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Cine Sociedad

Los jóvenes somos así: Cuevana, Grooveshark y el Copyright

Por Javier Jose Pallero

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http://aobongdahaiphong.com/new-public-management-in-canada-essay New public management in canada essay estudios jurídicos especializados, se dedican a demandar a sitios y personas para evitar que la información protegida por derechos de autor se propague sin su control. Es el caso de la Universal Music contra Grooveshark (como se vio recientemente) y el vernáculo planteo contra Taringa.

La ley de propiedad intelectual argentina (y muchas en el mundo) consideran una defraudación (delito) la copia o distribución no autorizada. Taringa no lo hace (como no lo hace Google ni ningún indexador) pero lo “facilita”. Y el que facilita la comisión de un delito, vendría a ser un cómplice (partícipe necesario en cuervo básico). Así de fácil se la endilgan.

Es lo que intentó hacerse contra Cuevana, con aquella supuesta demanda de Telefé (quien firmó con Netflix para distribuir su contenido en internet, una especie de “Cuevana yanqui y legal” de pago).

La cuestión es que existen garantías constitucionales, libertades básicas. Una de ellas, es aquello de “inocente hasta que se pruebe lo contrario”. Por eso las pruebas para responsabilizar a alguien por un delito deben ser concluyentes y apuntar directamente a la participación efectiva. Aún como cómplice.

La Union Europea desde el 2005 y cientos de sentencias en muchos países (entre ellos, Argentina con el “leading case” Virginia Da Cunha -sí, la Bandana-) se hacen eco de los derechos fundamentales. Y siguen la tendencia mundial de no responsabilizar a los intermediarios de la información, lucren o no con ella. Lo que los usuarios hagan… es cosa de ellos, básicamente.

Por eso casos como el de Grooveshark, Cuevana y Taringa no son mas que
la muestra de un modelo de negocios (basado en el control del medio, llámese CD, Vinilo, Papel o lienzo) que está dando manotazos de ahogado. En vez de adaptarse piden legislación, hacen lobby y persiguen penalmente a los administradores de sitios. Porque es más fácil pagar un abogado (cuando hay dinero, claro) que idear un negocio nuevo.

La tendencia es a respetar los derechos fundamentales. Pero a no dormirse, porque se están ideando nuevas estrategias como la ley SOPA (Stop Online Piracy Act); un temible proyecto que se está discutiendo en el congreso de los Estados Unidos para obligar a que los proveedores de servicios de internet vigilen el contenido que pasa por sus redes (como si Fibertel humeara en tu máquina) bajo pena de considerarlos cómplices de “piratería” (otro término poco feliz).

Además de eso, si un sitio es encontrado sospechoso (aun no culpable) podrían bloquearlo a nivel DNS (servidores de dominios) por lo que quedaría inaccesible desde todo el mundo. Leíste bien, con una ley norteamericana.

Eso es lo feo de la adolescencia, tener que crecer. Tener que cambiar. Adaptarse… a ellos les cuesta. A nosotros debiera resultarnos más fácil. Porque a ellos los mueve la comodidad y el lucro; y a nosotros nos urge la defensa de nuestros derechos más básicos.

Los jóvenes somos así.

Javier Jose Pallero

Activista por los Derechos Civiles y Humanos en el entorno digital. Fundador de Derecho entre Líneas. Policy Analyst en la organización internacional Access.