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Un rincón colonial

Por José María Mena

La historia cuenta que el 12 de octubre de 1492, Colón y su tripulación llegaron a lo que hoy conocemos como América. Desde ese momento comenzó un periodo de conquista que masacró a los nativos de estas tierras para apoderarse de sus riquezas, establecer colonias en el “nuevo mundo” y fundar ciudades. Son pocos los rincones de la ciudad de best price rosetta stone learn english Córdoba que albergan parte de la historia colonial, muros sólidos, ocultos entre el hormigón moderno,  que brindan testimonio de una época lejana.

En la esquina de las calles Ituzaingó y Rosario de Santa Fe tiene lugar la casa http://southamptonfreelibrary.org/best-h-drol best h drol más antigua de la ciudad.  Fue construida entre 1752 y 1760, por el comerciante español Don José Rodríguez, que además vivió allí los primeros años. Posteriormente entre 1783 y 1797, albergó al Gobernador intendente de Córdoba del Tucumán, Rafael Núñez, también conocido como http://www.flexmail.eu/steroid/25/dianabol-global.html dianabol global Marqués de Sobremonte.

La casa de http://www.nursesnow.com.au/oem/buy-online-microsoft-office-visio-professional-2010.html buy Online Microsoft Office Visio Professional 2010 Marqués de Sobremonte, es hoy el museo más antiguo de la ciudad de Córdoba, inaugurado en 1919. Sus muros de calicantos escalados y techos tejados, de claro estilo colonial, son un recinto que alberga objetos históricos y muestra cómo era la vida aristocrática del siglo XVIII y XIX.

El museo es mucho más grande de lo que se puede apreciar desde el exterior. Cuenta con 21 salas de exhibición; 14 en la planta baja y 7 en la planta superior, más 5 patios. Cada sala responde a una temática, entre las que se destacan, la sala de armas, de música, de arte religioso, sala de instrumentos, de platería, ingeniería etc.

Aunque los años hayan pasado, todo parece test anabolic steroids inalterable. Como siempre digo, todo museo que contenga artefactos históricos, es un pequeño viaje en el tiempo. La voluntad de algunos hombres, por conservar elementos tangibles que brindan cheap acdsee pro 4 testimonio de nuestro pasado, es también fundamental para entender los procesos históricos. En este caso, la vida pre-revolución e independencia se exhibe sobre todo desde la abundancia de aquellos que gobernaron y tenían cierta influencia, dinero y estatus; una razón para cambiar un orden y alimentar muchas de las ideas de quiebre de nuestro recordado 25 de mayo.

El recorrido comienza por la download Windows Xp Professional sala de platería, allí se aprecian cruces brillantes, bandejas y coronas protegidas detrás de una vitrina. Contigua a esta, al atravesar una pequeña puerta, está la http://www.flexmail.eu/steroid/40/dianabol-y-proviron.html dianabol y proviron sala de armas, la más completa del museo. Allí, se exhibe claramente la evolución del armamento con el correr de los siglos, desde lanzas y boleadoras de los pueblo originarios; que rara vez utilizaban con fines bélicos, pasando por corazas y espadas de los años de conquista, fusiles y cañones a chispas del periodo colonial, a bayonetas y espadas de la guerra de independencia, también utilizadas en las guerras civiles, ya que no hubo un gran desarrollo tecnológico entre esos años. Algunas de estas armas son fácilmente identificables gracias a films relativamente reciente sobre la vida de nuestros libertadores, Manuel Belgrano y José de San Martín, interpretados por Pablo Rago y Rodrigo de la Serna, respectivamente.

Entre tanto armamento, un pequeño escrito relata que en Córdoba se fabricaron algunas armas como espadas y bayonetas y la pólvora necesaria para que la misma dispare el proyectil. Lo que da a pensar que el http://www.flexmail.eu/steroid/9/russian-methandienone-5mg.html russian methandienone 5mg perfil industrial de Córdoba proviene casi desde sus orígenes.

Al dejar atrás la sala de armas, nos adentramos a sectores que se abocan más a la combinación de temas artísticos y religioso. La anadrol sale sala de música alberga órganos, pianos y partituras, como otros instrumentos de cuerda. La discount resolume avenue 3 sala religiosa, pinturas y demás figuras, como la de San Jerónimo, tallado en madera o un gran cuadro de Jesucristo. Cada elemento que se observa a través del recorrido tiene pequeñas leyendas con su origen, año y el autor de la obra en el caso de las pinturas. El recorrido está bien organizado y vale la pena detenerse a leer y observar cada una de las salas.

En una de las esquinas del http://www.nursesnow.com.au/oem/buy-online-abbyy-finereader-10-professional-edition.html buy Online Abbyy Finereader 10 Professional Edition Patio de Honor, el mismo que se ve al ingresar al museo, se encuentra un pequeño portón de rejas negras, que nos lleva al Patio de los Cañones.  A un costado del pesado armamento que apunta al Oeste de la ciudad, está la denominada habitación de esclavizados. Los esclavos, a quienes se los consideraba como un bien que proveía servicios, fueron importantes para el desarrollar y sostener la estructura económica cordobesa. La mayoría de los esclavos eran propiedad de las órdenes religiosas de la ciudad. Entre ellas se destacaba la orden Jesuítica que promovía su capacitación y formación continua. Esclavos africanos y sus descendientes llevaron a cabo producciones artesanales,  debido a que los españoles no se formaban en esos rubros. Con el tiempo algunos fueron zapateros, sastres, sombrerero, herrero, platero, etc.

Los metros cuadrados de esas habitaciones sumadas, no son mucho más grande que las habitaciones de los amos de la casa. Lo que deja en claro que la comodidad no era privilegio para la servidumbre forzada. La deshumanización de aquellas personas pacíficas, terminó en parte en 1813 con la abolición de la esclavitud en nuestro territorio. Aunque cabe aclarar que para 1880 aproximadamente, el sistema fue nuevamente instaurado. En ese caso, las víctimas fueron los indios ranqueles, mapuches y tehuelches, capturados y expulsados de su tierra a medida que el hombre blanco comendado por el General Roca avanzó y conquistó la Patagonia.

En la planta superior de la casa, tiene lugar el sector más personal e íntimo. Entre ellos, la sala femenina, con objetos coquetos para la época, como abanicos, alhajas, peinetas y demás elementos para presumir ante los sectores altos de la sociedad. En cuanto a la sala masculina, también exhibe lo suyo, como relojes de bolsillo, plumas y facones, etc.

También distribuidos de Este a Oeste se encuentran los dormitorios y la sala familiar. Los dormitorios cuentan con camas con dosel, bastante comunes en los sectores más pudientes. De alguna manera todo allí está ambientado lo más fiel posible a aquellos años, que a decir verdad resulta tétrica la idea de pasar una noche en esas habitaciones.

De acuerdo al interés del visitante el museo se puede recorrer en 45 minutos, aunque es recomendable ir sin apuro. Lo ideal es que lleve un poco más de tiempo, si uno se propone detenerse y contemplar cada sala. No se permite realizar fotografías en el museo, sólo en los patios, de modo que, lo que uno encuentra exhibido allí, es un recuerdo exclusivo para las retinas y la memoria de sus visitantes.

 

José María Mena

Periodista y fotógrafo aficionado. Poeta de vez en cuando, escritor de a ratos y soñador todo el tiempo. Busca historias en rincones tímidos y sueña con dejar su huella.