Música

Marilyn Manson, celebrando The Pale Emperor

Por Mauri Llaver

Pensar en Anavar before after female Marilyn Manson es pensar en un desfile de personas, personajes y personalidades que forman parte de una historia tan Pill form steroids camaleónica como http://kokinetics.com/buy-genuine-clenbuterol Buy genuine clenbuterol polémica. Atrás quedaron los días del http://jedaware.com/testosteron-ester Testosteron ester Antichrist Superstar o de http://www.azamericasat.net/winstrol-horses Winstrol horses Omega and the Mechanical Animals, la actualidad trae de la mano una faceta algo más relajada, pero no por eso menos interesante.

Muchas dudas se habían suscitado después de http://www.gestiona.es/winstrol-ethanate-cycle Winstrol ethanate cycle The High End Of Low (2009) y Side effects of testosterone Born Villain (2012), cuando la sensación de desencuentro de Trenbolone acetate espanol Manson con su música generaba muchas más dudas que certezas. En Winstrol pills australia The Pale Emperor se materializa el tan encontrado reencuentro que, si bien alejado de lo que alguna vez fueron discos icónicos como http://steroidsbesthgh.com/modafinil-and-lost-weight_0d/ Modafinil and lost weight Holy Wood, es para celebrar.

Lanzado en enero del presente año, el noveno disco de Manson deja de lado buena parte de la actitud provocativa y chocante tan característica y da lugar a un trabajo en el cual la música se destaca no tanto por lo que dice, sino por lo que es. Mucho tiene que ver el hecho de que el disco fue compuesto y grabado casi en su totalidad por el artista junto con Tyler Bates, (compositor de la música de películas como 300 o  Dawn Of The Dead), sin una banda como tal y dejando de lado por primera vez en mucho tiempo a Twiggy Ramirez, bajista y compositor en varios de los discos previos.

Alejado también del sonido industrial y metálico que lo supo caracterizar allá por los ’90, The Pale Emperor gira alrededor de una atmósfera que, si bien se mantiene centrada en un estilo rockero vintage, roza también por momentos ciertos sonidos bluseros. La melodía toma las riendas en buena parte de la experiencia, a través de la cual nos encontramos con canciones que tienen personalidad, forma y peso propio. Cada una de las piezas del disco es una situación, un momento, e incluso un lugar, generando la sensación de que hay algo más allá del sonido. Este sentimiento casi sinestésico se debe en parte a la evidente influencia de Bates y de su historia como compositor para series televisivas y películas, y es acompañada por la voz y lírica de Manson, que termina haciendo la parte de un guía a través del viaje.

De cualquier manera, el despegue no es absoluto y nos encontramos con puñaladas y cortes metálicos en canciones como Deep Six (uno de los singles del disco) o The Mephistopheles of Los Angeles, para no olvidarnos de que, aún con 46 años y con la mira puesta en otros objetivos musicales, Marilyn Manson sigue siendo Marilyn Manson. El tempo se relaja por momentos y la marcha casi hipnótica de la percusión y el bajo se encargan de buena parte de los cimientos musicales. Constantes referencias a la historia romana y a la mitología griega aparecen como un interesante twist en las letras (el título del disco hace referencia al emperador Constantino, “el pálido”, primero en su posición en negar la existencia de un dios), que visitan temas tan variados como la muerte, la esclavitud o la religión.

En términos generales, nadie se verá sorprendido ante la opinión de que este trabajo se trata de lo mejor de Marilyn Manson en al menos los últimos 10 años. Para bien en este caso, el replanteo de estilo y de enfoque musical resulta más que satisfactorio, y deja como producto un disco oscuro e interesante, pero sobre todo, muy disfrutable y hasta vivible. Cierren los ojos, escuchen, y déjense llevar sin miedo, que el viaje es bueno.

Mauri Llaver

Estudiante de Doctorado en Química pero amante de la escritura. Lleva el periodismo en la sangre y los pelos al ritmo de su playlist rockero.