Entrevistas Sociedad

Activismo desde la calle, con voz pero sin techo

Por Augusto Dericia

 Fotos: Benjamin Mengelle 

Lagarder Danciu es un http://kokinetics.com/methandienone-stack Methandienone stack activista rumano, pero que se reconoce como un sevillano más: los ciudadanos de clase alta, marginados y los políticos lo identifican bastante bien. Es que su lucha por la http://www.giftcards.sugarlandmall.com/trt-men Trt men igualdad http://lindasfinefoods.com/primobolan-test-cyp-cycle Primobolan test cyp cycle de derechos ante indigentes, gitanos y personas sin techo genera rechazo en la gente de élite, lo que Lagarder llama “visibilizar a los invisibles”.

Nació en una familia de Saw palmetto testosterone levels gitanos rumanos, en una época en que gobernaba el comunismo. El régimen de Nicolae Ceaușescu hizo desaparecer a sus padres, por lo que debió asististir de niño a un orfanato para educarse. Ya de joven, y recibido de http://peralees.com/flupenthixol-decanoate-dose Flupenthixol decanoate dose Trabajo Social y Sociología, decidió escaparse de la discriminación sufrida por su comunidad para ser un hombre libre: vivió un tiempo en Portugal, donde cayó en manos de una mafia rumana, para luego escapar a Sevilla. En España, gracias a una maestra que le enseñó el idioma, pudo revalidar su título para comenzar a dar clases en las escuelas y trabajar como traductor en los juicios de rumanos.

50mg anadrol per day ¿Qué valores te enseñó la educación?

La educación me dio todo. Tuve la suerte de tener una maestra muy especial que se dedicó a enseñarme la gran lección sobre la igualdad de oportunidades. Estudiaba en una clase de élite y ella me preparó para ir a la universidad en igualdad de condiciones que los demás compañeros de clase que venían de familias con muchos recursos. Me enseñó a pedir y no robar. Iba a la escuela muerto de hambre y robaba a mis compañeros, tenía otras necesidades que cubrir antes que aprender a leer y escribir, pero mi maestra supo detectarlo y trabajarlo. Ocho años compartió su desayuno conmigo, y con el estómago lleno empecé a interesarme por los libros. 

Instalado en Sevilla en el 2006, Lagarder se encontró con la discriminación que sufrían los gitanos y los indigentes. La población cuenta con un 14% de extranjeros y hay más de 3000 personas que no tienen un hogar. “El Pueblo Gitano desde sus inicios fue discriminado por las demás culturas y nos tienen en la marginalidad, nos temen ya que somos gente libre, aprendimos de los conflictos y nos oponemos a la asimilación cultural”, comenta el activista de 35 años.

Este rumano decidió apropiarse del filósofo griego Diógenes de Sinope, que decepcionado por la superficialidad de los atenienses,  tomó al pie de la letra las enseñanzas de su maestro Antístenes, y se vistió con una humilde capa y comenzó a caminar descalzo, entregándose a una vida de extrema austeridad para evidenciar la artificiosidad de la conducta humana.

Best testosterone to buy ¿Cómo llegaste a ser activista?

De pequeño tuve que luchar. Crecí en una acogida de niños abandonados y tenía que defender mi tribu, a los compañeros que sufrían abusos por parte de los adultos. No decidí ser activista; son las circunstancias y experiencias las que te dan sabiduría, inteligencia, aprendes en la acción. Activista para mí es la http://festejossantairene.com/?top=trt-replacement-therapy Trt replacement therapy persona activa que está dispuesta a dar su vida por defender los derechos humanos y a mí me educaron en valores, en no competir y defender el bien común de todos. Estamos en una situación de emergencia social, lo han privatizado casi todo y hacen falta muchos activistas para recuperar los derechos humanos.

http://www.gestiona.es/sustanon-250-que-es Sustanon 250 que es ¿Cómo motivas a los demás sin techo para que luchen a la par tuya?

En esta ciudad estaban acostumbrados a que los sin techo formen colas por un plato de comida en la iglesia y no protestando por una vivienda. Y éstas personas intuyen mucho y necesitan sentir que le hablas de igual a igual. Es un proceso lento pero, bien encaminado, da buenos resultados.

Su intención es Winstrol only kuur empoderar a las personas sin techo, establecer un canal de comunicación directo y hacerlos partícipes de acción a través del movimiento Campamento Dignidad. “Conocí casos que prefieren sufrir en la invisibilidad. Hay una especie de culpa por ser pobre y he tratado de hacerle ver que con la visibilización la situación puede cambiar”.

Lagarder señala que la escuela y la universidad le brindaron la comprensión del funcionamiento del sistema y luchar ante los problemas, pero considera la calle como “la mejor universidad del mundo”.

¿Cómo relacionas tu infancia y tu presente como abanderado de la libertad?

