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Sociedad Visuales

Artistas de #Chatarra2015, segunda parte

Por Majo Arrieta

Fotos de Gonzalo Viramonte para Chatarra

El Festival de Arte colectivo Chatarra,  para su tercera edición convocó a 16 artistas cordobeses e invitó Eduardo Srur, que desde Brasil llegó para interrogar a la ciudad sobre la problemática de la sociedad con el medio ambiente.

Cada una de las obras de #Chatarra2015, tiene una impronta particular que diferencia y distingue a los creadores y los colectivos que participaron. Sin embargo, dentro de sus particularidades, son mancomunados tras un mismo eje, compartir valores, reflexionar sobre problemáticas contemporáneas, invitar a las personas a participar y pensar. En una nota anterior charlamos con AccionAlo, Colapso!, Agustina Roca, María Guliemelli y Gabriel Mosconi. Ahora es el turno de que nos cuenten más, Romina Castiñeira, Laura Faner, Camila Lukasiewicz, y Noes Así.

La vida detrás de las cosas

Laura Faner y Romina Castiñeira son amigas desde hace tiempo, en Chatarra 2015, son las realizadoras de la única obra que ingresó por concurso. De más de 100 trabajos que se recibieron, el de ellas es el que ganó y obtuvo la posibilidad de participar de este arte colectivo para que sea expuesto y experimentado dentro del Museo Palacio Dionisi.

La vida detrás de las cosas, es el nombre de la obra que consiste en bolsas transparentes, unidas por termo función y que plastifican toda una sala del museo. La obra surgió del interés en común sobre el vacío. Laura había diseñado un vestuario con bolsas de supermercado blancas y por su parte, Romina, había hecho una escultura con plástico. «A partir de la convocatoria que lanzó Chatarra a principios de año nos reunimos a crear un nuevo proyecto adaptado para el festival. Partimos de la bolsa como espacio y de la bolsa como material. Desde un principio nuestra intención fue generar una experiencia directa con el material para entender con el cuerpo el peso y las consecuencia de su uso», explica Romina.

La vida detrás de las cosas 1

«La propuesta mutó y creció porque nos fuimos adaptando  la arquitectura de la sala, no nos impusimos ante ella, sino más bien, a partir de ellas surgieron algunas decisiones», refiere Laura Faner al respecto.

La obra genera un alto impacto al verla, en palabras de Laura «te aflora los sentidos, desde lo visual, lo auditivo e incluso lo olfativo». Genera una gran concientización al ver el cambio de escala de ver una bolsa, de las que usamos constantemente a diario, y ver que con ello podemos plastificar una sala de 4 metros con techos de hasta 5. Realmente invita al espectador a tomar noción de las cosas desde un lado poético.  La Vida detrás de las cosas, es un concepto muy crudo embellecido con un concepto sutil. El efecto que genera entrara a un cuarto embolsado, junto a la escasez de oxígeno que genera, te hace tomar la dimensión de lo que es estar adentro de una bolsa.

¿Dónde nace la necesidad de trabajar con estos materiales y abocarse al arte sustentable, social?
Romina Castñeira: Yo por mi parte tengo el hábito de reciclar y reutilizar. Separo la basura en casa y también junto materiales para (algún día) hacer alguna obra de arte. Mi mamá siempre separó la basura en casa, ella me lo enseñó.
Laura había realizado su vestuario de bolsas con la intención de señalar ese momento cuando vemos una bolsa volando en la calle, por un lado es un momento muy bello, y por el otro da tristeza saber que esa bolsa puede terminar en un río o en un mar matando a algún animal y viviendo 400 años hasta desaparecer.
Chatarra fue una oportunidad para hablar sobre esta preocupación contemporánea y desde el arte ayudar a ser conscientes del uso y abuso que hacemos. Por otro lado, que las obras sean interactivas promueve una experiencia mas difícil de olvidar, todo lo que pasa por el cuerpo se queda grabado.

Laura Faner: El nylon, a pesar de ser estéticamente bello -a mi modo de ver- es un material cotidiano con el que todos tuvimos o tenemos contacto. Acercar esa cotidianidad al arte me parece fantástico -creo que es un poco lo que logra Chatarra con su propuesta- porque se logra que el espectador se identifique con la materialidad y reflexione acerca del uso de la misma.

