Música

Serú Girán, la belleza transformada en canción

Por Matías Montoya

Cuatro tipos totalmente distintos. Cuatro tipos que musicalmente eran parecidos. Cuatro tipos que venían con historias ajenas entre sí. Con todos estas cualidades y muchas más se reunieron en Buzios http://steroidsbesthgh.com/where-to-buy-nolvadex-pct_fd/ Where to buy nolvadex pct Charly García, Test e pills David Lebón, Oxandrolone dosage cycle Pedro Aznar y http://muscle-building-steroids.com/oxymetholone-naps_xd/ Oxymetholone naps Oscar Moro a zapar, a divertirse y a hacer un poco de ruido. Por suerte ese ruido hizo historia y engendró el mejor regalo de música de fines de los ’70.

Cuenta la historia que http://kokinetics.com/trenbolone-xtreme Trenbolone xtreme Charly, separado de Clenbuterol drug class La Máquina de Hacer Pájaros viajó con Anavar hgh cycle results David Lebón (ex Primobolan immune system Polifemo) a Brasil para componer temas del próximo disco de Anadrol online García. Un día, en un pub brasilero, tocaba Pastoral y entre ellos se encontraba un joven bajista llamado http://steroider-kobe.com/anabolizate_gs/ Anabolizate Pedro Aznar. http://steroidsbesthgh.com/reductil-pastillas-para-adelgazar_xj/ Reductil pastillas para adelgazar Charly quedó boquiabierto al verlo tocar y cantar con esa melodiosa voz. De inmediato lo llamó para que integre su nuevo grupo, en el cual ya se encontraba sentado en la batería Women on steroids side effects Oscar Moro (nada más ni nada menos que ex Metandrostenolona antes e depois Los Gatos) y detrás de la producción se situaba Clenbuterol jaw pain Billy Bond.

De forma contundente tanto Moro como Aznar se fueron a Brasil a encontrarse en las paradisíacas playas de Buzios con Charly y Lebón. Armaron los equipos en una pieza y tocaron durante cuarenta minutos, al terminar, crearon Serú Girán. Podemos nombrar todos sus discos como buenos, pero nos quedamos con tres de gran renombre y que posee lustros de culto.

Serú Girán (1978). El jeroglífico hecho melodía

El primer disco llamado como la banda, fue uno de los más controversiales de la historia del rock argentino. No porque sea malo o bueno, o tenga canciones que no son conocidas, sino que Charly García creó un modo de hacer canciones muy poco visto para la época. Palabras como Serú Girán, Seminaré, Eiti-Leda formaron parte de una codificación que muy pocos pudieron entender (a propósito para los tiempos en que se vivía y que la música experimental era sancionada o mal vista por la Junta Militar), pero también desplegaron un potencial de sabiduría musical muy poco visto. La dupla García-Lebón era increíblemente maravillosa; las bases únicas, de un tempo muy poco visto y desarrollado hasta el momento (sólo las duplas que regalaron los tres primeros discos de Pappo’s Blues nos deleitaron con buenos grooves entre batería y bajo). La belleza que transmite desde su comienzo el disco es sin igual.

La historia en Argentina era de colapso en todo sentido. La sociedad aterrorizada por los militares (aunque no se conocía todo realmente), la música de nuestras tierras eran pregonadas con el folklore y el tango. El rock era mal visto o simplemente prohibido.

Quizá por esto García hizo lo que hizo. Si bien la repercusión de los fanáticos hacia la banda no fue la mejor, con el siguiente disco la banda logró lo que quería. Hoy lo recomiendo, es un disco estructuralmente increíble, maravilloso y con una genialidad que pocos pudieron crear. Si el oyente se sitúa en la historia de cuando fue confeccionado, el álbum esta en el top de los mejores dentro de la música progresiva (junto con Genesis y Yes).

