Viajes

Marching in New Orleans  

Por Antonella Bettati

Partimos rumbo al French Quarter pero nos confundimos de dirección y caminamos hacia el lado opuesto. Luego de unas 10 cuadras descubrimos que en New Orleans la gente te dice “buenos días” cuando te cruza en la calle sin importar que no te conozca, que los bares con música en vivo no son propiedad privada de Bourbon Street, y que íbamos en la dirección equivocada.

Recalculando… llegamos al French Quarter, compramos unas cervezas en un bar en el que tocaba una banda blusera de lujo. Nos sentamos en la barra. Unos tipos al lado nuestro le preguntan al Barman por qué la Bartender está usando corpiño. El Barman responde que se lo pone para trabajar. Finalizando el set, el violero pasa con un balde en la punta de su guitarra para que dejemos propina. El espectáculo lo valía todo, pero los dólares en Argentina son pocos y los bares con buenas bandas en New Orleans son muchos.

3

Salimos del bar con hambre, entramos en un lugar de comida rápida sureña. Pedimos gumbo, jambalaya y pollo frito. Sonaba hip hop en los parlantes. El bar se llenó de un contingente, supongo que eran estudiantes, todos con remeras de New Orleans recién compradas en un gift shop. Una nueva canción comienza a sonar en los parlantes, todo el contingente la celebra, parece ser La Canción del momento. Una mujer negra, de unos dos metros de alto y uno y medio de ancho comienza a perrear. Se arma un círculo a su alrededor celebrando el baile. Al lado nuestro una chica nos dice: “Oh my good, she´s my mother”.

2

Terminamos la comida pero no las cervezas, salimos a la calle con los vasos en la mano. Son las 18 hs y todavía no anochece. Desde las puertas y ventanas de los cabarets se asomaban culos entangados. Vale la pena destacar lo llamativos que resultan los pliegues formados entre el final de la nalga y el principio de la pierna de las mujeres del sur.

En la esquina un hombre con uniforme de la Policía de Nueva Orleans nos dice que no podemos tomar cerveza en la vía pública, que ya habíamos cruzado la calle hasta la cual el consumo de bebidas alcohólicas está permitido, señala la presencia de menores de edad e indica que estamos infringiendo la ley. “Ok, las tiramos” respondemos. El policía plantea un nuevo problema, “ella es menor de edad” afirma mientras me señala, “ni a palos, tiene casi 30” responde mi novio. “Entonces son padre e hija recorriendo New Orleans” dice el policía, nosotros no encontramos qué responder a esto. Ante nuestro silencio el policía remata: “¿No quieren pagar la multa? entonces van a tener que comprar estas gorras”. No recuerdo cómo introduce el tema, pero mientras insiste en vendernos las gorras nos explica que es de una organización de la cual no escuchamos el objetivo, ni su nombre. No es un verdadero polícia, todo su argumento era para intentar vendernos una gorras, horribles gorras, casi tan feas como las remeras del contingente que estaba en el local de comidas rápidas. Seguros de no tener ningún problema con la ley, nos alejamos.

Seguimos caminando, advertimos que la limpieza de la mañana no resultó efectiva y que los baches de la calle acumulan líquidos que huelen mal ¿Será parte de la mística del eterno carnaval de New Orleans? Mística que seguro no perciben quienes observan Bourbon Street desde los balcones, aquellos que reservaron una costosa habitación con balcón exterior en el barrio francés.

3

Son apenas las 9 de la noche, hasta las 4 de la mañana los visitantes del Barrio Francés seguirán marchando por sus calles y las bandas de jazz, blues y rock seguirán sonando sin importar si es carnaval, un día de semana, una boda o un funeral.

Entramos a un nuevo bar, pedimos dos cervezas y esperamos escuchar un nuevo set, el show comienza y una banda de jazz toca “When the Saints Go Marching In” sin que nadie haya muerto.

#FrenchQuarter #NewOrleans #BourbonStreet

Un vídeo publicado por @antobettati el

Antonella Bettati

Lic. en Comunicación Social, escritora estrella de mails y sms, CM de @Elinmobiliario para @MoDigitales, ex bailarina de contemporáneo, joven por siempre.