Música

Música: dícese de @TheRollingStones

Por Cintia Alvarez

Tengo anécdota para contar. Y tengo anécdota que quiero contar.  No por un acto de vanidad sino por un deseo de compartirla con ustedes.  Sí, tuve la suerte de ver a los Rolling Stones en el marco de la gira Olé Tour. Y yo, que soy poco amiga de los lugares comunes, puedo decirles que la frase mega trillada: “Alguna vez en la vida tenés que ver a los Stones en vivo porque es una cosa única”, es cierta.

Si bien sabemos que son leyenda, vanguardistas, con vasta trayectoria y con hits a montones (cantados por todos), sumado a que es la banda que más tiempo permaneció junta, es imposible igualmente no quedarse sin aliento al verlos en vivo, aún conociendo todo ese background.

Did you hear about the midnight rambler? Well, honey, it’s no rock ‘n’ roll show #StonesArgentina Photo by Carlos Muller

Una foto publicada por The Rolling Stones (@therollingstones) el

Con la puntualidad digna de los ingleses, Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts hicieron su entrada con potencia y al ritmo de Jumping Jack Flash. Mientras escribo esto recuerdo que hace un tiempo di con una imagen que básicamente muestra un brazo con la piel erizada con la siguiente leyenda: “No es frío, es música”. Y varios años después se aplica a la perfección. Es música. O son los Rolling Stones. Una misma sensación atravesaba todo el estadio, todos -amigos y extraños que en ese momento se vuelven cercanos- vibrábamos por igual. Algo difícil de explicar con palabras aunque pareciera imposible para aquellos que “jugamos” con ellas. No encontrar el término que defina con exactitud (y con honestidad) lo que vivimos es realmente muy bueno. Aunque suene paradójico, a veces, las palabras no bastan.


Un setlist con 19 clásicos -Start me up, Paint it black, Miss you, Brown sugar, Gimme shelter y la infaltable (I can’t get) Satisfaction- para cantar, para saltar, para recordar y para disfrutar. La sorpresa, como sucedió en cada show, fue la inclusión de un tema votado por el público en una encuesta publicada previamente. En el caso del miércoles 10 la disputa fue entre 4 baladas de amor: Angie, Ruby Tuesday, Beast of burden y Shine a light. El triunfo fue para Angie. Pero cualquiera hubiera sido una gran elección. ¿O alguien se anima a dudarlo?

Charlie Watts, el más tímido de todos – dan ganas de abrazarlo- es impecable en los suyo, con una precisión casi quirúrgica. Ron Wood fue presentado por Jagger como “El loco Gatti de la guitarra” y un poco de razón tiene ¿o no?. Keith Richards despliega talento y sensibilidad (adoramos a los hombres sensibles). Mick Jagger es hipnótico, superlativo, uno no puede dejar de mirarlo ¿acaso no hablamos de uno de los mejores frontman del mundo?

Coquetos confesos, saben de moda y la usan como un elemento más de comunicación. Atentos a todos los detalles, cada uno lució acorde a su estilo. Estilo sostenido a lo largo del tiempo (los interesados pueden leer más aquí). Sólo por mencionar un ejemplo, Jagger aparece con una capa roja repleta de plumas para cantar Sympathy for the devil. Majestad satánica. Y estilosa.

Como si fuera poco el despliegue escénico, el juego de luces y las pantallas con una definición y una calidad a la altura de semejante show cierran el círculo perfecto. Está claro, hacen todo, todo, todo bien.

What can a poor boy do, except to sing for a rock ‘n’ roll band… #StonesArgentina song vote winner Street Fighting Man!

Un vídeo publicado por The Rolling Stones (@therollingstones) el

Lúcidos, agradecidos, generosos, sonrientes, cómplices y felices. De una entrega absoluta – más de 2 horas arriba del escenario- como si tuviesen que demostrar (luego de 50 años!) algo más. No queda otra que amarlos. Son de otro planeta y les agradecemos que hayan decidido tener una (gran) estadía en este.

En un momento de la noche Mick dijo sonriendo: “Diez años es mucho tiempo”. Ojalá haya sido el presagio feliz de una pronta vuelta. Acá siempre los estamos esperando.

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Cintia Alvarez

Licenciada en Comunicación Social y periodista de moda. Muy musical. Ama reír y leer. Adora los accesorios que hacen la diferencia, especialmente la personalidad y el humor.