Viajes

Berlín: pura historia, universal y personal

Por Mauricio Llaver

discount adobe dreamweaver cs4 Berlín para mí significa historia, tanto de la grande como de la particular. Yo estuve en 1986, exactamente 26 años atrás, cuando todavía existía http://southamptonfreelibrary.org/long-term-effects-of-steroids long term effects of steroids el Muro. Era el lado oriental, es decir que en aquel entonces no nos podíamos acercar a la pared. Ahora es toda una nueva ciudad, transformada completamente por las construcciones… y por la dianabol gains libertad.

Como no me gustan las palabras grandilocuentes, pienso mucho en si debería usar esa palabra, que es grande y de la cual se abusa frecuentemente. Pero sí, aquí es notoria: si algo definía a la libertad por su oposición, era aquel muro. http://www.nursesnow.com.au/oem/discount-adobe-premiere-elements-12.html discount Adobe Premiere Elements 12 Berlín está mucho mejor, más linda, más suelta, más variada, más multicolor. Me animo a definirlo: es el aire de la libertad.

En una caminata de cuatro horas uno puede pasear por los dos grandes totalitarismos del http://southamptonfreelibrary.org/clenbuterol-research-chemical clenbuterol research chemical Siglo 20. Primero por el nazismo: el patio de la quema de libros, las calles de los desfiles incesantes, los edificios gigantescos que Albert Speer le hacía a Hitler (quedan tres, de los cuales veo uno: el de la Luftwaffe, actual Ministerio de Finanzas) y el lugar aproximado sobre el http://www.nursesnow.com.au/oem/download-corel-photoimpact-x3.html download Corel Photoimpact X3 bunker del Führer. Después, por el comunismo soviético: básicamente el Muro, que lo resumía todo, el http://narissadoumani.com/oem/best-price-adobe-dreamweaver-cs55.html best price adobe dreamweaver cs55 Checkpoint Charlie y los edificios horribles, grises, pesados. Contrastar todo aquello con la soltura actual de la gente en la calle causa una alegría genuina. Así de sencillo.

Mauricio Llaver en Berlin - 1986

http://www.nursesnow.com.au/oem/best-price-microsoft-visual-studio-premium-2012.html best Price Microsoft Visual Studio Premium 2012 Dos fotos, 25 años de historia entre medio

La primera es de http://narissadoumani.com/oem/buy-stellar-phoenix-mac-data-recovery-6.html buy stellar phoenix mac data recovery 6 1986, desde el lado oriental. La pared blanca que se observa al lado de la Puerta de Brandenburgo es el http://southamptonfreelibrary.org/inject-steroids inject steroids Muro de Berlín. Si se mira con detalle, estoy apoyado en una barrera, desde la cual no se podía pasar. Volví en 2011 a tomar esa foto, casi en el mismo lugar, sin muro. Antes había cemento gris, ahora césped. Y personas que circulan, libremente. Yo le temo a las palabras grandilocuentes, pero aquí es obvio que se siente ‘el vientecillo de la libertad’ (Sabina).

Mauricio Llaver en Berlin - 2011

Moverse en Berlín

En Berlín casi todo lo interesante está del lado Este de la ciudad. Y todo se puede recorrer tranquilamente en el metro o en ómnibus. Como en toda gran ciudad turística, uno puede acceder fácilmente a información sobre transportes, horarios, espectáculos y sitios para visitar. Y los tours tienen guías que hablan varios idiomas. Los lugares imperdibles son:

Puerta de Brandenburgo: es el gran símbolo de la ciudad y el emblema de la división del país en la época del comunismo soviético.

Avenida Unter den Linden: significa “avenida de los tilos” y parte desde (o desemboca en) la Puerta de Brandenburgo. Allí, Adolf Hitler organizaba los desfiles interminables y temibles de sus seguidores nazis.

Monumento al Holocausto: una obra basada en cubos de cemento irregulares que representan a las víctimas del nazismo. Es muy impresionante estar ahí e imaginarse todo el horror en que se inspiró.

Muro y Checkpoint Charlie: De todo el Muro que separó a la ciudad entre 1961 y 1989 hoy sólo quedan unos cuantos cientos de metros. Hay fotografías y un pequeño museo que recuerda lo que significó. Cerca de allí está el “Checkpoint Charlie”, la casilla de guardia más emblemática de la ciudad, donde se chequeaban los pases de los habitantes para circular por Berlín.

Bunker de Hitler: más estrictamente, habría que hablar del “lugar en la superficie situado encima de donde estaba el bunker”, que era una mini ciudad subterránea donde el líder nazi terminó suicidándose. El lugar fue sellado para evitar que se convirtiera en un sitio de peregrinación de los nazis.

Torre de Televisión: una altísima torre construida en la época del comunismo desde la cual se observa toda la ciudad. Tiene la típica arquitectura soviética, grande, amplia y tosca. En mi primer viaje me impresionó mucho más porque se podía ver todo el trazado del Muro.

Bares y restaurantes: Berlín tiene tanta historia que a veces se tiende a olvidar que la vida continúa y que la gente tiene que comer, beber, trabajar y divertirse. La ciudad es notablemente ordenada (bueno, es Alemania…) y en casi cualquier parte se puede acceder a unas excelentes salchichas, chucrut y fiambres de todo tipo. Y ni hablar de las cervezas. Obviamente que se puede comer de todo y a cualquier precio, pero si no se prueba eso es como no haber estado en Alemania.

Mauricio Llaver

Lee, ama el vino y viaja. Dirige Punto a Punto Mendoza, es uno de los In Vino Veritas, columnista en El Sentinel (Fort Lauderdale, Florida) y blogger en mauriciollaver.com