Sociedad

¿Soy ser humano?

Por Mariana Blanco

No sé si es por haber estudiado comunicación social y ser docente. No sé si es la profesión de periodista o una leve obsesión personal con el correcto uso de las palabras. Quizá sea todo eso y más. Pero siempre me fijo en los vocablos y términos que las personas elijen para expresarse, y más enfáticamente, en la fuerza de sus argumentos.

Particularmente, me llama la atención cuando se utiliza el siguiente binomio: “SER HUMANO”. ¿Qué implica pertenecer a tal categoría? ¿Habla tan sólo de la especie o conlleva valores y una ética ocultos? ¿Soy yo ser humano?

Justamente vi un video que me llevó a preguntarme nuevamente tales cuestiones, para mí existenciales. Pueden verlo ustedes mismos al final de la nota y fijarse que les sucede, pero con honestidad si no te genera nada, es tu situación. Si te lleva al llanto –como le pasó a quien les escribe- también es tu problema. ¿Qué quiero decir? No te hace bueno ni malo horrorizarte o no, pero… tal secuencia de imágenes ¿nos hace menos humanos?.

Volviendo a la reflexión…

La palabra Ser, de acuerdo con la Real Academia Española, hace referencia, entre sus numerosas aplicaciones, a: “Haber o existir”; “Estar en un lugar o situación”; “Formar parte de una corporación o comunidad”; “Esencia o naturaleza”; “Cosa creada, especialmente dotada de vida”; “Ser humano”. Y Humano: “Perteneciente o relativo al hombre”; “Comprensivo, sensible a los infortunios ajenos”; “Ser humano”. Le podemos agregar un ingrediente del lado etimológico: humano proviene del latín “humanus” y está emparentado con “humus”, tierra, suelo.

Conclusión: podríamos hablar de una cosa creada, dotada de vida, que cuenta con una esencia propia y forma parte de una comunidad; que tiene sensibilidad y es comprensivo ante los infortunios ajenos, de otros seres sean de la especie que sean, y que proviene de la tierra.

¿Somos humanos los humanos?

A donde voy… volviendo al video, brutal video a mi percepción, se trata de un documental filmado por Chris Jordan en una isla del Pacífico donde no vive ninguno de estos “seres humanos”. Muestra aves, olas, amor entre “seres” (recordemos: cosa creada dotada de vida, con esencia, que existe y es parte de una comunidad), más específicamente entre gaviotas; y el daño que causa una especie que habita este mundo. ¡¿Cómo puede ser que sin haber un hombre o mujer que viva en esa isla haya tanta “basura”?!

Muchos se escudan en una trillada oración: “Por algo tenemos cerebro. Somos más inteligentes que los demás animales y el mundo está para nosotros. Para que lo usemos”. Bueno, usted que considera tal afirmación, porqué no se pregunta: ¿Es nuestro? ¿Hay un 08 firmado? Creo que no.

Mi argumento se centra en que no podemos negar que existimos, que tenemos una historia; que nos alimenta una sed de progreso que ha generado avances en numerosos campos; que estamos dotados de vida y compartimos ese regalo en comunidad. Más allá de eso hay algo que nos falta, y es ese carácter “comprensivo” y “sensible” del cual nos habla esta Real Academia (que fue creada, ni más ni menos, que por nuestra especie).

Esa humanidad que muchos pregonan, esa cualidad que pocos tienen, es tan importante como la palabra que la antecede: ser. Somos, existimos, estamos por y gracias a una fuerza que nos puso acá. ¿Nos dieron este mundo para usarlo? Por supuesto, ¿de qué viviríamos?, ¿Nos lo dieron para abusar de él y violar, agredir y/o maltratarlo? No.

Entonces, invito a quienes lean, a quienes estén de acuerdo y a aquellos que están de la vereda de enfrente, a que seamos menos “gente” y volvamos a ser… “humanos”.

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Mariana Blanco

Periodista y orgullosa docente. Contagia frescura y parece incansable. Confía en que su profesión puede aportar un poco de claridad y entendimiento a la sociedad. Hace mucho enamorada y hace poco casada. Se preocupa por cada ser vivo y es vegetariana.