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Cine

Scorsese y Hugo: Cortometrajes que hacen largometrajes

Por Juan Pablo Garaguso

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Méliès, también inventa el estudio cinematográfico, con el techo y las paredes de vidrio para aprovechar la luz solar y más adelante le añade su primera instalación eléctrica. Sin embargo, Georges Méliès no evolucionó, y mientras el lenguaje cinematográfico se desarrollaba, él siguió anclado en sus mismas técnicas. A partir de 1906, comienza a competir con las poderosas sociedades europeas y americanas, y en 1911 tenía muy poco capital, por lo tanto, luego de la primera guerra mundial se dedicó a vender juguetes y golosinas en el parque.

Es aquí, donde nace la motivación de Selznick en escribir un libro reivindicando, “un mago” del cine olvidado, donde también, nace la motivación de Scorsese, en homenajear a su héroe al intentar ilustrar su imaginario, a través del uso del 3D para ampliar y profundizar los efectos especiales y la narración cinematográfica.

La película de Martin Scorsese, construye meticulosamente, la cultura parisina de la década del 20, sintetizada en la gran terminal de tren. La terminal, nos presenta claramente a todos los personajes principales, pero también nos muestra cómo vivían los parisinos en esa época siempre pendientes del péndulo del reloj. Todos eran muy organizados, y a la vez creaban, cierto caos de desorganización, cuando se camina contrarreloj.

Se puede interpretar, que Martin Scorsese, es como el personaje del historiador de cine René Tabard; ya que al igual que aquel, intenta proyectar los films de Georges Méliès; Scorsese, intenta en sus films a través del 3D, crear gratitud, de parte de los amantes del cine primitivo e interés de los nuevos espectadores en conocer quién era Méliès.

El punto de giro, en La Invención de Hugo Cabret, es cuando Hugo e Isabelle invitan a Tabard a proyectar Viaje a La Luna en el departamento de Papa Georges. Al principio, Méliès, aparenta simpatizarle, mirando las reacciones de sus seres queridos, pero cuándo comienza a describir su declive, como realizador dice que la única lección en la vida que aprendió es que “Los finales felices sólo pasan en las películas”.

Gracias al aporte de Richardson; director de fotografía y reciente ganador del Oscar 2012 y Scorsese; intentan exitosamente contradecir la mencionada cita, mediante una larga secuencia de flashback narrada, en voz-en-off por parte del personaje de Papa Georges, en dónde se ilustran magníficamente, los finales felices en algunas de sus mejores películas o cortometrajes realizados.

Muchos opositores, del film de Scorsese aciertan en que las situaciones relatadas y los personajes son bastante trillados y comunes. Si de melodrama hablamos; entonces es trillado y común ver películas donde niños huérfanos buscan un mejor porvenir, una figura paterna o una familia, o son acechados por el estereotipado gendarme o guardia de seguridad; o son cuidados por un tutor alcohólico o irresponsable.

Sin embargo, no hay nada nuevo en el cine; no hay nada que descubrir o inventar; más que reciclar ideas pasadas y mejorar su dinámica narrativa. Mi crítica, hacia esos opositores, es que nunca se detuvieron a pensar, que todos estos elementos, se conjugan a la perfección creando acciones de contrapunto que acrecientan más cada giro dramático del guión.

Existen referencias históricas, mencionadas en el film, como cuando Hugo Cabret sueña sobre una locomotora de vapor de un tren, que se lleva puesto la fachada de la terminal porque falló el sistema de freno. La secuencia onírica no está de más; sino que hace clara referencia al accidente ocurrido el 22 de octubre de 1895, provocado por una locomotora de vapor de un tren, que hacía la ruta Granville-París y terminó por estrellarse contra la fachada de la estación de París Montparnasse.

Otra referencia, aunque pase desapercibido a primera vista, en algunas escenas de la película; la terminal está decorada con afiches del cine mudo; también se puede oír música popular de la época; como también en la confitería de Madame Emile, se puede apreciar muy fugazmente, al pintor español Salvador Dalí y al escritor irlandés James Joyce.

La película, como todas las secuencias de finales felices, denota que, cada cortometraje de Méliès tiene un final feliz, representado, como una realidad dentro del film. Será por tal razón, que ninguno de los breves relatos sería lo que hubiera elegido el mismísimo Méliès en sus películas.

La estructura narrativa del film se puede desfragmentar, en cuatro cortometrajes, dónde el punto que los une, es la vida y obra de cada personaje. Por vida y obra, me refiero, a que cada personaje tiene un crecimiento dramático dentro del film; y por más, que sus protagonistas, sean Hugo y Papa Georges, no pueden pasar desapercibidos, de la historia de amor entre Frick y Emile; o la intrahistoria del guardia de seguridad; o la historia de Monsieur Labisse. Si el editor separase cada argumento, serían, cuatro cortometrajes que tienen principio, medio y fin.

La historia de Frick y Emile, es claramente, un melodrama con toques de comedia ya que aparenta ser un amor no correspondido o difícil de corresponder por la poca ayuda de la mascota de Elise; o al mismo tiempo, de género dramático por la tragedia sufrida por el guardia de seguridad en la guerra y cómo a partir de su lesión cambió su opinión, respecto a su autoestima y también sus aspiraciones amorosas. La historia de Monsieur Labisse, que podría ser de género fantástico, porque su personaje es el más parecido a Papá Noel, ya que presta/regala libros a la juventud y lo único que pide a cambio es leerlos e imaginar.

Asimismo, resulta interesante, el cambio de objetivo, en la narración del film. Al principio, el objetivo, es de Hugo Cabret; y luego pasamos al punto de vista de Papa Georges para terminar con la narración de Isabelle; esto permite que la narración sea más dinámica y podamos como espectadores estar más conectados emocionalmente con la línea temporal del film.

Por último, el autómata de Hugo Cabret, es el que conecta intrínsecamente a los protagonistas del film. En varias citas relacionadas se menciona que cada ser humano tiene un propósito a cumplir en su vida. Al principio el propósito de Hugo es “revivir”, al autómata; y uno, como espectador, espera que se convierta en una especie de prototipo de hombre bicentenario al mejor estilo Carl Sagan; cuando rápidamente, uno como espectador, abandona esa idea y se da cuenta que el propósito del autómata era unir a estos personajes para que cada uno construyese su propia historia; Hugo, encontrando la felicidad con una nueva familia adoptiva y Papa Georges, construyendo, su futuro al reivindicar su pasado.

Se puede aludir, entonces, que el autómata de la película, es la misma edición del film; donde conjuga todos estos elementos y seguramente otros, que no he debatido, para que el final, tanto, para los personajes, como, para los mismos espectadores, pudiéramos tener un final feliz.

Juan Pablo Garaguso

Realizador audiovisual y docente de Historia del Cine. Crítico, meticuloso e incisivo. Tenaz y puntual, registra el cine comercial y el 8 mm que nadie se enteró que existía.