Música Visuales

Michael Cooper, el fotógrafo de los Rolling Stones

Por Majo Arrieta

Cansado de las rutinas periodísticas que le imponían las revistas para las que trabajaba  – Vogue, Vanity Fair y otras de la editorial Conde Nast Michael Cooper, fotógrafo británico, decidió tomar su cámara de fotos, a su pequeño y marcharse a retratar, a gusto y piacere, personas y personalidades. En unos 60’, en los que el arte, la música, la explosión cultural y los idealismos eran el elixir de la vida, no le faltaron escenarios a los que apuntar su lente.

Así, por un capricho del destino se cruzó con un grupo de jóvenes llenos de gracia, carisma y talento, con los que entabló amistad y acompañó no sólo en el fenómeno de sus conciertos, sino también en el interior de sus vivencias. Durante diez años (entre 1963 y 1973), Cooper fotografió a los Rolling Stones, en sus giras, sus excesos y sus éxitos. Entabló grata amistad con dos de ellos, Brian Jones y Keith Richards.

 Michael captó todo ese espíritu y la esencia de cómo la banda llegó a ser lo que es. Todo está aquí en estas fotografías, que realmente son, en ese sentido, casi parte de la historia… bueno, al menos de nuestra historia. Este es el registro de Michael sobre el surgimiento de una banda de rock and roll”. Dice Keith Richards con respecto a la obra del artista.

El libro Early Stones –editado y lanzado en 2011 por su hijo Adam- contiene cientos de fotos de la banda y prólogo de Keith Richards, en donde el músico recuerda:

“Yo sabía cuán bueno era Michael en lo que hacía, porque ya había visto trabajos
suyos anteriormente; sin embargo, la mayor parte de las veces dudaba de que
realmente tuviese rollo dentro de esa cámara y ni hablar de que estuviese en foco. Lo que quiero decir es que, en los estados en los que a veces nos sumergíamos, Michael estaba tan volado como todos nosotros y aun así seguía trabajando, mientras que yo ni siquiera hubiese sido capaz de levantar una guitarra y tocar”.

Sin duda la cercanía de Cooper con la banda superaba los límites de la amistad. Era parte de la gran familia Stone, y por eso logró estar en el momento justo, con el elemento indicado, disparando en el encuadre y en el segundo exacto. Su habilidad para retratar se unió a una vida colmada de aventuras que sus amigos músicos le ofrecieron por aquel tiempo.

Richards admite que le es difícil recordar muchas cosas sobre Michael porque “él tenía esa extraña cualidad: podía estar allí y a la vez no estar (…) Michael lo hacía tan bien y tan sigilosamente que la mayor parte de las veces nadie notaba que nos estaba fotografiando”.

Pero no sólo estuvo ligado a los Rolling. En el estudio fotográfico que tenía junto a Robert Fraser, el Chelsea Manor Studios, se efectuó una de las tapas de disco más exitosas, originales y emblemáticas del mundo de la música. Bajo la dirección creativa de Peter Blake, Cooper hizo las tomas para Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de los Beatles. En ese mismo lugar también nació la de Their Satanic Majesties Request; otra vez trabajando junto a sus amigos, los Rolling Stones.

Cooper fue testigo de una Londres unida cultural y artísticamente, generadora de un movimiento musical que fue capaz de cambiar al mundo. “De todos los fotógrafos que existen, Michael ha sido por lejos el que mejor documentó esta magnífica década y quien entendió realmente qué significaron aquellos años ’60 y aquellos juveniles sueños de futuro” John Lennon.

Pero el mundo viró hacia otro lado y los excesos siguieron aumentando. En 1973, a los 32 años Cooper se suicidó con una sobredosis de heroína, tras entrar en una profunda depresión. Para Michael “sus sueños, sus ídolos, aquello de `make love not war´, todo se había roto al terminar los sesenta. Ginger (su pareja en ese momento) había muerto y los políticos seguían siendo los mismos, la guerra de Vietnam continuaba y nada había cambiado…” reflexiona Adam acerca de la muerte de su padre.

En 1981, el pequeño que lo acompañó en todo momento a esas locas giras, amigo de juegos de Marlon (el hijo de Keith) tuvo acceso al legado de su padre: setenta mil negativos de los cuales unos 3.500 son fotos de los Rolling y el resto de varios íconos y personajes de los aclamados sesenta.

Entre las pertenencias de su padre encontró el proyecto de un libro de fotografías con anécdotas de los personajes del momento en el que fueron tomadas. Adam las organizó, rastreó a las personas y publicó Blinds & Shutters. Con la ayuda de Keith, el libro fue promocionado en la gira Steel Wheels de 1989, junto a una muestra de fotos.

En 2011, salió a la venta Early Stones, pero parte de las fotos de Cooper también se pueden ver en el libro The Rolling Stones: 50, que editó la banda con motivo de los festejos por su medio siglo de existencia.

Se puede decir que Michael Cooper fue fotógrafo de rockstars. Supo camuflarse en el interior de una de las bandas más icónicas de la historia del rock, ser parte de uno de ellos, compartir la intimidad con sus amigos y construir relatos a través de las imágenes. Se relacionó con toda clase de personas y fue el nexo entre el mundo aristocrático y los orígenes bajos de sus amigos.

El tiempo que duró su talento, no tuvo desperdicio, y las fotos que dejó, son un legado al mundo de la música y del arte. “Michael me incitaba siempre a observar el escenario pequeño y extraño de la calle, un mundo que él capturaba con el mismo nivel de intensidad, destreza y habilidad que utilizaba cuando documentaba todo el quehacer de los Stones en sus fotos” Keith Richards en el prólogo de Early Stones.

En Córdoba, a partir de este 2 de Octubre y hasta mediados de noviembre, en el nuevo espacio 220 Cultura Contemporánea, se presenta la muestra “Early Stones” de Michael Cooper. La exhibición cuenta con más de 200 fotografías que abarcan el periodo 1962-1971 y que constituyen un documento único de los primeros años de los Rolling. El recorrido de las imágenes es acompañado por los textos de Keith Richards que cuentan las anécdotas del grupo y la relación del fotógrafo con la banda.

Pero, Early Stones, no es sólo una exhibición de fotografías. La intervención en el espacio con imágenes de unos jóvenes rolling, en esa etapa de despegue hacia el éxito; la euforia de los fanáticos, los sentimientos de experimentación, juventud y desenfreno por la que transitaban se transmiten en un singular recorrido que permite interactuar con las figuras. Estar atentos a las imágenes, leer los textos, escuchar la música, inmiscuirse en las tapas de los discos, es parte de esta gira que se desarrolla en los pasillos del 220 Cultura Contemporánea.

 

 

Majo Arrieta

Periodista y Lic. en Comunicación Social. Apasionada de las artes en todas sus formas, de la vida al aire libre. Por momentos fotógrafa, por momentos escritora. Un híbrido con muchísimas aristas para conocer y leer.