Cine

Christian Bale y Dicky Eklund, uno solo

Por George Blanco

| Por George Blanco

En The Fighter, Christian Bale probablemente haya protagonizado el mejor papel de su carrera. En sus constantes transformaciones (El Maquinista, The Dark Knight), esta vez maduró para convertirse en un boxeador de características temibles, que soporta una caída estrepitosa y con un puñado de vicios y mañas que desconcertarían a más de un actor.

De por si difícil  de encarnar por su propio peso, Dicky Eklund rememora sus tiempos de gloria, se esconde detrás de sus propios fantasmas y juguetea con el crack como si lo hiciera con una rodaja de queso. Sus ánimos lo destruyen y lo vuelven a nacer, su rostro pasa de la sonrisa y la inocencia a uno en donde se vuelve psicopata, frenético, como en el ring. Su impotencia es la de todos quienes queremos verlo triunfar, más que su propio hermano, Micky Ward (protagonizado por Mark Wahlberg).

Dicky Eklund, el verdadero, tira a Sugar Ray Leonard el 18 de julio de 1978 y se convierte en leyenda. La historia de Eklund es un pasaje de locura e inocencia que sale a la luz en The Fighter. Boxeador de peso Welter, Eklund fue campeón en su categoría convirtiéndose en un verdadero símbolo de su pueblo, Lowell, Massachusets. Eclipsado por la fama post-pelea con Sugar Ray, cayo en el mercado del crack donde casi pierde la vida en un sinfín de oportunidades. En 1995, HBO emite un documental que retrata su adicción a las drogas y su posterior decadencia. Para la interpretación, Christian Bale se comió a la persona, el verdadero. Lo estudió de principio a fin, dentro del ring, en su Lowell natal y en las relaciones diarias.

http://www.youtube.com/watch?v=z-GIth9HCQw

En una construcción no menos épica pero desde el día a día (la ‘lucha’ final  es bastante predecible por su veracidad), Dicky Eklund se deshace de sus sueños para trasladarselos a su hermano, el hasta 2002 boxeador Micky Ward (bien interpretado por Wahlberg), que fue campeón del mundo y logró una serie de peleas épicas con Arturo Gatti. El reparto tiene como eje la lucha diaria de Ward por convertirse en un boxeador serio. Pelea con sus propios miedos, contra su inestabilidad emocional y principalmente con las recaídas de su hermano y la presión de su familia, en especial de su madre, maravillosamente interpretada por Melissa Leo. The Fighter es una lección de amor del que más gusta en Hollywood. Hermandad y redención se cruzan en Bale para darle paso a la luz del propio Micky Ward, quien ahora es el encargado de ser “El orgullo de Lowel”. La verdadera pelea final:

http://www.youtube.com/watch?v=Tvz2Cwhhqvo

Dicky elude a sus interlocutores. Un cuadro detrás, gestos que se pierden en el aire, la mirada entornada. Su voz va de mayor a menor, apenas se siente, es desgarradora y a la vez enternece. A la historia la completan los personajes de -la ya mencionada- Melissa Leo (ganó el Oscar como mejor actriz de reparto) y Amy Adams, quien hace de la novia de Micky. Pasa el tiempo, en el recinto del Kodak Theatre, Christian Bale recibe el Oscar a mejor actor secundario. Dicky Eklund, el verdadero, lo aplaude desde las butacas y lo homenajea. Admirable sintonia se llevan los elogios, en un papel que probablemente permanezca a través del tiempo.

George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.