Branding Sociedad

#RedBullStratos y Felix Baumgartner: We made history

Por George Blanco

El maestro Baumgartner nos enseña la lección: Podes alcanzar todo aquello que te propongas. Incluso atravesar las barreras de tu mente y los límites de tu imaginación. Un planeta como testigo. Increíble.

El título de la nota hace alusión a un tuit que salió desde alguna cuenta (vaya a saber uno si alguien estaba haciéndolo oficialmente por él o no), de Felix Baumgartner. Es cierto, nunca tan bien dicho. La historia misma, en un caso de esos que llevan años en suceder, se ha visto superada por un raro fenómeno, una acción maquetada por una de las empresas más poderosas del mundo, Red Bull, con colaboración de la NASA y los servicios de ingenieria espacial.

Se sabe, la firma americana de energizantes es una de las mejores en cuanto a branding content, pero esto, el salto de Felix Baumgartner desde 39000 metros de altura, en caída libre en su primer trayecto y superando a la barrera del sonido, a una velocidad de más de 1000 km/h, fue demasiado. Tanto para el marketing de la marca como para el acontecimiento que supuso, a nivel deportivo, logístico, de ingeniería y espacial. Incluso para los propios límites del hombre, que necesito de maquinas para llegar, pero sólo necesito de corazón y mente para consumar la hazaña.

Con el correr de la transmisión, que duró poco más de 2 horas, fui recopilando sensaciones a través de Twitter, al tiempo que dejaba emocionarme con semejante exposición de entorno y humanidad. La tierra, como un todo, como esa masa llena de vida, me moviliza. Y el espacio donde habita no es la excepción.

Recuerdo particularmente cuando tenía 10 años, y recibí una carta de la NASA en respuesta a un pedido que les había hecho con esa edad, a lapiz y papel. Adentro de ese enorme sobre, además de una especie de comunicado (el mismo para todo el mundo, obvio), estaba una foto en alta definición de Jupiter y Saturno, sacada por la misión Voyager (un lote de miles de fotografías, vale la aclaración). Fue la primera vez que lloré al ver un planeta.

Aquella vez, me pregunté si alguna vez el hombre, sin intermediarios físicos, iba a poder pararse al frente de uno, maravillándose, saltando al vacio, dejándose ser. Siendo libre. Hoy, Baumgartner lo consiguió. Y así reprodujo el momento, ni bien salió de la cápsula y a punto de saltar: “Sé que el mundo entero está siguiendo esto ahora y desearía que pudieran ver lo que yo veo. A veces tienes que estar bien arriba para darte cuenta de lo pequeño que eres”

Para las estadísticas, Felix Baumgartner, con el salto desde la estratósfera, superó en salto en altura al ex marine Joe Kittinger, una especie de mentor según sus propias palabras, que en 1960 saltó 31000 metros de altura. El riesgo de muerte fue significativo, ya que la presión a esa altura, es un 2% menor de la del nivel del mar, por lo que Baumgartner estuvo protegido por una cápsula especialmente preparada, además de un traje especialmente dotado de oxigeno. Hubo momentos de incertidumbre, primero momentos antes de la despresurización anterior al salto, cuando casi aborta el salto por tener el casco congelado. Decidió saltar. Después, en la caída libre, al momento de girar descontroladamente, aunque pudo mantener el eje y rotar sobre la cintura, la única posibilidad, ya que si el radio del giro se daba en los pies o cabeza podía sufrir una hemorragia cerebral y morir.

http://youtu.be/zwa7ywqFj98

El logro resulta más abrumador, ya que además de romper el récord mundial en altitud, Baumgartner rompío la barrera del sonido, al aumentar su velocidad a 1173 km/h durante los primeros 40 segundos de caída libre, un dato que será validado en las próximas horas cuando se terminen de recopilar todos los datos. Aún así, por algunos segundos no consiguió la marca de más tiempo en caída libre, que le pertenece a Joe Kittinger (4 minutos 19 segundos frente a 4 minutos 36 segundos del norteamericano).

George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.