Música

Noel Gallagher’s: High Flying Birds y su simple genialidad

Por Victor Brizuela

Al fin llegó la hora señalada; a punto de finalizar la gira mas exitosa de Arimidex breast cancer treatment Oasis post Be Here Now y con las esquirlas de la buena aceptación de su último (muy buen) disco “ http://steroidsbesthgh.com/armodafinil-vs-modafinil-vs-adrafinil_hx/ Armodafinil vs modafinil vs adrafinil Dig Out Your Soul” los relojes se partieron en dos y parecieron, en un acto de psicomágico, situarse en éste momento. Randomised controlled trials cytomel synthroid Liam Gallagher puso primera y su gran voz en un disco de canciones urgentes que fuera de los rocanroles neanderthales tan bien hechos adolece del estilo de quien le puso por siempre y para siempre la justa melodía a tan prodigiosa voz.

Los relojes entonces se situaron en ésta fecha cuando Receptors for nonsteroid hormones are located in Noel Gallagher, cuando nadie lo esperaba anunció allá por Julio, que a fines de Octubre daría luz a http://steroidsbesthgh.com/dosage-of-sustanon-for-testosterone-therapy_vt/ Dosage of sustanon for testosterone therapy su primer disco solista, grabado en extremo silencio mediático entre Los Angeles y Londres, cruzando el océano sin que nadie lo notara y grabando cuerdas, coros, vientos, teclas, percusión, guitarras y sobretodo… canciones.

Canciones con mayúscula; porque de ésto es de lo que se trata Strength gains from winstrol Noel Gallagher’s High Flying Birds; canciones ni mas ni menos. No una toma de posición, no una venia al mercado musical, no una excusa para salir de gira, no un compromiso con ningún sello discográfico. El compromiso ésta vez era con EL mismo y se despachó con un disco de canciones que transpiran How long can you stay awake on modafinil libertad y desde esa libertad de hacer su grabación mas placentera Noel logra todos los objetivos no planteados.

N.G.’s High Flying Birds es un disco que eleva el concepto britpop al su lugar actual en el tiempo, concepto (el tiempo) que Gallagher toma como propio y hace de él (y del nuestro cuando lo escuchamos) lo que verdaderamente él quiere.

Abrimos los sentidos para escuchar un disco que bien podría haber sido grabado en cualquier período de la música que se nos ocurra, porque es un disco de rock clásico inglés cancionero en donde sin llegar a la sobreproducción no escatima en recursos para llenar de matices a un puñado de canciones nacidas todas en guitarra acústica.

Noel en una entrevista reciente al ser consultado sobre que consejo le daría a un músico que recién empieza lo explica con la simpleza de las grandes ideas trascendentales:

Escriban lindas canciones en guitarra acústica; si la canción está el rock viene solo. No intenten rockearla de golpe con guitarras eléctricas porque es mas fácil que se ahoguen en el intento… eso y consigan un buen baterista” ironiza finalmente después de soltar una gran verdad y de alguna manera explicar el génesis de éste disco.

De repente y sin aviso se nos revela ante nuestros oídos un artista que desde la verdadera libertad lleva sus canciones concebidas desde la simpleza al laboratorio del estudio; y sorprende con reminiscencias a la mirada tan particular que los ingleses tienen de la música norteamericana de New Orleans (Ray Davies) y con el clasicismo “mod” con el que tanto Elvis Costello como Paul Weller supieron adjuntar a su manera de hacer discos, inspirados por el uso de los vientos y cuerdas barrocas del Motown de los 70’s sin dejar de lado la tradición de buscar en cada canción la intención de lograr un himno a partir de la construcción de los versos, puentes y estribillos con pasaje a la eternidad.

Noel hace un disco sin vueltas, sin pensar en el show de estadios, buscando el placer personal de grabar su mejor repertorio; escribir sus mejores letras y adornar placenteramente y sin preguntarle a nadie cada uno de los tracks con un concepto acorde a los tiempos que corren con el bagaje en su espalda de estar parado en los hombros de los gigantes.

High Flying Birds permite disfrutarse de adelante para atrás, en shuffle directo o repitiendo la canción que mas nos guste, por la simple razón que hay para todos los gustos. Para los nostálgicos del Oasis mas épico suenan bien alto “If I Had A Gun”, “I Wanna Live In A Dream In My Record Machine”, “Dream On”, “Everybody’s On The Run” y por supuesto “Stop The Clocks“, canciones que Noel canta con una voz muy trabajada en función de generar distintos climas para cada ocasión y para también lograr la por demás difícil tarea de reemplazar en el imaginario popular a la inmensa voz de Liam en cada canción que suena 100% a Oasis.

Noel sale ileso de la “suplencia” al poder imprimir el sentimiento a la canción; sensibilidad e identificación propia de quien la escribe.

Las letras son un párrafo aparte y merecen su justa mención; desde la comodidad de una adultez asumida y estacionada Noel imagina situaciones atemporales que pasean a los textos por tópicos como la esperanza, la fuerza y entereza que necesita el amor verdadero para existir como una entidad real, el desamparo y el vacío de la fiesta interminable cuando inevitablemente se termina (“AKA…What A Life!”), entre otras situaciones que están destinadas a no envejecer jamás.

Noel frena los relojes, patea el tablero y genera una realidad propia, tan suya que abre el juego para hacerla nuestra y nos permite pensar en el nacimiento de un artista solista con un futuro sin precedentes ó por lo menos casi inesperado para muchos.

Canciones como “Broken Arrow” bien podrían ser cantadas por los Smiths mas unidos, “Soldier Boys and Jesus Freaks” y “Stranded on The Wrong Beach” corren por los mismos caminos de Ray Davies y Paul Weller sin perder ni un ápice de identidad cejijunta; y en éstas canciones se puede ver el futuro del talento compositivo del Gallagher 2011, un artista que mira el pasado con la ironía de la ceja levantada y la sonrisa cómplice, a sabiendas de que cuenta con todas las armas para encarar una carrera musical propia, libre, placentera y de sobrado talento.

Tendrá como alegres receptores primero a su autor que parece tener bien en claro que si piensa sus canciones para sí mismo y para su placer personal en vez de pensarlas para una banda que tiene que llenar todos los estadios del mundo, los discos saldrán como éste; para el disfrute de punta a punta, para seguir haciendo huella en el camino de la canción eterna.

El simple juego del Genio que se desprende de éste trabajo de Noel Gallagher enseña a quien lo reciba que los relojes y el tiempo, los momentos y contextos están lejos de ser algo estático e inamovible; que la “realidad” por mas impuesta que parezca es, en realidad un concepto en constante cambio, que los relojes se pueden romper y que el mundo que nos rodea puede ser visto con un foco completamente diferente si así lo queremos… mas allá del éxito de todo esto, los que saben dicen, que el valor real reside en el intento.

Victor Brizuela

Tiene un cerebro musical. Descubre talentos donde todos detectan solo música. Por los aires de @RadioSucesos cruza lo nuevo y lo mejor. Exquisitas notas de alguien que realmente sabe lo que escucha.