La vida detrás de las cosas 3

La obra consta además de una performance que realiza Laura, en donde se posiciona detrás del nylon y sigue con la línea del concepto: «Me gusta mucho la combinación de distintas áreas del arte en un mismo trabajo, con nuestra instalación combinamos artes plásticas, arquitectura y artes escénicas, ya que además de lo espacial, en determinados momentos ocurre una performance, logrando que el visitante atraviese por distintas sensaciones», cuenta Laura.

Además, en los momentos en que no está la artista en la sala, el vestido queda alojado, de modo que exista siempre algún rastro de presencia humana.

¿Cómo es la experiencia de estar en Chatarra junto a otros artistas?

LF: Durante el montaje siempre hubo un lindo clima de trabajo y nosotras a cada rato recibíamos visitas de los artistas que venían a darnos buenas energías, la verdad una muy linda experiencia.
RC: Chatarra apoya los trabajos en grupo y colaborativos y pienso que eso nos puede salvar, que todos nos ayudemos y trabajemos confiando en el otro y aceptando lo que el otro puede dar. Para mí fue una exposición muy importante en todos los sentidos. Compartimos muchos días de montaje dentro del museo ya que casi todas las obras son site-specific y de repente convertimos el museo en un gran taller de artistas.
Entrar al espiral
 Fotos  de Agustina José
Camila Lukasiewicz, desde hace un tiempo trabaja sobre el concepto de «Artificialidad» y en ese proceso le surgió la idea de desarrollarlo en una serie de instalaciones. «La Artificialidad habla sobre la naturaleza del Ser, lo intrínseco en el hombre y en todas las cosas, y de la distancia entre esa existencia autentica y el hombre contemporáneo, y lo hace mediante la creación de ambientes artificiales que provoquen una reacción física y emocional en el espectador. Cada obra de la serie se elabora desde un concepto diferente y estos forman el conjunto de entendimientos que considero básicos para recuperar esa cercanía perdida y olvidada con la autenticidad del ser, con la naturaleza», nos explica la artista.
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Como parte de este proceso artístico, junto a Emilio Zárate  y Agustín Albrieu Llinas, presentó una primera obra titulada «Levedad», y en esta edición 2015 de Chatarra, presenta como obra individual  «Ensayo Nº2: Unidad», para la cual invitó al músico Hernán Ortiz a participar en la creación del sonido de la obra.

«El concepto de Unidad se aborda desde la concepción del todo como absoluto ilimitado. Ser conscientes de que somos partes de la misma existencia, la misma “fuerza” que hace que el corazón de los hombres o de cualquier otro animal lata, las plantas crezcan, el agua corra, las semillas germinen, el sol brille, etc. El interrogante ¿No existe acaso en el Ser, una consciencia de totalidad espontanea e innata?, nos invita a abandonar el sentimiento de propia identidad para ir en profundidad introspectivamente y sentir esa unión con el todo, tan olvidada actualmente», plantea Camilia Lukasiewicz.

 ¿Cómo nace la idea de espiral, que simboliza?

CL: El proceso creativo nace a partir del concepto y tanto la forma como la materialidad surgieron de la búsqueda por crear un ambiente artificial que hablara de eso.

Comunicar la idea de Unidad requería de una forma pura, única, simple. Apareció entonces el espiral como la solución perfecta. Una forma continua, sin vértices, en principio sin límites establecidos y con movimiento, ya que es una línea única que gira alrededor de un punto central. Por otro lado es un símbolo que se utiliza en muchas corrientes filosóficas, espirituales o incluso estéticas, para representar el pensamiento cíclico o  expresar lo que sería la fuerza vital. Además el espiral es una figura que se encuentra en infinidades de elementos y sistemas de la naturaleza.

