Música

Phoenix, tratando de ser cool

Por Fran Melano

Quizá lo más fácil hubiera sido seguir las huellas de Wolfgang Amadeus Phoenix, su elogiado disco de 2009. Pero para los oriundos de Versalles quebrarse no encajaba con esa propuesta. Es que hace días, cuando los Phoenix lanzaron su último material, Bankrupt!, demostraron no ser nada tibios ni aferrados a un éxito sucedido.

El tipo de entretenimiento que plantean hace saber que los jóvenes crecieron y tienen el carácter y solvencia para presentar un radical cambio en la dirección estética de su trabajo. Igualmente siguen queriendo ser cools, en Bankrupt! usan la misma consola que Michael Jackson usara en el disco Thriller.

Todo Bankrupt! es fiel a las declaraciones de Thomas Mars: “el cerebro quiere referencias, estamos haciendo lo contrario”. Lo contrario incluye un diseño que subordina las guitarras a la percusión y el synth; dirigentes minuciosos, ruidosos, pero precisos y reflexivos, dando paso a lo experimental y discontinuo como únicos referentes sonoros válidos.

Los Phoenix son Christian Mazzalai, Thomas Mars (voz) , Laurent Brancowitz y Deck d’Arcy.

Tal el caso del track que titula el álbum. Siete intensos minutos relucen un atrapante synth que crescendo copa el ambiente para lentamente cobijar la voz de Mars. Protagónica ya en el final, corrobora la frescura de la composición, que marcha y concluye tan desprevenidamente como comenzó. Bankrupt, fantástica.

El uso de la percusión, los synth y el juego de fades y bucles enraízan un núcleo desde el cual Phoenix alza nuevos recursos para presentar sonidos que pueden parecer heredados del New Wave, los 70’s y 80’s.Como el teclado japonés de Entertainment, primer single del disco, escandalosa y cargada  pero bailable y renovada creación.

El rito se repite, desde la brillosa S.O.S. in Bel Air que funciona como una declaración VIP de amor, hasta el estridente estribillo en The Real Thing y la dulcemente vacía Chloroform.

Trying to Be Cool es, lírica y musicalmente la más transparente, una suerte de autocrítica elegante a pesar de sonar arrebatada en la instantánea melodía que le resolvieron.

Phoenix categóricamente hace pie sobre un firme terreno desde el cual desdobla sus dotes de reinvención: la dirección viró sorpresivamente con Bankrupt! como nunca antes lo había hecho. Y aunque el camino no parece del todo claro las influencias son audibles. Más allá de eso, la apuesta a la disrupción, a la discontinuidad, es el gran valor del álbum. Si logran ser cools dependerá de valoraciones personales, por aquí lograron un adictivo replay al disco, y eso ya más que suficiente.

Fran Melano

Periodista y Locutor. Creativo y espontáneo. Estudia Ciencia Política. Adora escribir. Es un analista de los fenómenos musicales y sus consecuencias.