La infancia la tengo muy presente. En ella reside “el niño” que vivió en un mundo de prohibiciones y hoy, a través de la libertad, trato de dar a ese niño todo lo que le faltó en la infancia. El amor lo mueve todo y siento y ejerzo el mismo amor de la infancia. Nos enseñan a ser duros de grande y no llorar pero, cada vez que se da la posibilidad, lloro. Me encanta emocionarme, es un regalo para el alma. Creo que vivo un retorno a lo que fui. Subí escalones en la sociedad y he bajado de nuevo. No sé si encontraré fuerzas para subir otra vez.

Mi intención ahora es quedarme en este espacio invisible para la sociedad; explorarlo y aprender para  darlo a conocer. Me encantan las historias y abajo hay auténticos relatos que me atrapan. 

 

Crisis de refugiados en el Europa

Es cotidiano ver noticias de naufragios y cientos de miles de refugiados, de Medio Oriente y Norte de África, que llegan al viejo continente escapando de guerras. La crisis de refugiados y la lucha de Lagarder en Sevilla están vinculadas porque las personas que están huyendo, lo hacen de las bombas y de la discriminación, de políticos que insisten con la guerra y los que mandan a la policía para invisibilizarlos ante los turistas. Miles de refugiados mueren ahogados en el mar, mientras que desde 2014 más de 40 sin techo murieron por el abandono en la calle. Lagarder identifica estos casos como asesinatos porque no son muertes por naturaleza, sino por la desigualdad intencionada del sistema capitalista, el sistema diseñado por el mundo financiero y empresarial, por los países más poderosos que manejan la ONU y el Consejo de Seguridad.

¿Están acompañados por algún sector de la sociedad?

A los que emigran los denomino refugiados urbanos, refugiados que tenemos al lado y no vemos. La sociedad los tiene abandonados, la sociedad se acostumbró y normalizó las imágenes de personas sin techo abandonadas en la calle. No hay reacción y lo veo muy peligroso. Las ONGs en las últimas décadas se han convertido en empresas subvencionadas con dinero público que conceden los políticos y responden a esos intereses.

El movimiento que encabeza el rumano tampoco cuentan con apoyo político porque tienden a tapar la voz crítica y esconder el problema. Hasta al mismo protagonista le dijeron que no debe hacer política porque “es un inculto y un sin techo”. Pero Lagarder decidió acercase a Podemos, partido de izquierda que se presenta como la alternativa del Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español.

Su paso por la agrupación política fue negativa ya que se encontró con lo mismo que se veía de los partidos tradicionales: poner en función a un amigo y familiar, falta de participación de los colectivos marginales y poca horizontalidad. Al poco tiempo abandonó, rompiendo todas las ilusiones sobre Podemos. “Me echaron de una asamblea y ese día me juré que nunca más estaré dentro de un partido político”, señala el gitano.

A pesar de eso, Danciu sigue luchando desde la calle.

¿Cómo es un día de Lagarder Danciu en Sevilla?

Me levanto temprano y acudo a uno de los sitios con Wi-Fi gratis, leo el diario mientras desayuno. Empiezo a calentar motores en las redes sociales. Tomo la bicicleta y viajo sin destino por los barrios marginales en busca de historias invisibles. Cuando me requieren del juzgado acudo para hacer traducciones y en este lugar denuncio, si hace falta, abusos de la policía que se dan con frecuencia. Las historias de las personas que me encuentro me captan, no hay horario de trabajo hasta que el estómago me avisa que debo comer. Suelo acudir a zonas céntricas ya que los turistas dejan mucha comida tirada en los platos y sin vergüenza me la llevo a la boca. La gente me mira algo extraña pero rápido le sonrío y saludo, también mucha gente me para e invita a comer. Esto me da una fuerza brutal ya que es la respuesta que espera un activista del pueblo. Cuando hay actividades de protestas recurro a las redes para dar visibilidad y una vez finalizadas las actividades, redacto los comunicados de prensa en la biblioteca municipal donde hay computadores a disposición de los ciudadanos. Los días pasan volando, estoy muy entregado al presente y cuando llega la noche caigo reventado de sueño. Soy un soñador, sueño las 24 horas por un mundo mejor, igualitario, aunque muchos me dicen que es utopía. Galeano decía que utopía es caminar, y creo que elegí caminar.

¿Un sueño?

Tengo muchos sueños pero el que más me mueve es el de vivir en un mundo igualitario que garantice oportunidades a los pobres. Nuestra supervivencia depende de ello, si somos capaces de reconocer los valores que tienen los pobres y dejarlo que ejerzan con libertad sus sueños… ¿Seremos capaces de admitir que un sin techo sea alcalde de la ciudad?

Augusto Dericia

Periodista profesional y por vocación. Divertido, curioso, inconformista y de espíritu crítico. La música, su cable a tierra. Sueña por un mundo más justo.