Córdoba y todo fue único.

Poco a poco esa sensación de final anticipado quedó enterrada, más aún cuando la reina volvió para interpretar Vogue, en un setlist meticulosamente programado que por suerte no se vio modificado a pesar de la demora. Madonna había sorteado, tal vez, uno de los peores momentos de su carrera en un escenario. El corte en los 110 generadores del MDNA World Tour hizo que dejara en Open Your Heart, con los Kalakan deslumbrando y una coreografía que incluía a todos su bailarines con Rocco a la cabeza. Así y todo, Madge volvió, una hora después, para interpretar la mencionada Vogue. Antes, repitió el setlist de los últimos conciertos de la parada latinoamericana. Girl Gone Wild, el hit de M.D.N.A, para empezar bien arriba, mientras que siguieron Revolver (con Lil Wayne en las visuales) y Gang Bang, también del último, una canción tan tensa como su coreografía, impactante, con Madonna perpetrando una masacre en un acting asombroso que bien podría ser parte de cualquier escena de acción de Hollywood.

Las primeras lágrimas arrancaron con una versión de Papa Don’t Preach, y el Kempes volvió a convertirse en una inmensa disco con Hung Up mientras de fondo sonaban los sampleos de Give Me All Your Luvin. I Don’t Give A, con Nicki Minaj en pantallas provocó el delirio de los fans de última hora (Nicki tiene todos los aires para sucederla), a la que siguieron Express Yourself y Turn Up The Radio. Para después del imprevisto, con Vogue como primer tema, siguieron Candy Shop y Human Nature, más una versión de Like a Virgin (en plan balada) y Love Spent, con otra performance digna de un cuadro, en el piano y cantando sobre la pasarela. Para el final, los cuatro fantásticos del MDNA Tour: I’m a Skinner, I’m Addicted, y las lágrimas de emoción de todos con Like a Prayer, el momento top de la noche, que anticipó un final a puro festejo con Celebration. Misión cumplida, Madonna estuvo en Córdoba.

En un show tan perfeccionista, el inconveniente con los generadores suena a pura contradicción. Sin embargo, el MDNA World Tour, una verdadera ciudad de puro entretenimiento (el escenario y la puesta realmente estremecen) y hogar de la reina, se las ingenió para sobreponerse. Del show se sale con la boca abierta. Coreografías impactantes, en el aire y sobre telas, con diferentes temáticas y un verdadero ejercito de bailarines, los más virtuosos del mundo, que no paran de regalar momentos sublimes siempre venerando a generic name for flagyl su creadora. Las cámaras, otra prueba de que eso que estaba montado en el césped del Kempes era una ciudad, juegan con los personajes del MDNA, al punto de que, si no fuese porque es  Madonna, quizás por momentos pasaría desapercibida. El juego de luces también es impactante, y el sonido cumple con las exigencias de un tour tan ambicioso como grandilocuente. Un enorme local bailable que sin embargo mantiene el protocolo de un teatro. Te invita a bailar, pero no a ser parte. El show, como siempre, es de La Reina.

Podrá aventurarse que Madonna ya no es la misma, y es posible que sea cierto. Su papel en el show está sujeto a una idea creativa, a un formato cuidado, que no deja lugar a la improvisación y que tiene elementos de sobra para entretener, muchos de los cuales no involucran directamente a Madge. El tema es concebir que detrás de cada detalle está, intacta, Madonna. Todo tiene su sello, su mirada auténtica y controvertida, sus gestos, su aura. Más oscuro que sus predecesores, el MDNA es un homenaje a la movida electro-psicodelic del último disco, pero también repasa lo mejor de la carrera de la chica material, con guiños inevitables a lo religioso, el movimiento punky y el desenfreno de una estrella de su altura con todo lo erótico que siempre implicó e implica. Desde su Detroit hasta su era de mayor glamour con el toque urbano neoyorquino que tanto la caracterizó. Una especie de linea del tiempo que estremece en cada pasaje, hasta hacer delirar a los fans. MDNA es, otra vez, un homenaje en vida.

La buena noticia, también, reside en que efectivamente Madonna continúa despertando un haz de luz difícil de igualar, digno de las grandes personalidades de esta parte de la historia, y no solo musicalmente hablando. Emociona verla, su demagogia puede transformarse en un credo, y su influencia es directamente proporcional a su reinvención como artista. A Madonna se la quiere como es, se la banca a cada momento. En MDNA todo es grande. Como su leyenda, como su historia viva. La cita en Córdoba estuvo en sintonía.

MDNA Tour, la gira de los millones

George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.