Espectaculos

Y un día Nico se fue… liberarse, amar y bailar

Por Maxi Tell

Y un día Nico se fue… es una historia de amor que muchos caratulan o aclaran: “de amor homosexual“. Y otros tantos anticipan que también incluye una dosis de “desamor“. ¿Hay tipos de amor? ¿Hay amor sin desamor? Estas historias se resignifican o bien toman entidad, visibilidad, pero estuvieron y estarán siempre. El amor puede ser muchas cosas, puede tomar diferentes formas o aspectos pero nunca, nunca, debiese ser reprimido. Esta experiencia teatral es sin duda un lapsus de reflexión, un llamado de atención. Algo personal, algo de tu grupo o tu familia, tal vez de tu pareja se cruza en esta historia. Jóvenes queriendo encontrar el amor, liberándose a disfrutarlo y sintiendo el dolor o las resistencias del destino para darte el final feliz que todos soñamos. Sin golpes bajos, sensible pero desafiante, imposible abstraerse de sentir en esta obra.

El tridente Osvaldo BazánRicky PashkusAle Sergi (vocalista de Miranda) logran poner en escena una catarsis musical con ritmos pop bailable y sobre todo entrañable, querible. Porque así son las historias de amor. La intención no es redactar una crónica “rosa” pero la sinceridad en los sentimientos es fundamental. El género musical de por sí en Teatro es una experiencia particular, moviliza, es intensa. Quizás sean las vibraciones de la música, los diálogos como pausas o bien como conversaciones cantadas que se dan delante tuyo. Lo que es seguro es que te inunda, te toca nervios y rápidamente uno se encuentra con el cuerpo inerte pero la mente bailando y reflexionando al compás de la canción.

Conversando con Bazán le pregunto.. Tenés experiencia en Literatura y TV pero ¿Cómo surgió la posibilidad de incursionar en un libreto para teatro y cómo viviste el proceso creativo de la adaptación?

Surgió muy de casualidad, absolutamente impensado. Era una noche tarde y Ricky Pashkus, el director, tuiteó que tenía todo para hacer musical pero le faltaba un libro. Ahí, sin conocer previamente a Ricky, sin haber pensado jamás que mi novela podía ser un musical, le escribí y le dije que tenía un libro que era justo para un musical. Nos juntamos, después yo me arrepentí pero Ricky insistió y me puse a hacer la adaptación. Rápidamente supe que tenía que serle infiel a la novela para serle fiel a la historia. Muchas de las cosas que funcionaban en el libro eran imposibles en el escenario, necesitaba otra dinámica, más directa. Nada de monólogos internos, nada de cavilaciones de media página. Media página es un personaje parado recitando durante cinco minutos. Imposible. Fue un buen ejercicio de humildad dejar muchos capítulos del libro afuera.

Osvaldo Bazán es ante todo un gran estudioso, pero no en el sentido académico que rápidamente todos asocian, de hecho nunca terminó sus estudios de Periodismo en La Plata. Bazán pertenece a una especie en extinción, los Estudiosos de la realidad. Es quien mira, observa, siente y logra captar en ciertos momentos lo que nos pasa. Lo que le pasa a él y representa una inquietud para otros, eso es más que periodismo. Y por suerte Bazán dejó las aulas para dedicarse de lleno a los Medios. Posee esa chispa sofisticada de quien luce el arte con espontaneidad, quizás eso vio Jorge Guinzburg para incluirlo en Mañanas Informales. Pero a su vez posee esa mirada aguda que busca profundizar para que se conozca, se aprenda y se mejore como sociedad, por eso en 2005 publicó “Historia de la homosexualidad en la Argentina, de la Conquista de América al Siglo XXI“, de importantes repercusiones en todo el continente. Hoy la radio es su expresión y de gira con la obra disfruta de un nuevo estímulo creativo.

Aunque parezca una obviedad el propio autor aclara que “la obra es para disfrutar, tengas la sexualidad que tengas”. Y es que vivimos en una sociedad que ha sabido darse los debates y ampliar muchos Derechos pero que todavía necesita ciertas aclaraciones, por más obsoletas que sean. Así como en el amor, socialmente debiésemos animarnos a disfrutar de la libertad, decidirnos y vivir.

Escribiste este texto hace varios años ¿qué diferencias percibís en la recepción del público frente a estas historias?

En principio que ahora hay público. Hace un tiempo las historias con o de homosexuales sólo eran seguidas por el público gay. Hoy eso se terminó y los heterosexuales no tienen “miedo” de ser vistos como público de una historia gay. Cuando saqué el libro de Historia de la Homosexualidad en Argentina, muchos libreros me dijeron que no le pusiera ese título porque mucha gente no se iba a animar a llevar un libro con ese nombre en la tapa. Sólo pasaron 10 años.

¿Cómo te parece que el Arte argentino abordó la homosexualidad en estos años?

No han sido años de gran producción artísticas los últimos en Argentina. Como todo, se siente cada vez más libre aunque pareciera que todavía no nos animamos a usar la libertad.

¿Cómo ha sido trabajar y adaptar tu trabajo junto a otros grandes artistas como Pashkus y Sergi?

La mejor parte de la experiencia, casi más que las funciones, que son geniales. Trabajar con gente que admirás es impagable. Ricky haciendo las puestas y las coreografías era un tornado de creatividad. Lo veías y no lo podías creer. Llegaba a la sala de ensayo y enseguida daba órdenes: “vos, esto; vos, así; vos, acá” y todo iba quedando maravilloso. Un día le pregunté si ya tenía todo ese en un esquema en su cabeza y me dijo que no. Que le iba saliendo en el momento. Esa era la sensación que yo tenía pero me parecía… demasiado. Y lo de Ale fue increíble también, hizo una canción por semana. Una canción por semana! Le mandaba el rudimento de la letra y le explicaba cómo era la situación. A la semana iba a su estudio, escuchaba lo que había hecho -él grababa todos los instrumentos y todas las voces- y por supuesto, mejoraba las letras y sacaba unas melodías increíbles. Fue genial.

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Maxi Tell

Sagaz, lector, divertido y emprendedor. El cerebro de Negro&White y el mentor de muchos temas que marcan nuestra agenda. Un momento para leer algo diferente.