La Grasa de las Capitales (1979). El rock progresivo nace en Argentina

El cambio estructural se da con este disco. Los armónicos son más firmes y la frescura de las letras dan la pauta que la banda quiere dar un giro de 180°. Ahora los seguidores entienden la trama en la que transcurre el arte musical del grupo. Perro Andaluz, Frecuencia Modulada y Viernes 3 Am muestran la frescura que hablamos anteriormente. Las bases y los armónicos son mucho más pegadizos y nos recuerdan los hitos musicales de bandas como Fleetwood Mac o Emerson, Lake & Palmer.

Aznar tiene más protagonismo. Su bajo y su voz son un hallazgo increíble que, si bien, lo vimos en el primer disco, acá se pone al frente de grandes canciones. Charly y sus teclados y sintetizadores son un buen aliciente y los riffs con power eléctrico de Lebón dejan claro que la banda está en un momento único y el techo no se llega a tocar.

En vivo la banda era todo poder. Un todoterreno que arrasa con lo que tiene enfrente suyo. La energía se transmite y deja que el cauce de los ritmos mostrados en el estudio fluya de manera natural.
Con este disco el grupo dejó de ser promesa para convertirse en ícono en el nuevo rock argentino. Si bien los ritmos mostraban un nuevo rumbo, el rock progresivo seguía siendo el aliciente entre los géneros musicales criollos.

La belleza rondaba por los cielos serugirianos, esa belleza que los mostraba como únicos. Y lo eran, no sólo por sus sonidos sino porque eran un súper grupo: tres cantantes, compositores, arregladores y productores de sus temas y un baterista que más que humano era un pulpo creador de un estilo propio entre sus colegas; Moro era único en su especie y sus fills daban luz y generaba bases que le daban vida a los temas.

Peperina (1981). El disco que cura el alma

Dicen que cantarle al amor realza el espíritu y el corazón vuelve a revivir, los llantos se hacen risa y lo malo queda en el olvido. Esto sucede con Peperina, el cuarto disco de la banda es un hermoso libro abierto que le canta al desamor, al fanatismo por la música y es una maravillosa oda a como alejarse de lo malo.
Si nombrara sólo tres temas sería injusto. El disco es completo desde su primer tema hasta el último. Hay armonías extremadamente bellas, también vemos que la estructura en los acordes se basa en lo acústico. Las grabaciones de instrumentos de madera (guitarra, batería, bajo y piano) le dan un gusto exquisito. La banda posee un sonido ecléctico. Nos transporta a viajes insospechados como la instrumental Veinte Trajes Verdes o Cinema Verité (otra vez vemos la codificación en las canciones de Charly) Otros grandes temas son Parado en el Medio de la Vida, En la Vereda del Sol, José Mercado y Esperando Nacer. Las letras de cada canción son una linda forma de mostrarle al público cómo es la vida real del ser humano. El disco es sin lugar a dudas una de las obras más prolíficas en la carrera de estos cuatro fantásticos.

Los otros discos de estudio (Bicicleta y Serú ’92) son magníficos. Sus canciones dejaron enseñanzas, vivencias y el amor como bandera. Recomiendo que buceen en esta banda. Un grupo que regaló música y aún sobrevive entre nosotros. Sus integrantes son seres humanos que crearon sonidos magistrales. La reunión que se generó en el Cosquín Rock de 2013 (el que faltó a la cita fue Oscar Moro, pero su alma perdura en los corazones de los fanáticos de la buena música) dejó nostalgia y grandes recuerdos de aquellos años dorados. Cada uno volvió a triunfar con su carrera solista y la valoración que aún tienen son tenidas en cuenta cada vez que se presentan en vivo. Serú Girán es música, es vida y es amor a las melodías hermosas y bien logradas. Y eso se celebrará toda la vida.

Matías Montoya

Periodista Deportivo. Secretario en @AACurling. Melómano. Fanático del Deporte. Colaborador en @AARevista. Redactor en @agrupaciondepor