He tenido el inmenso privilegio, dias atrás, de tomar parte de uno de los eventos deportivos amateurs más importantes de Sudamérica. En el rubro carreras de Aventura, sin dudas, la más masiva y a esta altura, también tradicional Cruce de los Andes, organizado por la marca Columbia y Club de Corredores, la organizacion que lidera Alejandro Tagle.
Poner a prueba el físico en una ultramaraton de montaña, luego de meses de entrenamiento, es sin duda todo un desafio, Y lograr resultados que superen las expectativas previas, un motivo de máximo orgullo y satisfacción porque tanto esfuerzo no ha sido en vano.
Pero quiero compartir con ustedes algunos comentarios sobre la Carrera como fenómeno social, empresarial y de marketing.
La inmensidad de la naturaleza en su máxima expresión, el increíble espíritu de compañerismo que se vive en este tipo de competencias, con el aditamento en este caso de poder compartir momentos y ricas charlas con hermanos de todas las provincias argentinas, amigos vecinos de Brasil, Chile, Uruguay, Colombia, y otros mas lejanos como México, USA, Francia, España, Sudáfrica, son algunos pequeños gustos que nos pudimos darpara redondear una experiencia fantástica, también desde lo humano.
A lo largo de toda la competencia, los competidores no sólo pusieron a prueba su entrenamiento, y esfuerzo físico y mental, sino también la superación del cansancio y la gran osadía de enfrentar un recorrido en la naturaleza agreste, alejados de toda comunicación y de cualquier circuito turístico.
Me impresionó fuertemente ver de cerca el tremendo operativo logístico que implica la organización de un evento de esta magnitud, mas allá de lo imaginable, movimientos de equipos técnicos, personas, traslados de bolsos, armado de campamentos, todo con mas de 300 personas trabajando en los distintos puntos donde se distribuyen las distintas acciones de la Carrera.
Y más allá de cualquier especulación económica (el evento factura mas de un millón de dólares sólo de inscripciones) es realmente plausible que se organicen este tipo de eventos que convocan corredores amateurs de todo el mundo, y en muchos casos familias completas acompañando a los participantes, dándole un color cosmopolita a todos los poblados de la zona durante los días previos y posteriores.
Y todo esto, en el fondo, no deja de ser una fenomenal acción de marketing de Columbia, que moviliza 1800 corredores de aventura, que congrega familias, turistas, que revoluciona una ciudad y una región, y que, tras 11 ediciones se ha convertido en un evento aspiracional que completa su cupo de inscriptos en apenas pocas horas. Se agregan a Columbia numerosos sponsors de primerísimo nivel (como Gatorade, Timex, Sancor, Coca Cola, Ser, Isenbeck entre otros) que aprovechan la ocasión para posicionarse en este segmento promocionando sus productos.
El evento implica ademas un extraordinario movimiento económico para la región, pensemos solo en que todos los vuelos de los dias previos y posteriores hacia los puntos cercanos (fundamentalmente Neuquen y San Carlos de Bariloche) estaban completos y repletos de corredores (me toco vivirlo a la ida y al regreso). La mayoria de ellos extranjeros que luego conectaban con sus paises de origen.
Respecto a la organización, si hubo inconvenientes que se podrían haber previsto, si había o no plan B para algunos problemas que se sucitaron (se rompió una barcaza que era el único medio para cruzar el lago Pirihueico y llegar hasta el volcán Mocho Choshuenco, lo que obligó a reprogramar la etapa 1 de la ChamRace y produjo inconvenientes más serios con el retorno de los bolsos y elementos de logística desde Campamento 1 en Hua Hum hasta Campamento 2 en Pirihueico)
Vale destacar el espíritu de todo el equipo organizador, y más allá de algunas actitudes (poco comprensibles para mi gusto) de quejas, todos quienes alguna vez hemos organizado algo que requiere coordinaciones de muchas partes, sabemos que algo siempre puede fallar. La predisposicion de la organizacion para adaptarse y asegurar la experiencia a los competidores estuvo. Y la actitud de los competidores para afrontar el desafio modificado, fue total.
Párrafo aparte para la belleza de la zona, que más alla de las cenizas y el daño producido, mantiene intacta su magia.Hacía varios años que no volvia y me volvi a enamorar de sus lagos, sus montañas, el encanto de sus poblados, y el espíritu deportivo y aventurero de sus habitantes y visitantes.
En fin, un evento fantástico, que nos dejo a todos con muchas ganas de repetir y de contagiar a todos a no perderse semejante experiencia.
Clasificación final, click ACÁ
- Foto: El Cruce
- Foto: Mario Postay
- Foto: Mario Postay
- Hasta el año que viene (Foto: Mario Postay)
- Vista de las carpas (Foto: El Cruce)
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