Система микрокредитования физических лиц сформировалась и получила широкое распространение всего каких-то 5-6 лет назад. Что это дало обывателю? Например, на данный момент вы легко можете получить займ на карту мгновенно круглосуточно без отказа 50000, а это, согласитесь, является очень серьёзным показателем успешности работы системы микрозаймов. Никогда раньше деньги в долг нельзя было получить настолько просто.
Libros

¡Odiemos al hombre! Entrevista con Ángela Becerra

Por Jesús Díaz

¿Se puede odiar a un hombre? ¿Y a un grupo de hombres? ¿Se puede odiar? Ángela Becerra, escritora de éxito internacional, regresa al panorama literario con una extravagante novela en la que pone encima de la mesa la existencia del odio al hombre por parte de la mujer. Quizás solo a un hombre: el protagonista de su nueva novela. Pese a ello, yo como lector, veo un reflejo de un odio hacia el hombre, hacia un sector de los hombre, esos que se van sin saludar, que se pavonean, esos de los que presumen sin tener, ese tipo de nombres. ¡Odiemos al hombre!

¿Siente estima por ese sector de hombres sin escrúpulos que pululan por ahí?

¿Estima? ¡Ninguna! Me he valido de esta historia para desenmascarar a esos hombres que acaban utilizando a las mujeres para alimentar su ego enfermo. Aunque, en verdad, lo más importante de éstas memorias es que son una franca denuncia a la hipocresía, a la doble moral y a la falta de escrúpulos de ciertos sectores de la sociedad. Una reflexión sobre la cobardía, el miedo y la frustración, sentimientos que están presentes en los seres humanos y que muchas veces les llevan a vivir vidas vacías, sin sentido, y les convierten en personas amargadas y, obviamente, desgraciadas.

Todo un Don Juan del siglo XX el protagonista de ‘Un sinvergüenza de siete suelas’

Yo no diría que Francisco Valiente, el personaje de mi novela, sea un Don Juan, porque éste último fue conocido como un conquistador compulsivo de mujeres, que además era un misógino. Para mí, se acerca más al mito de Casanova. Un hombre encantador, erudito, autodidacta, brillante conversador, tramposo y que además, sentía fascinación por todas las mujeres. Este tipo de personajes han existido y existirán siempre; no tienen nacionalidad ni época. Se nutren de la trampa, el ego y siempre encuentran víctimas que los empoderan.

Amantes, enredos, discusiones, desmayos, monjas, pavos reales…¡Y todo en un entierro! ¿No me negará que su última obra no parece toda una telenovela?

(Risas) La vida misma, según como la sientas, también puede llegar a ser una telenovela, ¿no crees? En realidad, “Memorias de un sinvergüenza de siete suelas”, fue un ejercicio, ex profeso, de llevar los sentimientos de sus protagonistas a los máximos. En esta historia no hay lugar a los grises; eso hace que toda la novela respire los límites dramáticos de la pasión, el odio, el amor, la frustración, la venganza… casi como si fuese una obra de teatro al más puro estilo lorquiano. Si tuviera que darle un color a esta novela sería el del rojo sangre.

En sus anteriores novelas el amor y el desamor han estado muy presentes pero también la búsqueda del yo ¿Por qué tanta importancia a estos temas?

Porque soy una admiradora empedernida del ser humano y su complejidad. Me fascinan sus contrastes, contradicciones y claroscuros que le llevan a actuar muchas veces de forma incomprensible. Paradójicamente la maldad y la bondad pueden hacer parte de un mismo ser. Los mecanismos que activan una u otra son dignos de ser estudiados y plasmados. Me gusta diseccionar los sentimientos, hurgar hasta el fondo para sacar de ahí el porqué de muchos absurdos. Es en esas profundidades donde te encuentras con miedos ancestrales o dolores perdidos. ¡¡El ser humano es el invento más perfecto y a la vez el más imperfecto del universo!!

¡Cuánto amor hay en su novela a Sevilla!

Era el escenario perfecto para mi novela. Sevilla es una ciudad de altísimos contrastes, como lo es el protagonista y la novela. Es una ciudad partida en dos por el río Guadalquivir. En un lado, la Sevilla de los que tienen; en el otro, la Sevilla de los que no tienen. En esta ciudad conviven lo religioso y lo pagano a partes iguales. Está llena de tradiciones y de ritos bellísimos en los cuales sus gentes vibran, lloran, ríensufren y se regocijan. Hasta su luz hace que cada rincón se vea como un cuadro de perfiles repintados por un pincel casi sobrenatural. Allí la magia puede existir en cualquiera de sus callecitas y parques.

¿Y qué le enamoró de ella para quererla usar como escenario principal de ‘Un sinvergüenza de siete suelas’?

Sevilla fue una de las primeras ciudades que conocí al llegar a España en el año 88 y se me metió en el alma. Quizá en ella encontré parte de la esencia descarada, recatada, mágica y dual de nuestra Latinoamérica, y eso me sedujo.

