Sociedad

Todos somos responsables del futuro de la ciudad

Por Juan Pablo Duhalde

Ya es mundialmente conocido que Quito, capital de Ecuador, será sede de la 3° Conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, Hábitat III. El objetivo principal es constituir una nueva agenda urbana mundial para los próximos 20 años, que aborde el proceso de urbanización y los efectos que ha desencadenado en las ciudades, comunidades, economías, clima, entre otras dimensiones, teniendo como premisa el desarrollo sostenible en el largo plazo a nivel mundial.

Las organizaciones de la sociedad civil (OSC) fueron claves al momento de convocar —hace casi 40 años— a la primera conferencia de Hábitat (1976) en la ciudad de Vancouver, Canadá. Lo mismo sucedió en Estambul (Turquía) cuando en 1996 se realizó la segunda conferencia, en donde cada uno de los gobiernos adquirió desafíos y compromisos para los siguientes 20 años (1996-2016).

Actualmente, la participación de las OSC no está clara en esta tercera versión del foro. Lo que efectivamente se encuentra confirmado es la presencia de los gobiernos, como únicos representantes de la ciudadanía. Estos serán los encargados de consensuar los acuerdos de la nueva agenda urbana para las siguientes décadas.

La reducción de la participación de la sociedad civil en los procesos de planificación y toma de decisiones es absolutamente negativa. ¿Por qué? Las OSC han cumplido un rol esencial en la generación de información, en levantar la voz y en movilizar jóvenes u otros grupos a partir del voluntariado, velando por la representación de todos los sectores y actores sociales en la toma de decisiones.

Latinoamérica concentra actualmente más del 80% de su población en ciudades —se estima que sea un 90% en 2050— siendo la región más urbanizada del mundo. A nivel regional hay cifras que son alarmantes: 167 millones de latinoamericanos se encuentran en situación de pobreza, de los cuales 71 millones viven en extrema pobreza. Esto desencadena que sea indispensable reflexionar sobre la problemática, como tema clave para proyectar agendas de desarrollo sostenible.

Sin la sociedad civil no puede haber agenda urbana en Hábitat III

¿Sabemos dónde vive la población en situación de pobreza? ¿Qué opinan quienes viven en esa situación sobre la ciudad? La enorme tarea de generar evidencia, de extraer información concreta de la realidad local y nacional, es una asignatura pendiente en las estadísticas sobre la región; en ocasiones, el resultado de la cocina de datos es nefasto pues se publican cifras oficiales manipuladas tanto en metodología como en resultados.

TECHO es una de las diversas OSC que existen en Latinoamérica, institución que tiene foco en el trabajo conjunto con quienes viven en asentamientos informales. En cinco países —Chile, Argentina, Uruguay, Costa Rica y Nicaragua— ha desarrollado levantamientos de información para conocer la realidad de quienes viven en esos espacios. Con esas investigaciones se han recorrido más de 3.300 asentamientos informales en Latinoamérica, con igual número de líderes comunitarios que han entregando información sobre las características de vida —individual y colectiva— que reflejan y dan cuenta de una realidad invisibilizada en las cifras oficiales y en las políticas públicas.

El objetivo de estos estudios socio-territoriales es ser considerados como insumos y una invitación a diversos actores, para la generación de acciones corresponsables orientadas al desarrollo integral de la región, que den una respuesta a las problemáticas de vivir en ciudades. Es aquí que el rol de las instituciones públicas, academia, OSC, jóvenes y sobre todo los referentes de las comunidades adquiere un real y clave protagonismo. Al conocer, escuchar y aprender de quienes viven día a día el crecimiento desigual de las urbes, las propuestas de políticas y decisiones en general podrán ser fundadas sobre una realidad sentida y coherente.

Sin la sociedad civil no puede haber agenda urbana en Hábitat III, así de simple. Sin el interés de la ciudadanía no se tendrá diálogo representativo. No hay fórmula más necesaria que generar el espacio y un posicionamiento igualitario de la sociedad civil, que termine con la toma de decisiones fragmentadas o sesgadas por unos pocos. Si no se hace considerando la opinión de la población en general, de quienes viven en asentamientos informales ¿cómo se pueden tomar decisiones sobre lo que es óptimo para ellos? ¿Lo vamos a pensar en un seminario o viendo una fotografía publicitaria? El desafío es conocer dónde viven, sus historias, cómo son, cuáles son sus problemas y virtudes, pero, principalmente, que escuchemos sus propuestas, esas ideas para hacer frente a los desafíos presentes y futuros.

La información que se use para la toma de decisiones no debe ser sólo estadísticas frías, se requiere de evidencia con origen en la máxima dimensión humana, que parte con el reconocimiento de la diversidad y experiencia de la ciudadanía para generar ideas y propuestas que promuevan políticas representativas con base en el bien común y los intereses sociales.

Hábitat III debemos ser todos, sólo así la ciudad podrá ser nuestra y no de unos pocos. El desafío lo tenemos todos.