Moda

Richard Avedon: Lujo, elegancia y revolución bajo la misma lente

Por Maria Florencia Ferrero

Las revistas de moda, -con Vogue a la cabecera-, y su sequito detrás acostumbró a nuestra generación a grandes producciones visuales. Desfiles, sesiones de fotos que van desde ambientes naturales, como una selva, hasta lo íntimo de un baño tal la serie Towels de Mario Testino. Pero si nos remontamos unos 50 años atrás, otros eran los cantares en materia fotográfica. Las modelos se asemejaban más a maniquíes que a rostros humanos, pero por suerte, llegó el con su lente para cambiarlo todo, den paso a Richard Avedon.

¿Quién fue Richard Avedon?

Avedon fue director de fotografía de Haper’s Bazaar; fotógrafo de Vogue, fotografió a grandes figuras del siglo XX pero también criticó fuertemente a la sociedad norteamericana por sus desigualdades sociales (evocando siempre al dicho que “Una imagen vale más que mil palabras”).

La familia Avedon se sumaba a los convencionalismos de los años 30 en Nueva York. Pero sin saberlo, con su cotidianeidad, formaron a un genio de la fotografía (especialista de moda). Con madre fotógrafa y padre dueño de una tienda de ropa en la prestigiosa Quinta Avenida, Richard creció entre ejemplares de Vogue y Harper’s Bazaar, catálogos de ropa y colecciones colgadas al frente de su nariz. Además, los Avedon, hacían de los retratos familiares, toda una puesta en escena: Elegían una casa que les gustaba, un auto de lujo (prestado) en frente y un perro, ajeno también.

Era de esperar que el ojo observador y creativo de Richard se afilara desde su temprana infancia.
Amante de la poesía, ganó premios desde la secundaria por su creatividad. Su lado social y pensante lo llevó a estudiar Filosofía en la universidad de Columbia, pero abandonó al darse cuenta de su verdadera pasión: la fotografía, por supuesto. Con una cámara, obsequio de su padre, entró al Servicio de la Marina Estadounidense para fotografiar a todos los marines del cuerpo militar. Allí, Alexander Brodovitch, nada más ni nada menos que el director de arte de Harper’s Bazaar, prestó especial atención al joven talento y lo invitó a formar parte de la revista. Allí comenzaba una leyenda.

Las modelos lo amaban y el las hacía sentir únicas. Hacia todo por crear momentos cálidos para las figuras: música, charlas de café y piropos necesarios para lograr el clima perfecto antes del “shot” de la cámara. Las fotos reflejaban espontaneidad y elegancia y rostros humanos con expresiones. Sin dudas, el concepto de “Top Model” como estrellas, no hubiera sido posible sin Richard, ya que con las performance que montaba, los rostros tomaban identidad propia, dejando atrás las maneras de posar como maniquíes con vida.

No paso mucho tiempo hasta que Avedon se convirtió en jefe de fotografía de la revista, fue llamado por Vogue y comenzó a fotografiar a grandes figuras del momento. Tanto así que contó con suficiente material para lanzar un libro fotográfico con textos de Truman Capote. ¡Observation, es una obra de arte por donde se lo mire!

Siempre nos quedará Paris…

Si bien Richard ya había hecho una carrera digna de ser reconocida por su círculo, fue con su primer viaje a la ciudad de las luces en 1946 cuando declaró la revolución en la fotografía de moda. Avedon llegó a una Paris devastada por la segunda guerra mundial. Los fotógrafos de alta costura de la ciudad seguían insistiendo con un estilo Art Decó, propio de la preguerra, que ya estaba en decadencia. El neoyorquino dio a luz fotos, que si bien se sabía que eran puestas en escena, los lectores se asombraban por su frescura y alegría que aportaban a un escenario parisino gris.

La máxima coronación de Avedon fue luego de la producción de fotos con la modelo Dorothy Horan, usando un vestido Dior y acompañada por dos elefantes. Un contraste de alta costura, con naturaleza en su máxima expresión, nunca antes visto. El resultado fue la fidelidad del ambiente Haute Couture, los cosméticos y las revistas de moda al fotógrafo que se posicionó tanto en Europa como New York.

Avedon, otra contradicción para la lista

La moda está llena de contradicciones –la misma Anna Wintour, directora de Vogue, dice que odia las tendencias- y Richard Avedon no fue la excepción. El lujo era costumbre en su retina, su cámara fue encargada de retratar a políticos, millonarios, artistas, escritores y actores de más alto renombre en la sociedad, cobraba alrededor de 1500 dólares por una sola foto. Tener una sesión fotográfica con él, era el más perfecto certificado de fama.

Sin embargo, Avedon lanzó tres libros fotográficos, (Nothing personal, The American West, The Family) en donde muestra con retratos de vagabundos, gente de diferentes estados de USA y hasta jóvenes con rostros andróginos, las contradicciones más crudas de la sociedad. El poder y la pobreza, el lujo y a humildad en el centro de su país.

Richard decía que el retrato (los suyos famosos por el fondo blanco) no eran una foto, sino una opinión. Dentro de las contradicciones de su vida, Avedon retrató el “Lado B” de figuras emblemáticas. Fue el autor de, nada más ni nada menos, la foto de Marilyn Monroe apartada de los flashes y de su característica sonrisa, para mostrar una cara de tormento y angustia pero vestida con brillos; o de un Andy Warhol desconcertado y confundido.

Richard Avedon murió en 2004 durante una sesión de fotos para la revista The New Yorker. Dejó un legado importante en materia fotográfica. Algunos especialistas en el tema dicen que podía en galardonar hasta a un vagabundo con una foto. En Avedon Foundation, Nueva York, está la clara prueba de una vida de experimentación constante en performance, técnicas y rostros variados a través de la lente.

“Si un día no hago nada relacionado con la fotografía siento que fue un día perdido”.

Maria Florencia Ferrero

Periodista en proceso. Curiosa de nacimiento. Fiel admiradora del equilibrio de los colores en el arte y la moda. Sueña con recorrer el mundo y conocer cada expresión artística de él.