Libros

Amnesia, el esperado regreso de Axat

Por Luciano Zahradnicek

Todo se reduce a la memoria. La configuración de nuestra vida está hecha a la medida del archivo de un sinfín de recuerdos que vamos utilizando de manera automática para interpretar quiénes somos, cómo comprendemos el mundo que nos rodea y hasta cuestiones más simples como la plena conciencia del ser humano.

Es que pareciera que el cerebro es un circuito ilimitado de archivos con una infinita capacidad de almacenaje, una esponja de significantes autónoma que guarda, procesa, elimina y recicla cada una de las experiencias que suceden nuestra vida. Pero cuando por la acción de algún agente externo, las funciones de la memoria son bloqueadas, la máquina se pone en stand by. Al recuperar la conciencia, el desasosiego de no saber qué pasó invade a la persona. Escarba, rebusca, trata de encajar las piezas del rompecabezas. Amnesia.

“Si no puedes confiar en tu propia mente, en tus propios recuerdos ¿De qué puedes fiarte?”.

John Brenner despertó en el living de su casa. La cabeza le daba vueltas como un carrusel. Pese a que tenía tan solo 27 años, Johnny era un ex alcohólico recuperado, o al menos lo creía hasta este momento, en el que divisó una botella de vodka vacía en la mesa ratona contigua. Pero había algo que hacía que la sensación de esa resaca no fuese como las que él conocía de memoria. ¿Cómo podía ser que no recordaba nada, ni el momento en el que decidió dejarse seducir por la tentación de la adicción? Levantó la cabeza, se incorporó de a poco. A metros de distancia divisó el cuerpo de una joven y bella mujer tendido en el suelo, bañado en sangre y al costado la pistola que era de su padre. Ni un solo recuerdo le llegó a la mente. “¿Qué hiciste Johnny?”.

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Federico Axat volvió a los estantes de las librerías -después del éxito internacional de “La última salida”- con “Amnesia”, un thriller que no deja ningún condimento librado al azar. El hilo se desata a partir de un hecho que incrimina al protagonista pero sobre el que él no tiene ningún tipo de recuerdo. La amnesia de John es el elemento que enmaraña la madeja y mantiene la tensión hasta el final del libro.

Este material de 462 páginas, sorprende al lector a medida que pasan cada uno de los 82 capítulos que lo conforman.

Los fanáticos del autor se enfrentarán con un trabajo sublime que evidentemente lleva el sello de Axat, desde su escritura hasta la cantidad de temáticas y personajes que se conectan a lo largo de la trama. Además, ha incluido algunos condimentos que remiten a sus novelas anteriores, un aporte de nostalgia y agradecimiento por parte de quién lee.

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En esta novela el autor ha tocado temas sensibles de impacto social, que se entremezclan en la trama mostrando una postura crítica sobre ellos: relaciones entre parejas divorciadas y los hijos, el alcoholismo como la contracara de duras experiencias de vida, y hasta cuestiones mucho más debatibles como la eutanasia o la ética científica a la luz de hallazgos impensados.

La estructura de lo policial está presente de forma permanente. A medida que avanza la historia la necesidad por saber qué es realmente lo que sucedió esa noche en la casa de John hacen imposible soltar el libro. Y cuando parece que todas las preguntas tienen su respuesta, el autor te sorprende nuevamente al punto de dejarte sin palabras. Un trabajo excepcional. Esta capacidad de generar suspenso y de hacer que detalles sencillos cobren relevancia, es lo que más me gusta de la escritura de Axat y, lo que a mi parecer, lo convierte en un referente indiscutido del género, en lo que respecta a la literatura de habla hispana.

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Los hechos se suceden cada vez más vertiginosos al punto de no saber quiénes son los buenos y quiénes los malos. La amnesia se entremezcla con los recuerdos de un pasado que parece remoto, pero que resurge para poder encontrar respuestas. Amores, desamores, incertidumbre, reconciliaciones, desencuentros, dolor…. Amnesia.

Luciano Zahradnicek

Curioso, inquieto y filosófico. Admirador del arte la música y el teatro. Me defino como un compulsivo lector. Periodista profesional.