Música

Daft Punk: Pasado, presente y ¿Futuro?

Por Nicolas Chacana

Volvieron los franceses y nos vuelan la peluca con material fresco. No sólo apuntan a replantear su propio estilo, sino que prometen revolucionar al ambiente electrónico devolviéndole el alma a la música. ¿Lo lograrán? En este artículo, nos vamos de paseo por lo que el dúo fue, es y pretende ser. Vamos ya.

Alive, la última aparición relevante

Estoy en un campo grande a oscuras. Alrededor mío, un mar de cabezas. El silencio apenas se corta con murmullos. Hay tensión, ansiedad, expectativa. De repente, un campanazo enciende la atención de la gente. El escenario se enciende con neón y un tetraedro de luz se materializa en la oscuridad. La fluorescente pirámide es comandada por dos figuras oscuras y cromadas que mueven la cabeza, lanzando un sonido bronce sampleado.

El público pasa de 0 a 1, cual sistema binario en una euforia electrónica: suena One more time y los faraones robóticos son Thomas Bangalther y Guy-Manuel de Homem-Christo o, para no eliminar el misticismo de sus alter-egos: Daft Punk. El show Alive explotaba con éxitos de todos sus trabajos anteriores, remezclados y combinados de formas inesperadas y con algunos tweaks que revalorizaban a sus temas de siempre. Luces, imágenes y música configuran un deleite para los sentidos. La gente, frenética.

Era el año 2006, un año luego desde su último lanzamiento discográfico. El osciloscopio marcaba el punto más alto de la onda para el dúo francés. Luego, por bastante tiempo, un velo de silencio y misterio envolvió a los robots. Su ocultismo dejaba algunas expectativas de una nueva reaparición, pero progresivamente las esperanzas de volver a escucharlos se iban desdibujando. La pirámide de luz que alguna vez hizo estremecer a muchos era el último recuerdo de aquel imperio musical.

Fabricando un ícono pop

Si hay algo que el anonimato de Internet permite es la proliferación de rumores. Toda verdad potencial es verdad hasta que se confirme lo contrario. Y con grandes nombres como Daft Punk, los rumores no pasan desapercibidos.

Durante su desaparición del ambiente musical, no era extraño encontrar en la web algún “supuesto” nuevo material filtrado o la fecha de una “supuesta” próxima gira. Estos rumores pululaban por la red ganando cierta viralidad under que mantenían expectantes a varios por un rato, pero que luego era arrastrada hacia el olvido por la misma marea digital que les dio origen. Con el tiempo, resultaba fácil para el oído experimentado detectar y desechar estos fakes. Sin embargo, su mera existencia ya era suficiente para denotar que los muchachos de cabezas robóticas seguían presentes, al menos en el inconsciente de sus seguidores, quienes materializaban pistas en su nombre quizá intentando ganar sus cinco minutos de fama en internet o tal vez a modo de respetuoso homenaje, casi como diciendo “Volvé Daft Punk!”.

Pasaron más de ocho años desde su último álbum Human after all, seis desde su no- tan-popular aparición en el film Electroma y tres desde su iniciativa —creativamente obstaculizada- de crear el soundtrack de Tron y, de paso, de realizar un cameo en esa misma película. Adidas los convocó para aparecer en una campaña publicitaria de Star Wars en el 2010. También habían sido la cara del videojuego DJ Hero (2009), pero de alguna forma, su imagen reciclada y el loop eterno de los viejos temas no satisfacían totalmente a un público que le era fiel. Aun así, de alguna forma, el dúo se las rebuscaba para seguir siempre presentes con apariciones muy efímeras, dejando a miles de fans con ganas de más.

Todo parecía indicar que estos muchachos se había hundido en su propia fama y ya habían tenido suficiente, quizá no les interesaba desmoronar la imagen mitológica y misteriosa que habían logrado construir con el tiempo, o quizá simplemente se quedaron sin ideas. Cualquier cosa podía ser; de cualquier manera, ya se habían convertido en un referente de la cultura Pop.

Insinuar antes que mostrar

Cierto día, un link aleatorio en internet me dirigió a un sitio (www.infinitedaftpunkloop.com) que sólo mostraba un casco mitad dorado, mitad plateado, sobre un fondo negro (“Lindo fanart…” —pensaba yo- “Prolijo.”) y repetía sin fin un loop muy funky (“Lindo sample” —pensé también- “Acertado hallazgo.”) que no era Daft Punk, pero de alguna manera intentaba serlo.

