Cine

La doble vida de Walter y la última de Mel Gibson

Por Maxi Tell

Un hombre jugando con la parodia de su drama y la paranoia de su esperanza. Insólitas salidas para un dolor reconocible, con giros inesperados y buenas actuaciones hacen de La doble vida de Walter (The Beaver) un combo con lágrimas y risas que se sienten propias. Un padre y empresario perdido en la angustia enfrenta al escepticismo de su familia al recurrir a un juguete para salir de su fosa depresiva.

¿Cómo eres como Padre? ¿Cómo es tu relación con tu hijo? ¿Y vos con tu papá como te llevas? ¿Alguna vez pensaste cuánto se parecen? ¿Lo hablaron alguna vez? ¿Cómo se hace para vivir una vida apartada de los sentimientos que encontramos cuando en el espejo nos vemos a ambos? ¿Que nos lleva a ser mejores? ¿Quién llegará a salvarnos y liberarnos de aquello que reprimimos o tememos encontrar dentro nuestro?

Mel Gibson aporta una buena interpretación para un desquiciado padre que intenta re encontrarse con su familia, en medio del debate entre la vida que quiso y la que hizo. Un Castor libera y trae de vuelta la tranquilidad que como padre necesita para estar con su hijo menor y la claridad para activar su empresa de juguetes. Devolviendo la sensibilidad a sus ojos azules, Mel construye un personaje dual que logra emocionar, mientras le da reset a su vida.

Jodie Foster apuesta a una historia cruda para su debut como directora, con aciertos en sus tomas lineales y un relato bien construido. Con rigidez y frialdad se ahorra el sueldo de una actriz, sumando su interpretación como esposa y amante eterna de Walter. Pero el riesgo asumido al contratar a Mel más allá de sus denuncias de violencia familiar y desayuno de siete cervezas, es para destacar. Llevar la película al ritmo de un tango newyorkino un detalle clave.

El combo de ojos claros y rostros bonitos lo completan Anton Yelchin y Jennifer Lawrence. Él carga sus expresiones en sus cálidos ojos sin inmutar su rostro, ahora lo encontramos adulto pero recordamos su personaje aniñado junto a Anthony Hopkins, en Hearths in Atlantis. Con una actuación bien compuesta lleva adelante el rol de hijo frustado y vencido de gran manera.

Ella, con la belleza que la caracteriza demuestra su talento con simpleza y nos muestra como la redondez en una cara embellece el plano. Jennifer Lawrence sin dudas es una futura heredera de las dinastías actorales de Hollywood, pero no por su apellido sino por llevar la frialdad de Jodie Foster al mirar, la piel de Nicole Kidman y la claridad en la actuación de Julianne Moore.

La película tuvo un presupuesto de 21 millones de dólares y fue filmada en su totalidad en New York. Para el papel que finalmente interpretó Mel Gibson, la producción tuvo en cuenta además a Steve CarellJim Carrey. Por los mensajes y situaciones con su esposa, Mel terminó siendo el culpable que la película no se estrenase a mediados de 2010 sino a estas alturas de 2011.

La susurradora actriz pero decidida directora, Jodie, minimizó el mal arranque que tuvo la película en losEstados  Unidos, diciendo que los del norte no se sienten cómodos con comedias dramáticas. Los medios rápidamente tildaron a The Beaver como un fracaso de taquilla. Mel Gibson se muestra como si fuese ese último papel que explicará su situación personal el día de mañana, con la solidez del que se redime con talento.

Maxi Tell

Sagaz, lector, divertido y emprendedor. El cerebro de Negro&White y el mentor de muchos temas que marcan nuestra agenda. Un momento para leer algo diferente.