El ‘señorito andaluz’ es un hombre despiadado, aparenta ser listo y delicado, pero luego todo queda en nada ¿Por qué se centrar una novela en este tipo de hombres?

El “señorito andaluz” es un espécimen muy singular y vistoso. Los aprendes a reconocer muy rápido, porque se comportan de manera inequívoca; hacer de ellos un personaje no es muy difícil, pues muchos parecen salidos de un libro o bajados de un escenario. Aunque, confieso que mientras estructuraba la historia tuve maravillosos amigos me ayudaron muchísimo.

Colombia, Paris, Barcelona… ¿Qué le ata a Barcelona que no le deje trasladarse a Sevilla, si realmente le gusta?

Vivo en Barcelona desde hace 25 años, pero he tenido la suerte de poder trasladarme por pocos meses a las ciudades que he convertido en escenarios de mis novelas. He vivido el Paris de Saint Germain, cuando escribí “Lo que le falta al tiempo”; Firenze, con “Ella, que todo lo tuvo”; Cartagena, con “De los amores negados”, Bogotá…Sevilla… Siento que caminarlas, empaparte de sus calles, sus gestos, su idiosincrasia hace que cada novela adquiera una bella pátina de realidad. Se impregne de su respectivo e inequívoco “aroma”.

¿Sintió felicidad cuando vio que su libro se posiciona como uno de los más vendidos en su país?

La verdad es que te mentiría si no te dijera que me ha hecho muy feliz saber que “el sinvergüenza” ha llegado a tantos. Fueron cuatro años muy trabajados; años de investigación y escritura en los que sufrí mucho hasta encontrar el tono de la novela y esas tres voces que representan: una, el amor; otra, el odio, y ese hombre capaz de generar amor y odio a partes iguales.

¿Le presiona la idea de tener que vender libros para seguir escribiendo?

Nunca he escrito buscando vender. Escribir bajo cualquier presión va en contra de lo que siento, eso que es y debería ser siempre la escritura.

¿No echa en falta en las estantería de su casa algún Premio Lara, Premio Primavera, Premio Planeta (español)?

Echo en falta muchos más libros que todavía me quedan por escribir. A veces me gustaría multiplicarme. Por ejemplo, en éste momento tengo tres historias que piden ser escritas. Las tres se pelean en mi cabeza, son historias muy diferentes y de un momento a otro tendré que optar por una de ellas, aunque me gustaría escribirlas todas YA.

Su penúltima novela trataba de una mujer que no estaba del todo ‘cuerda’ y esta última de todo un Don Juan…¿Le gusta las personalidades fuertes para los protagonistas de sus novelas?

Definitivamente, sí. Me gusta afrontar ese tipo de retos. Cuando empiezas a perfilar psicológicamente un personaje, cuando estás esbozando su espíritu -porque la parte física para mí está absolutamente subordinada a su interior-, jamás imaginas hasta qué punto ese ser salido de tu imaginación, puede llegar a dominarte. Te adentras en un terreno desconocido que rebasa los límites del control, y muchas veces ese personaje termina por controlar la novela. Esa fuerza salida de ese ente que acabas de crear acaba enseñándote cosas; te lleva de la mano, muchas veces a oscuras por entresijos, hasta alcanzar profundidades inexploradas que tienen que ver casi con los más complicados manuales de la siquiatría.

Si no me equivoco todos los protagonistas de sus novelas fueron mujeres…¿Le fue difícil narrar la historia desde el punto de vista de un hombre? ¿Por qué?

Lo diferente de “Memorias de un sinvergüenza de siete suelas”, más que el hecho de que el protagonista fuera hombre (ya que en las anteriores novelas ha habido hombres y mujeres con igual fuerza protagónica), fue el hecho de haber sido escrita en tres primeras personas. El narrador omnisciente, aparece furtivamente y como recurso evanescente para explicar alguna escena. Aunque meterme en la piel de un hombre tan falto de escrúpulos, y en la piel de dos mujeres tan extremadamente diferentes fuera un ejercicio de disciplina y rigor, creo que el que cada voz tuviera ese tono único en cada arranque de capítulo fue lo más difícil y, para mí, el gran logro.

Usted está considera como la precursora del Idealismo Mágico…¿Le aterra la idea de ser el objeto de una tesis doctoral? ¿Por qué?

Lo único que me aterra, en el campo literario, es que un día no tenga nada de lo que escribir. Aunque, sinceramente, creo que mientras siga observando la vida, ella siempre me sorprenderá y regalará historias nuevas. Ella es la más grande y monumental ficción.

Jesús Díaz

Español, periodista y doctorando en Publicidad y RRPP. Defensor a ultranza de la cultura mainstream. Amante de las series, los libros y el cine. "Con un buen enfoque, de cualquier cosa se puede escribir".