Música

Who the fuck are the Arctic Monkeys?: A 10 años del debut más influyente

Por Gervasio Guiñazu

Abril de 2016 y me doy cuenta que Whatever people say i am, that’s what i’m not cumple diez años. Lo busco, pongo play y los escucho de corrido unas 10 veces. Desde la hermosa desprolijidad de The view from the afternoon hasta la popera A certain romanceWhatever… sigue sonando fresco, agresivo, radical, y todos lo adjetivos que se merezca una banda que le puso cara una generación, y empujó a todos a ver la música desde otro lado.

Lo sorprendente de esta banda es que, a pesar de cambiar, nunca dejaron de ser ellos. Las letras de http://www.nursesnow.com.au/oem/discount-macx-video-converter-pro.html discount Macx Video Converter Pro Whatever…(2006) hablan de lo mismo que las letras de http://www.flexmail.eu/steroid/38/dianabol-where-to-buy.html dianabol where to buy AM (2013) solo que en diferentes lugares del globo. La trova de buy sust 250 Alex Turner pasa por todos lados. Salidas nocturnas, miradas que apuestan que te ves muy bien en una pista de baile, ir a la gran ciudad. Todo tiene lugar en una mezcla abstracta y si hay algo que Turner hace bien es http://southamptonfreelibrary.org/deca-dbol deca dbol transmitir. Sus letras nos llevan de regreso a todos lados, aunque no vivamos en Sheffield. A sus veintipico era un cheap Microsoft Visual Studio 2013 trovador granudo dándole voz a toda una generación y su actitud nunca se disipó.

Ahora bien, en enero de 2006 dianabol increase libido Tim Jonze de NME escribía los siguiente: “Essentially this is a stripped-down, punk rock record with every touchstone of Great British Music covered: The Britishness of The Kinks, the melodic nous of The Beatles, the sneer of Sex Pistols, the wit of The Smiths, the groove of The Stone Roses, the anthems of Oasis, the clatter of The Libertines…” (“Es un disco de punk rock despojado, con todas las piezas fundamentales de la gran música británica: lo inglés de buy online apple mac os x 107 lion The Kinks, la inteligencia melódica de los http://www.flexmail.eu/steroid/32/dianabol-jump-start.html dianabol jump start Beatles, las expresiones de los buy adobe after effects cs55 Sex Pistols, el ingenio de http://www.nursesnow.com.au/oem/purchase-adobe-flash-builder-45-for-php.html purchase Adobe Flash Builder 45 For Php The Smits, el ritmo de american anabolics The Stone Roses, los himnos de Oasis, el repiqueteo de The Libertines…”) Sin dejar de lado lo exagerados que son los críticos ingleses  cuando se casan con una banda, nuestro querido Tim tiene algo de razón; pero no en la comparación. AM se convirtieron en el nuevo eslabón de la cadena del rock inglés. Y cuando Oasis se quedó sin ideas, Jarvis Cocker se quedó sin ganas de bailar y Damon Albarn se puso a jugar con computadoritas y dibujitos, Turner, Helders y compañía nos regalaron Whatever… para poner las cosas en su lugar.

Claro está que a partir de aquí se apoderaron de un podio difícil de dejar. Aun así siguieron el legado de manera correcta. Ningún disco de AM va a llegar a ser tan bueno como Whatever… Y eso no quiere decir que no sean geniales. Ninguno tiene la energía del mensaje como su primer disco, las ganas de salir tocar y ser escuchados. No es casualidad que su primera presentación masiva con el sencillo I bet that you look good on a dance floor sea un video grabado en vivo. Aquí podíamos ver todo, los granos de Turner, Helders odiando a su batería. Todo estaba fuera de lugar, pero qué tremendo era. Ver eso con 18 años te daba esperanza. Ahí estaba la voz de tu generación.

Después sabemos todo lo que vino: productores estrellas, novias modelos, casas en California, mariconadas como Suck it and See y Fluorescent Adolescent, peinados Rockabilly y demás. Y aún así cada vez que le damos play al track 1 de Whatever… y sentimos esa presión que sale de las baterías matadas de Helders y las guitarras que nos chirrean el oído, el bajo desprolijo buscando un lugar entre tanto quilombo, todo se disipa, Turner vuelve a ser el mismo trovador granudo que vi a los 18 años y el careta de AM desaparece, solo queda tirarme diez atrás y abrir la boca durante todo el disco como me pasó cuando escuche I bet.. por primera vez.

Y para terminar- Spoiler Alert– al final de la primer temporada de Vinyl, Richie Finestra, en un discurso narcótico, plantea que nunca va a dejar de haber chicos perdidos buscando una voz que los guie. Eso es lo que Whatever… es para mí. La voz que me ayudó a salir de toda esa  confusa época que va de ser un boludo a hacerte grande. La voz de una generación y de todas las que vinieron después, la biblia detrás del falso indie rock. Gracias.

 

 

Gervasio Guiñazu

Nada en el mundo es más lindo que encontrar a tu próxima banda favorita. No quiero ser tu amigo si no llorás al menos con tres de tus canciones preferidas. Si no hay Pink Floyd, que no haya nada.