Moda Victimas del estilo

Uno entre mil: Qué se esconde detrás del Normcore

Por Cintia Alvarez

Desde fines de 2013 un nuevo concepto nos sobrevuela.  Típico de aquello que asciende a la categoría de novedad,  los límites de su propuesta pueden ser algo difusos. Objeto de  análisis y objeto de culto, para algunos, http://steroidsbesthgh.com/will-glucose-and-peptides-decrease-appetite_ys/ Will glucose and peptides decrease appetite el estilo NormCore aterrizó, finalmente, en la moda.

¿De qué hablamos cuando hablamos de http://steroidsbesthgh.com/modafinil-smart-drug-side-effects_im/ Modafinil smart drug side effects Normcore? Nos tenemos que remitir a  los cazadores de tendencia del colectivo  http://steroidsbesthgh.com/sustanon-250-injection-for-sale_ns/ Sustanon 250 injection for sale K-Hole que pusieron el foco en esta actitud casi reaccionaria a la moda (¿con más moda?). Vestirse como lo haría cualquiera es su raíz pero, ¿Qué se esconde detrás de ese estilo aparentemente despreocupado?. Bien sabemos que las elecciones estéticas hablan por nosotros y este caso no es la excepción.

http://steroidsbesthgh.com/bioactive-collagen-peptides-wikipedia_gi/ Bioactive collagen peptides wikipedia Quienes lo llevan lo manifiestan como una no-tendencia. Pero ¿Se puede huir de la tendencia? ¿Sobre todo cuando somos testigos de cambios muy vertiginosos en la industria de la moda? ¿Acaso no pasamos del estilo cool deportivo al folk sin escala, temporada tras temporada?.

Para sus cultores es  algo así como el effortless (cuya traducción es elegancia sin esfuerzo) llevado hacia su extremo. Se jactan de desinteresados y de hacerle honor a llevar lo primero que encontraron en su guardarropas. En lo aparentemente despreocupado encuentran su razón de ser. La clave es revitalizar el fondo de armario.

Si establecemos un hilo conductor, podemos decir que quienes se embanderan en este estilo comparten una cierta filosofía. Filosofía que suscribe que  la indumentaria no es relevante para definir nuestra personalidad. Somos algo más de lo que se ve a simple vista. Quienes defienden este principio sostienen que nuestra vestimenta afectaría nuestro verdadero ser. A pesar de la profundidad que intentan resaltar, una especie de subcultura pose está presente. Ellos saben que pese a cierta “normalidad” serán sujetos de observación. Una “nueva” revolución que reza por la funcionalidad, comodidad e igualdad.

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Si bien se trata de un gran esfuerzo por lucir espontáneos, algunos ítems parecieran ser condición sine qua non. ¿Con qué prendas se lee este estilo? Buzos polares, crocs, camisas blancas (sumando uno 0 dos talles a nuestra talla real), camisetas básicas (sobre todo las que pueden conseguirse en grandes hipermercados o tiendas), jeans envejecidos, sweaters con cierres, sneakers, camperas utilitarias, caps, zapatillas tipo New Balance. Lo casual apuesta a prescindir de lo trendy. Para aquellos más románticos, una cierta nostalgia por recuperar los básicos bien básicos (no sólo por el tipo de prenda, sino también por su precio).

Es necesario destacar que la moda no está relacionada solamente con cuestiones propias del ser individual. No podemos negar el aspecto sociológico intrínseco y aquí es relevante lo que, comúnmente, conocemos como fondo de armario que lejos de diferenciarnos nos vuelve parte de un colectivo. Una ruptura con la noción de individualidad basada en la diferencia. Aunque suene paradójico, la individualidad se busca en la comunidad (¿Se encuentra? ¿Es posible la autenticidad? ¿Dónde queda la particularidad que nos vuelve individuos y nos identifica?).  Ser como otros, para ser en otros.

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No resulta azaroso por qué se busca encajar con la masa para adaptarse a cualquier ámbito sin que la indumentaria represente una barrera. Adaptarse es fundamental. No lo dudamos, Darwin estaría de parabienes; y los grandes autores, sociólogos y filósofos estarían teorizando sobre una (¿nueva?) psicología de masas.

¿Cómo se vincula con los otros estilos/tendencias? Si bien hay asociaciones con el minimalismo, sólo lo roza. Con la Alta Moda tiene una relación de respeto. Algunos se animan a vaticinar que la guerra (siempre en términos fashionistas) está declarada con el estilo hipster (cultores de lo vintage que buscan diferenciarse de la masa). Casi como una rebelión contra aquellos que se obsesionan por captar los flashes del street style por su (pseudo) originalidad y su histrionismo. Sin embargo, pese a considerarse y auto declararse antagónico, posee un punto de encuentro: conoce la moda y simula ser un estilo que “elige” entre básicos.

Frente a la anulación de la noción de exclusividad es inevitable preguntarse cómo lo incorporan los grandes diseñadores. Algunos  acercamientos sucedieron con Marc Jacobs, quien sumó polar a su colección, o Céline (una de las firmas más admiradas e imitadas) que apostó por las sandalias tipo birnkenstock en pelo -para una mayor sofisticación- para la Primavera-Verano 2014.

O la misma Isabel Marant, imponiendo sus sneakers (zapatillas con plataforma) pasando por las clásicas medias de Prada. Hasta llegar al gran Karl Lagerfeld que en su desfile de Otoño-Invierno 2014/2015 sorprendió a todos cuando sus modelos aparecieron en zapatillas. Si olvidar que dicha presentación se realizó en un  supermercado (¿guiño a un contexto bien Normcore?). Es probable que sean partes de las estrategias para incorporar la antimoda al sistema y salir victoriosos.

La relación con la economía va más allá. ¿Se verán favorecidas aquellas cadenas más masivas como Zara y Gap, más afín a una reproducción en serie típica de la industria cultural?.

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Algunos se animan a sumar en la lista de seguidores  a las siempre chics Emmanuelle AltGeraldine Saglio (sin bajarse de sus stilettos negros). ¿La directora y la editora de Vogue Paris serán las “Chicas Vogue” parte de NormCore? Los hombres no son ajenos, Steve Jobs es indicado como el pionero y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como un representante actual.

¿Se trata de una nueva tribu urbana? ¿Se puede ser intrínsecamente normcore? ¿Al ser una tendencia que apuesta por los básicos permitirá prolongar su vida? A pesar de su ironía, ¿Será consciente que su fanatismo por ser anti-moda puede convertirlo en una moda con fecha de vencimiento? ¿Qué lugar ocupa lo que nos distingue? ¿Llegará a las capitales de moda de nuestro país como Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza? ¿Cambiarán los nuevos referentes? Que el tiempo nos encuentre debatiendo en un gran supermercado como escenario perfecto y ataviados con básicos. Pero todo en clave Chanel.

Cintia Alvarez

Licenciada en Comunicación Social y periodista de moda. Muy musical. Ama reír y leer. Adora los accesorios que hacen la diferencia, especialmente la personalidad y el humor.