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Un recuerdo digital: retrospectiva de Eduardo Pla en @220_cc

Por Carola Cinto

“Bicho raro” le decían. Multifacético como pocos, no sólo fue el precursor del Arte Digital en nuestro país sino que también uno los primeros en poner el ojo sobre la producción de modelados en 3D y pionero en la utilización de computadoras para el diseño textil. “Estudiante crónico”. Eduardo Pla se formó en arquitectura,  comunicación audiovisual, diseño y urbanismo en la Argentina y en dirección artística en Europa y Estados Unidos.

“30 años de arte digital” es el nombre de la muestra que transforma al espacio 220 Cultura Contemporánea no solo en una retrospectiva de la obra del emblemático artista sino también, en el único satélite de la Bienal Internacional de Arte Digital -The Wrong- que tiene sede en Buenos Aires. “Tratamos de hacer hincapié en lo que es arte digital, por eso el nombre. La muestra en sí está dividida en sus 3 períodos más importantes de arte digital: período analógico con las obras de tango fatal o arte erótico, período digital representado por retratos de íconos populares compuestos por miles de pequeñas fotografías y por último, todo lo que es arte expandido en el cuál se desarrollan juegos geométricos representados por las esferas tanto en volumen como en planos”, nos comenta Irene Jaievsky curadora de la muestra.  Entre sus trabajos más relevantes, Irene ha estado a cargo de la exhibición  permanente en el Museo del Holocausto. Experiencia que, si bien implicó la misma responsabilidad que “30 años de arte digital”, en sus propias palabras: “tuvo una carga emocional muy especial ya que constituyó un gran desafío el hecho de entrar en contacto con los sobrevivientes y, en un plano personal, implicó entender la historia de mis antepasados, mis orígenes”

Videos, esferas inflables sobre un piso de arena, bolas de vidrio con detalles de neón, planos que repiten el concepto de esfera en sus ilustraciones, son algunas de las emblemáticas obras que decoran los pasillos del  220. “Eduardo es un artista sin límites, tenía muchas herramientas. Y en el caso de que algo le faltara, iba y se formaba en eso. Para mí  justamente la base de la creación es con qué herramientas  contás para que en tu cabeza se arme algo que después puedas materializar. Y él las tenía todas” comenta Jaievsky mientras recorremos juntas la muestra. Algunas de sus obras más reconocidas no se encuentran en el subsuelo de la Plaza de la Música, ya que forman parte del paisaje de muchas de las grandes ciudades del mundo como “El lado oculto de la luna” (Punta del Este), “Colección Alchimia” (Puerto Madero, Buenos Aires),  “le encantaba hacer “site specific” o sea instalaciones en plena ciudad. Tanto en Buenos Aires como en cualquier parte del mundo. Él no tenía límites -por suerte- para crear en cualquier espacio.”

La relación entre la curadora y Pla comenzó mucho tiempo antes de que ella se involucrara en el mundo del arte: “mi papá -que es ingeniero-trabajó para la empresa del papá de Eduardo. Cuando me avisaron que iba a ser la curadora de su retrospectiva me puse muy contenta. Fue como un premio para mí y para su familia una sorpresa muy grande porque no sabían quién era yo pero sí conocían a mi familia. Viste como son las vueltas de la vida…”. Esta cercanía es solo un condimento de su relación con el protagonista; ella considera que lo más importante es el diálogo interno tridimensional que se genera entre artista-curador-obra, “el artista tiene que ser aquella persona que “hable por vos”, que materialice aquello que vos no podés.

Yo  sentí en Eduardo esa libertad sobre todo con la idea de ser adultos jugando. La imagen de la esfera le atraía por una cuestión de que era un cuerpo sin límites y por lo tanto, representaba continuidad e infinitas posibilidades de jugar. Coincido plenamente en que la vida ante todo tiene que ser una actividad y una acción lúdica”.

“Cuando volví a Buenos Aires, me encantó. Encuentro más creatividad acá que en otras partes del mundo” se escucha el eco de la voz de Eduardo durante una entrevista proyectada en la sala de videos como parte del contenido de “30 años de arte digital”.  Minutos antes se declaraba admirador de Jodorovsky, parte del rock de los ‘70 con su lugar en la revista “Pelo” y productor de “Alicia en el País de las Maravillas” con Charly García como el genio responsable del soundtrack. Para Irene la popularidad de Pla se debió a su capacidad de reinventarse: “él se pudo formar en Estados Unidos y Europa donde ya se estaban haciendo cosas así. Cuando llegó acá, evidentemente era un bicho de otra tribu. Él era un precursor de este tipo de arte pero acá no se lo entendía. O sea tuvo que adaptarse y adaptar lo que tenía ganas de hacer para poder entrar en el círculo de arte. Tuvo que hacer muchas concesiones hasta que logró instalarse. La elite de Buenos Aires comenzó a bancar mucho más su arte que otros espacios y fueron ellos los que, en definitiva, pudieron comprar sus obras. A raíz de esto, su legado se encuentra en manos de pudientes coleccionistas en diferentes partes del mundo.”.

Luego de la muerte de Eduardo Pla en el 2012, su familia decidió concentrar toda la obra del artista en un solo lugar. Así nació Espacio Plá, un museo boutique, que no sólo alberga material físico sino también gran parte de su biblioteca personal y hasta una habitación que simula ser su propio taller de creación. Las 50 obras que se trasladaron desde el barrio porteño de Palermo hasta la Costanera de nuestra ciudad son sólo una parte ínfima de su legado y estarán aquí hasta el 29 de noviembre. “Me entusiasma la idea de que gran parte de la obra de él este acá de nuevo en contacto con el público. Todo lo que conocí estos días tan intensos en Córdoba me demostró que son ávidos de cultura, que les interesa toda manifestación artística y, por lo tanto, creo que la muestra  viene para sumarse a toda la intensa programación que ya tienen.  Espero simplemente que les guste”, terminó Jaievsky. Mientras tanto en la sala de proyecciones, el propio Eduardo Pla cierra una de sus entrevistas: “El arte para mí es una forma de expresar mis emociones, mis sentimientos y mi historia”.

 

Para visitar. “30 años de arte digital” se puede visitar desde el 17/10 hasta 31/11 en 220 Cultura Contemporánea (Costanera esquina Mendoza), de martes a jueves de 16 a 21 y de viernes a domingos de 16 a 22. Federico Kenis, referente del arte digital de nuestra ciudad, acompañará la muestra con algunos de sus últimos trabajos que estarán expuestos en el bar del 220 cc.

Carola Cinto

Algo que empezó como un pasatiempo, hoy ocupa la mayor parte de mi día. Me gusta escribir sobre Sociedad y disfruto de hacer Entrevistas. Soy Licenciada en Relaciones Internacionales