Música Recitales

Un Cosquín Rock con acento mexicano

Por Andres Anda

En un día donde la ciudad se debatía entre un estadio de fútbol o un festival de música, más de 20,000 personas y un cartel lleno de bandas que se disputaban un futuro y una consagración fueron las encargadas de asegurarnos que tomamos la decisión correcta.

Con una organización que dejó mucho que desear,  los accesos se vieron rebasados. Se entraba al festival más por favores que por esperar en la fila de mas de una hora. Adentro, un camino nos dirigía a un letrero enorme que decía COSQUIN MX y ahí, esquivando selfies, comenzaba la aventura.

Al fondo, un mar de gente cantaba y la que no, volteaba ávida para encontrarse con sus amigos o localizar algún vendedor cercano. Los escenarios; puestos uno seguido de otro y del mismo tamaño, rugían parados, sólidos como templos y un letrero en medio de ambos con el logotipo del gobierno de Argentina nos recordaba los orígenes del festival, ese que se estrenó en el 2001 en Córdoba y firmó por 5 años más su estancia en Guadalajara.

 

 

Como conquistadores, los encargados en abrir el festival tenían que ser cordobeses; Eruca Sativa combinó el grunge y el rock para desear lo mejor estrechando la mano al pueblo mexicano. Mismo que reafirmaron Los Guasones, sedientos de minutos en el escenario, repetían que haberse quedado con la boca abierta ante los fans mexicanos. México ponía de lo suyo, el turno era de Machingon que con su “Viva México” se ganó el aplauso del público y la atención de los miles que seguían entrando. Después de más de 2 horas de festival, Golden Ganga abrió el baile, mismo que desde las 4 de la tarde no terminaría.

Las playeras de equipos argentinos convivían con los equipos mexicanos y en día de superclásico, el fútbol estaba mas presente que nunca. Por ahí alguien presumía su playera de La Beriso en River y las pantallas gigantes daban imágenes de tal concierto. La Beriso salió al escenario con sus integrantes sonrientes y confiados, saludaron a los miles de fanáticos y por fin una banda se podía dar el lujo de hacer cantar a la multitud. Una hora después, los favoritos del Cosquin Argentina llegaban para poderse dar el lujo de estar en ambos carteles; Las Pelotas abrían su participación con “que podes dar” y saludando al público que ya abarrotaba los escenarios. En “victimas del cielo” la marea de personas cantaba y aplaudía y uno que otro se lanzaba por la tirolesa que atravesaba los dos escenarios. Con un grito de “sigue habiendo resistencia” se despidieron Las Pelotas.

 

 

Al otro extremo, en la carpa y justo en medio de los restaurantes y puestos de comida argentina y mexicana, Fanko puso a saltar a los tapatíos con esos temas que desde hace años suenan y sonaron en la radio. Del otro lado, Los Cafres cantaban su amplio repertorio de éxitos complaciendo a la mayoría y dando a conocer los nuevos temas  dejando claro -como ellos lo dijeron- que las barreras entre los dos países, no existe.  Cuando Fanko terminó y con un gran aplauso, la gente corría a los escenarios principales a escuchar a CUCA. Al lado del escenario, listo para la banda mexicana, se despedían Los Cafres. En el más pequeño, los poco más de 30 personas que aguardábamos por Zero Kill, sabíamos que íbamos a presenciar algo histórico.

 

Una playera de Gustavo Cerati  hizo acordarme de Noviembre del 2009 cuando disfruté de Gustavo por primera y última vez. Y ahora, 8 años después, veíamos a su hijo más grande. En primera fila se escuchaban comentarios como “trae el mismo look que Gustavo en los ochenta” o “yo lo conocí cuando Gustavo lo trajo a México hace muchos años, estaba muy chiquito”. Aquel muchacho de cabello pintado, que estaba sentado tranquilo esperando a que se diera la hora, aquel si que lo conocía y más que cualquiera de nosotros. Zero Kill abrió con “Te Amamos Pero Necesitamos Un Poco De Espacio” con su grupo de amigos disfrutando del show. Porque eso hizo Benito, disfrutó de los 10 temas que tocaron y reafirmó que está en un proceso. Tendremos que darle la oportunidad como se le dio en Cosquín y apoyarlo en un viaje que, a juzgar por su sonrisa, lo mantiene vivo.

 

 

Al mismo tiempo, CUCA banda mexicana, convivía con el público y reafirmaba tener prendido el lazo que mantiene a los músicos con Guadalajara. En ese momento, los 20,000 que elegimos la música, nos dividíamos entre cantar “La señorita cada de pizza”, “Implacable” y hasta una colaboración con Alfonso André de Caifanes o escuchar el proyecto del hijo de la leyenda.

 

 

Ahora 20,000 almas se concentraban en un mismo lugar para esperar al grupo de la Ciudad de México, otro histórico. Café Tacvba salió a recordarnos nuestra adolescencia y cantar canciones que nunca se nos podrán olvidar, canciones nuestras como  “Las flores”, “Eres”, “Déjate caer”. Alzaron la voz, como en todos sus conciertos, de cuidar el planeta, los arboles, el agua y todo ser vivo que sea descubierto. Café Tacvba ganó aplausos de publico y de artistas, José Fors levantaba las palmas y les aplaudía. Cercano al escenario, Benito sacaba su celular y grababa partes del concierto.

 

Terminado un espectáculo que debió de durar más, el cuarteto de Satélite se despedía para que, a los pocos minutos, Caifanes saliera a hacer cantar al público en una tierra que conocen de sobremanera y que su misma trayectoria les ha entregado una conexión casi imposible de desaparecer. “No dejes que” o “La célula que explota” entre muchísimos mas temas se cantaron en unísono impresionante. Eran los clásicos, los legendarios frente a 20,000 personas que a esa hora, estaban seguros que habían tomado la decisión correcta.

 

 

Los encargados de cerrar eran mexicanos. Tenían mas de 20 años de trayectoria y, a lo largo de la semana como calentando un partido de fútbol se encargaron de declarar todo lo posible para sumar gente al festival. Panteón Rococó no decepcionó, al contrario. Sumó a Rubén Albarrán de Café Tacvba para cantar juntos “Fugaz” y que el público no parara de aplaudir. Cuando el show terminó el público, que llevaba horas conectado como una sola persona se firigia a la salida, sabiendo que habían disfrutado de propuestas musicales nuevas y con futuro y en el mismo espacio también, apreciado bandas con años en la ruta y renovándose cada día mas. Guadalajara se está convirtiendo en la capital musical de México y por este día, dos naciones musicales se dieron la mano, felices de compartir algo tan hermoso como la música.

 

Andres Anda

Apasionado por los libros, a los 16 años Andres se convirtió en redactor y luego director de un periódico local, en Guadalajara, México. Conferencista y escritor