Música

#NoelGallagher se abraza con su mejor rock británico

Por Matías Montoya

Hace unos días discutía con un amigo que tiene una disquería y que por obvias razones de lo único que se habla (o en mayor parte) es de música, y discutíamos sobre si how to buy 1000 facebook likes Chasing Yesterday, lo nuevo de ct fletcher Noel Gallagher’s High Flying Birds es muy similar a lo que ya hacía con su hermano Liam en Oasis; a lo que Marcos me dijo: “él es todo Oasis y está bien que así sea”. Volví a casa y nuevamente me lo puse a escuchar pero desde otra apreciación, esa que te da ventaja respecto al resto. Y es cierto, es un toque Oasis, pero con matices y toques sutiles que el propio Noel le da a la banda.

Los cambios son notables. Lo vemos en Riverman, una hermosa balada que la voz y el rasgueo constante de la viola nos hace viajar a los mejores años ’90. Las bases son brillantes, el estribillo toma un logro central que siempre fue característico del gran Noel. El pasaje de rasgueo a punteo en el solo es sin lugar a dudas uno de los puntos altos del tema. In The Heat Of The Moment es otro momento sublime en las canciones que entrega el disco. Seguimos con la temática de Oasis pero modelo 2015, donde las baterías son más rocosas y se imponen en la métrica del tema. Quizá el error esté en los coros, ese “nah nah nah” no se si esta bien logrado y seguramente pudo haber sido suprimido por el propio cantante, pero se ve que le gustó.

Otra canción que se roba la atención es The Girl With X-Ray Eyes, donde el tempo lo vuelve a medir las bases de batería y bajo, teniendo bien presente que los teclados juegan un papel fundamental y donde las guitarras poseen ese virtuosismo veloz y venenoso que todo roquero quiere tener y que a Noel le sale con total naturalidad.

¿Quéres guitarras con ruido y distorsión? Bueno escucha Look All The Doors. Un tema bien arriba estilo Foo Fighters y que Gallagher sabe realizar muy bien. Lo mejor que se puede interpretar al escuchar este tema son las pausas o los tonos bajos que produce por momentos, ahí te das cuenta quien manda. Las violas marcan el ritmo, la velocidad e impronta. Su voz está baja, pero a quien le importa cuando uno escucha los acordes.

Nos vamos a algo más tenue pero cálido a la vez con The Dying Of The Light. Donde Gallagher entrega una voz tan hermosa como las melodías que generan sus músicos. Otra gran balada que siempre caracterizó al ahora frontman (bah en Oasis también lo era, cuando el caprichoso de Liam no quería cantar). Siempre logró estos buenos registros vocales en las baladas, y esos registros por suerte terminan dejándolo bien parado.

Con The Right Stuff, se sumerge en el mundo del electro pop. Más bien diríamos que este tema recurre al mejor trip-pop o al chill-out hecho y derecho. Las bases son magníficas, las voces subnormales (en el mejor sentido de la palabra), te regala un viaje al mundo sideral que vive e interpreta Noel. La trompeta en el lugar y en el momento indicado. Este tema separa la calidad sonora que supo tener con Oasis, pero esto es incomparable, acá se describe a la perfección lo que quiere o cómo quiere sonar Gallagher.

While The Song Remains The Same nos demuestra a las claras la ductilidad a la hora de fusionar buenos ritmos sacados del brit-pop de los ’80, con los armónicos modelo siglo XXI. Bases rápidas pero sin ruido a lata y guitarras que se tornan instrumentos vitales para buenas melodías. La voz que se logra es muy similar al tema anterior, pero con más ritmo y énfasis en la batería.

Las bases cuadradas le encajan a la perfección a The Mexican. No quedan mal, y le da ese toque de rock británico que tanto caracteriza a Noel Gallagher. El solo es justo y los altos y bajos que posee la base rítmica le da a las melodías el toque justo que la canción pide a gritos. El estribillo bien alto es otro punto alto, que pone al tema entre los mejores.

Con You Know We Can’t Go Back te dejas llevar, te dan ganas de rockear. Disfrutar y brindarte en ese goce total que te da el rock. Vuelve a los cortes (por suerte no tan abruptos) y las bases rápidas. Deja ver un resquicio de armonía nuevamente en las violas. El estribillo es punzante, sin mucho veneno característico, pero se firma con la pluma Gallagher.

Ballad Of The Mighty I es un temazo. Le da frescura y energía al cierre del disco. Por suerte Johnny Marr le pone su sello. Tiene calidez en las melodías, armonías y también en los ritmos; esto no se ve mucho en los temas actuales de la música inglesa. Muy pocos grupos logran lo que se logró en esta pieza que deslumbra. Quizá la voz de Liam del año 2000 hubiera sido el terremoto musical que esperábamos por aquellos días de Oasis. Pero no, por suerte el tema lo interpreta con una voz increíblemente hermosa por parte de Noel, y es de él.

El disco no es igual al anterior. Y los cambios, por suerte, siempre son para mejores. En este caso, no estar dentro de un estudio y darle un buen período a su primer trabajo tuvo sus frutos. No es muy sano entrar a grabar cada dos años. Siempre es bueno dejar que la semilla germine y tenga su cauce natural. Así le pasó con su primera placa que tuvo una muy buena aceptación por parte de sus fanáticos y la crítica especializada, dejando lugar a giras y promociones que fueron correctas y oportunas.

En el caso de este trabajo, pasará lo mismo. El disco posee raíces propias y se nos está haciendo costumbre escuchar que un músico como Noel Gallagher pueda sembrar semejantes trabajos en un estudio. ¿Es más ecléctico que el anterior? Sí, obvio. Pero en este caso los cambios son positivos y enaltecen su música.

 

Matías Montoya

Periodista Deportivo. Secretario en @AACurling. Melómano. Fanático del Deporte. Colaborador en @AARevista. Redactor en @agrupaciondepor