Entrevistas Música

Matías Cella y los desafíos de la producción musical

Por Majo Arrieta

En el mundo de la música hay muchas aristas sobre las que trabajar. No todo es componer, estar sobre el escenario y grabar discos; para poder llegar a eso, es necesario atravesar por otras etapas, tener el soporte y los conocimientos de especialistas y poder ver los detalles finos del proceso.

Matías Cella, conoce todos los espacios y roles musicales, y desde hace un tiempo, trabaja en todo lo que implica la producción musical. Los primeros pasos en el ambiente los dio en su Viedma natal, junto a su amigo Lisandro Aristimuño. Ambos tenían una banda llamada Marca Registrada, en donde todo el trabajo lo efectuaban por su cuenta, pero tomándoselo muy en serio y profesionalmente. Luego, por esas cosas de la vida, conocería a Jorge Drexler y Kevin Johansen, dos músicos con sus particularidades que se convertirían en socios artísticos y con quienes realizaría trabajos de producción.

Disciplinado, exigente y consciente de la situación de la industria musical actual, entrevistamos a Matías, para que nos cuente y profundice sobre esta materia, con sus entramados y secretos, detrás de cada disco, cada presentación y cada resultado.

¿Cómo definirías actualmente el trabajo de un productor musical? ¿Hay cambios con el correr de los años y la evolución de la industria?

Lo definiría como un trabajo técnico-artístico, donde la vinculación no es igual en todos los casos, en algunos el vínculo es más afectivo-artístico, y en otros es más técnico.

Hay muchos cambios, la industria cambio radicalmente de los 60’ a los 80’, de los 90’ al 2000. Todos estos cambios, están generando que ahora el piso no este firme. En esta época en la que vivimos, los cambios son radicales; a cada año, evolucionan e involucionan constantemente. Mejoran en muchos aspectos y entorpece y complica en muchos otros, el trabajo del artista.

¿Hay particularidades en el trabajo de la producción artística en Argentina con respecto a otros países?

Muchísimas, cada género con sus características. El tango, por ejemplo, es un género muy particular en si, como su gente, sus técnicos, sus músicos y sus oyentes… por ende, no creo que haya otro “ambiente” similar con estas particularidades en otra parte de mundo, aunque con el folklore, sucede algo similar.

En el rock, acá en Argentina, a diferencia de muchas partes del continente, se practica la canción en habla hispana hace muchos años… Se compone en la lengua de origen, muchas veces  se piensa en producción anglosajona, con rasgos de la tierra, y con cosas de aquí.

Es difícil que a una banda argentina, no se le note que es de Argentina. En la música, y en la escritura, menos. Aquí el músico es muy seguro, más que en muchos de los países en que me tocó trabajar. Para bien y para mal, suelen saber lo que quieren. Y, en general, son muy rígidos a la hora de la búsqueda.

¿Cuáles son los desafíos de trabajar en la producción de artistas de distintas partes del mundo?

Hacer que cada artista, con el que trabajo, represente el lugar de donde viene, y porque esta ahí. Es lo más difícil de lograr —en algunos casos—, y es la satisfacción más grande que da. Y, por otro lado, buscar que no suene igual a otra cosa que se haya hecho en otro país; buscar su personalidad musical dentro de donde el artista se ubica o quiere ubicarse.

¿Qué criterios definen tu selección de un artista con el cual trabajar?

Primero y principal, busco gente que me guste, sobre todas las cosas. No haría jamás un disco que no escucharía en mi casa. Después, alguien que se adapte a mi manera de trabajar, que no es sencilla a veces. Que sea alguien que se vincule directamente a lo que hace, y no alguien que deposita el 100% de la decisión al productor.

Que sea algo que sé hacer, pero no donde me sienta cómodo del todo. La comodidad lleva a repetirse, buscar la fórmula ya realizada. Quiero que los artistas con los que trabajo, me exijan; sino no estoy feliz…

¿Podrías definir ya un Estilo Cella o ese sello que te gusta que se lleven de tu trabajo los artistas con los que trabajas?

No, quisiera y creería que no sé que hay cosas que suenan a mí, inclusive sin que yo las haya hecho, anteriores y posteriores a mis trabajos. Me gusta ser bastante amplio a la hora de elegir por que vector irme o seguir. Estuve mucho tiempo “casado” con la electrónica, con los audios electrónicos. Éstos, los fui llevando a un lado mas orgánico, me fui mudando verticalmente a grabar en acústico a todo el mundo en la sala tocando a la vez. Y levante bandera de ello también.

Hoy en día, tengo un equilibrio donde me muevo cómodo con estas dos áreas. Me siento muy feliz haciendo una cosa o la otra.

¿Cómo es trabajar con otros artistas / productores como lo son Aristimuño, Drexler o Johansen, y con los que además tienes una amistad?

Fácil y difícil. Cada cual tiene sus propias características, y entre ellos se parecen y no.

Nunca grabe un disco de Lisandro, ni tampoco produje nada con él, al menos en esta etapa solista. Fue hace muchos años cuando teníamos bandas en plena adolescencia, ya Lisandro componía canciones hermosas y cantaba hermoso como hoy día. Siempre jugueteamos con la idea de hacer cosas juntos, (más allá de la mezcla de audio que realicé para Encuentro en el estudio, y algunos overdubs que hice para algún disco suyo) a mí, Lisandro me parece de los mejores productores que conozco. Me gusta tanto de productor como de cancionista. Yo, quizá, o generalmente, soy más minimalista, me gusta menos información en las canciones. Él crea un mundo alrededor de la lírica, que me parece súper interesante, y especialmente en Li, queda mágico.

Kevin es un tipo más caótico, que se guía más por su corazón que por la cabeza, su idea arranca con el principio de la letra, se graba la canción, y la producción de la canción se cierra con la letra…Es un proceso largo, que solo se termina cuando el disco esta en fábrica. Sabe lo que quiere, lo busca de una manera más especulativa, deja muchas ramas posibles a cada canción, que luego va cerrando en el proceso mismo de grabación. Corre con la ventaja de ser un instrumentista y cantante increíble, todo lo hace a primera toma, y está perfecto. Es capaz de armonizar voces, como si estuviera haciendo pan con manteca. Todas las tomas tienen cosas hermosas… es un talentazo. Con Kevin nunca estas produciendo del todo, es más guiarlo que producirlo, él sabe hacer de productor también.

Jorge, es quizá el más complejo y el que más espacio para crear y jugar da. Él es muy inquieto, se aburre muy rápido de lo que hace, necesita cambiar. No lo hace por caer bien o por no aburrir, lo hace para no aburrirse él. Investiga, y escucha cosas nuevas, y viejas nuevas todo el tiempo. Es el que quizá mas despierto te mantiene. No podes relajarte y dormirte en laureles porque te obliga a estar “actualizado”; y a la vez en conexión con lo que sucede todo el tiempo.

Trabajar con ellos, siendo amigos, es algo lindo. El cambio de puntos de vista siempre se hace desde un lado de amistad y generosidad, porque a mí —más allá del rédito económico—, me produce mucha satisfacción que les vaya bien como les va.

Los tres son muy trabajadores, y son muy conscientes de lo que les costo estar en el lugar donde están; por ende disfrutan y cuidan mucho sus trabajos.

 

 

Majo Arrieta

Periodista y Lic. en Comunicación Social. Apasionada de las artes en todas sus formas, de la vida al aire libre. Por momentos fotógrafa, por momentos escritora. Un híbrido con muchísimas aristas para conocer y leer.