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Tiger Woods, a 15 años de su primer Augusta: Nunca dejó de creer

Por George Blanco

No creo en las casualidades. Creo en los guiños del destino, la mano de la historia, la fuerza de la voluntad y el trabajo duro. Todo eso, en su conjunto, algo que constituye un largo y forzoso camino para cualquier mortal, es lo que buy automatic facebook likes Tiger Woods logró en zercher squat 15 años. Otra discusión es en qué lugar más o menos de la historia del deporte lo ponemos. Lo que sí, el mundo del golf se rindió a sus pies y para siempre.

El 1 de abril se cumplieron 10 años de la victoria de Tiger en Augusta. La catedral del golf, el lugar emblema del deporte en general y, dicen, uno de los eventos deportivos que un amante del género no se puede perder. En esa misma cancha ganó el argentino Angel Cabrera, hace algunos años, y desde ese momento su vida no fue la misma. ¿Cómo fue que Tiger, a los 21 años, pudo ponerse el saco verde? No hay explicación lógica. Como en todo tramite del destino, aquel día Tiger dejó una huella imborrable para el deporte.

Su score fue de -18 bajo par, un registro histórico, soberbio, hecho a medida para el traje de gigante. La revolución Woods recién comenzaba, y aquel Master de 1997 sería el primero de una cosecha abrumadora de 14 Majors y 72 victorias en el circuito del PGA, algo que lo pone entre los más ganadores de la historia de ese deporte a solo una de Jack Nicklaus. Ganaba torneos de la PGA como caramelos, firmaba contratos millonarios sin precedentes con Nike y otras marcas como Gillete, y su popularidad en Estados Unidos ascendió a la categoría de un cantante de pop. O de rock.

El mito Augusta, entre otras cosas, incluyó un cambio radical en la cancha después de la arremetida de Tiger en 1997. La hicieron más larga y la poblaron de árboles, además de potenciar las caídas.

Tiger Woods, como cualquier ser humano, no se bancó semejante presión. Hay que ver el video-comercial que le dedica a su padre, Earl, en el que se ve como éste dialoga con el Tigre, para entender un poco del ADN de Tiger. Un tipo que creció en Brooklyn, jugando con un palo a embocar la pelotita en la rejilla de una alcantarilla, y que 20 años después se transformaba en el deportista mejor pagado del mundo. Y de la historia. Hace algunos años, en 2009, la válvula de escape se disparó por el lado del sexo y un escándalo de proporciones. Probablemente Tiger, enmarañado en su propia cosecha, no supo como pegar el volantazo a tiempo.

Perdió la confianza de su mujer, la custodia permanente de sus hijos, y algo más: la dignidad. Lloró frente a un tribunal, lloró frente a las cámaras, transformando esa triste imagen en una de las más vistas de la TV americana en los últimos tiempos. Lloró, como hombre que es. Cuando el mundo reclamaba su vuelta al campo, Tiger perdió el swing, su propia confianza; y los jueces de la corte le hicieron un embargo millonario por daños y perjuicios a su mujer y a la vía pública, por haber mantenido relaciones sexuales con una decena de mujeres. Asimismo, se mostró entero.

“Pensé que podía hacerlo mejor. Siempre he asumido riesgos para ser mejor golfista. Por eso he llegado tan lejos”, dijo Tiger acerca de su carrera. Desde 1997, pasaron por Butch Harmon, Hank Haney y ahora Sean Foley, el encargado de devolver a Tiger el swing tan preciado que perdió a partir de su parate en 2009.

No solo lo reconstruyó, sino que además innovo en la terminación aunque se muestra más cauto que cuando tenía 21 años, sobre todo después de su lesión en la rodilla izquierda. Es el swing del tipo que se repuso para seguir escribiendo la historia.

¿Podría Tiger soportar los vaivenes del destino y escribir una nueva pagina de gloria? Como un león hundido en su propia vergüenza, abatido y herido en la moral, Tiger Woods lo hizo. Pero además, Tiger contempló la sed de venganza. Contra nadie, o en todo caso contra todos. Contra la propia historia, la desafió, prometió volver a las canchas, ganar torneos y volver a jugar el martes. A lo primero, lo logró hace 15 días en el Arnold Palmer Invitational, un torneo de lujo para la PGA. A lo segundo, lo volverá a hacer en dos días, cuando salga al tee del 1 en Augusta National.

Como dato estadístico, tal vez sea éste The Masters el más reñido de los últimos años. Con Rory Mcllroy como nuevo príncipe del golf y Lee Westwood en busca de su consagración como grande (hoy primero en el ranking de la PGA), pero además con Phil Michelson, otro de los grandes golfistas de todos los tiempos que buscará una nueva chaqueta. Entre todos ellos, Tiger será la atracción principal del torneo más selecto del mundo, aquel que él mismo, hace 15 años, desafió y lo consagró como el jugador del pueblo.

El vestuario especial de Tiger para Augusta, preparado por Nike. Al tradicional negro y rojo, se le suma el azul (que ya viene usando en algunos torneos). Además, en los pies calzará las Nike Free, diseño exclusivo de la firma

La certeza es una: volveremos a ver jugar a Tiger, con su exquisito putt y su característico swing. El enigma es hermoso: ¿Podrá Tiger en Augusta volver a atravesar las barreras del destino? Lo que es seguro, es que volver a verlo brillar en Augusta será maravilloso.

George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.