 

Según nos cuenta Camila, el espiral hecho de telas blancas le aporta muchísimo a la obra para lograr el estímulo de sensaciones que plantea Artificialidad. Además, le otorga movimiento, ligereza y fluidez, que hace que el espacio mute todo el tiempo suavemente; y al ser blanca referencia lo puro, el origen, lo noble. Ante esta obra el público reacciona de las más diversas maneras, desde los niños que se adentran con su espontaneidad, sin miedo, ni prejuicio, a los adultos que se dejan llevar, y reír, e incluso aquellos a los que les da miedo de ingresar a lo desconocido. «Se sienten abrumados porque no saben ni donde ni cuando encontraran la salida y ese temor hace que el sonido en vez de adentrarlos cada vez más en un mundo se sensaciones nuevas y suaves, los perturba. Desde mi lugar ceo que eso sucede justamente porque como seres humanos hemos perdido tanta sensibilidad que el dejarse llevar, el liberarse de la mente, la postura de NO querer controlar lo que va a pasar o saber de antemano lo que vendrá, es difícil de lograr», amplía la realizadora.

¿Qué implicancias trae estar en una muestra colectiva? ¿Cómo fue sumarte a Chatarra?

Desde mi formación y experiencia, el colectivo siempre suma. Tiene otra fuerza. Las perspectivas se amplían y en este caso en concreto el lineamiento que plantea Chatarra en cuanto al arte y la sustentabilidad se aborda desde temáticas distintas y hace que el mensaje sea más claro y contundente. Además lo que me encanta de Chatarra es que es un espacio súper inclusivo, tiene llegada a un público muy variado que incluso suele no frecuentar demasiados espacios artísticos de la ciudad. Me siento parte porque mi búsqueda artística y también personal, siempre tiene ese enfoque, inclusión, participación, accesibilidad.

Cómo transformar el arte en basura

Durante tercer año consecutivo Noes Asi, acompaña con su arte al Festival Chatarra. En esta ocasión presentó Ejercicio numero I / sobre el análisis de la función del arte: Distinción de clase; una obra que no se encuentra resuelta en un objeto o una situación inamovible, sino que reúne un componente de acciones. Primero a través de las redes sociales se invitó a artistas locales a donar una obra propia, la cual participaría de una acción en donde serían destruidas, a la actividad planteada se sumaron 48 obras de artistas cordobeses de diferentes edades y grados de desarrollo en su producción. Una vez que se trasladaron al Museo Provincial Palacio Dionisi fueron destruidas un día antes de la inauguración del festival en una acción que duro aproximadamente 7 horas, para ser exhibidas como una situación configurada por el azar, junto al cartel que enuncia: “Como transformar el arte en basura”.

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Según nos cuenta la artista:  “Uno de los primeros disparadores de esta actividad fue la inversión de cierta tendencia que se venía presentando en los sucesivos festivales de Chatarra donde muchos de los artistas abordaban la construcción de objetos artísticos desde materiales de desecho: basura, la inversión del común de las propuestas se formuló pensando en hacer hincapié en volvernos sobre la obra de arte, para repensarla y repensarnos como productores, para aclarar cuáles son nuestros objetivos, y pensarnos en consecuencia a eso”. Y agrega, “al eliminar el elemento de concreción artística la acción se consolida destruyendo el valor simbólico que posee la obra de arte: su estatus, intentando confrontar más a los artistas que a un espectador común”.

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¿Cuál ha sido la respuesta del público?

El público siempre sorprende, a pesar de que en la sala no se encuentra ningún tipo de especificación, ni indicación, el espectador a tomado la obra de modo interactiva, y la ha puesto en una constante mutación desde: sumarse a continuar la destrucción hasta en varias oportunidades proponer nuevas construcciones con los desechos de arte que se encontraban diseminados por la sala, que a pesar de ser desarmadas, los asistentes al lugar continúan proponiendo nuevas situaciones; lo cual ha generado un amplio registro a través de las redes sociales.

Noes Así, admite compartir con Chatarra esta búsqueda y descubrimiento que apuesta a una instancia de exposición y de contacto con el público de manera mucho más popular, que permite a la obra generar vínculos con otro tipo de espectadores.

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Majo Arrieta

Periodista y Lic. en Comunicación Social. Apasionada de las artes en todas sus formas, de la vida al aire libre. Por momentos fotógrafa, por momentos escritora. Un híbrido con muchísimas aristas para conocer y leer.