Esta especie de altar virtual homenajeaba al dúo, mientras mi —hasta entonces- certero criterio y escepticismo me inclinaban a pensar que se trataba de otra de esas desesperadas muestras públicas de afecto un fan para “pedirle” a la banda su regreso. Pero algo en ese loop sonaba demasiado bien, ¿era un viejo tema inédito?, ¿un loop inconcluso?, ¿un tema de algún DJ aun sin fama que quería darse a conocer?

El sample de siete segundos era fresco, funky, cristalino y perfectamente sincronizado. Se había instalado en mi cerebro y pasaba largos minutos y varios días escuchándolo (“acá hay algo raro”, pensé). Raro pero bueno. Días más tarde, llegó la noticia: Saturday Night Live, un show en vivo de gran audiencia en Estados Unidos, mostró un corto spot de 16 segundos hacía sonar ese mismo bucle, mientras lentamente develaba un brillante logo metálico… ¡de Daft Punk! Nunca me dio tanto gusto equivocarme: “Son ellos, nomás…”

Semanas más tarde, un segundo spot en SNL reforzaba su regreso con una nueva porción de sonido, esta vez con voces robóticas que pronunciaban unas sílabas indescifrables, pero que definitivamente invitaban a bailar. Parecía mentira, pero esos pocos segundos de publicidad eran suficientes para darnos a entender que estos muchachos se venían con algo realmente nuevo. Estaba claro que Daft Punk reconocía no sólo el valor comunicacional de internet, sino el potencial del hype en las redes sociales. Y lo estaba sabiendo explotar.

La serie The Collaborators (subida eventualmente a su web oficial) mostraba entrevistas de personas que aportaron al proyecto y nos iban introduciendo en el concepto de este nuevo álbum. El primero en aparecer fue Giorgio Moroder (uno de los pioneros de la
música electrónica en los 70). George nos recuerda cómo era la música electrónica en una época en la que todavía no estaba establecida y cómo los Thomas y Guy-Manuel quieren volver a esos orígenes.

De a poco, Daft Punk nos iba insinuando el concepto de su nuevo álbum: Random Access Memories. Un video capturado por un fan en el festival Coachella develó a Nile Rodgers(productor y guitarrista de Chic, trabajó con Madonna y David Bowie entre otros grandes) y a Pharrell Williams (líder de N.E.R.D.) como voz principal de Get Lucky, el tema corte del disco (¡al fin entiendo lo que cantaban los robots!). El single ya fue lanzado a la venta con inmenso éxito y rompiendo récords al lograr el primer puesto del UK chart.

El nuevo álbum trae consigo una poderosa campaña publicitaria. Desde los spots televisivos hasta los instrumentos de acrílico transparentes (vistos en el video de Get Lucky), hasta los extravagantes trajes de lentejuelas diseñados con el sello de Yves Saint Laurent.

Detalles como los destellos en el video o el texto manuscrito de Random Access Memories mezclan lo mejor de una época musicalmente rica, quizá algún video de un recital de ABBA o el arte de un vinilo de Michael Jackson.

Pero además de lo publicitario, también se armaron de un gran escuadrón de talentos: Además de Pharrell y Rodgers, están Giorgio Moroder, Julián Casablancas (líder de The Strokes), Panda Bear, Chili Gonzáles, Todd Edwards (responsable de la voz de Face to Face, en Discovery), Paul Williams y el francés DJ Falcon. Con este equipo, es fácil elevar las expectativas y la curiosidad de ver a qué destino musical lograron arribar.

Memorias de acceso aleatorio

Soy de esos a los que le gusta pensar que la música electrónica, y sobre todo la de Daft Punk, tiene sus raíces en esa deliciosa época de experimentación surgida a finales de los 70 durante ese tramo final de auge Disco: funk, soul, líneas de bajo juguetonas, coros dulces, celebración, afros y bolas de espejo. Y a principios los 80 con las tecnologías musicales incipientes y los nuevos ritmos, tecnificados, robotizados. El vocoder, los synth, los secuenciadores, neón, pantalones ajustados y personajes andróginos.

Kraftwerk, Vangelis, Jean-Michel Jarre, y más tarde Human League o Pet Shop Boys, son algunos ejemplos de exitosa integración con lo electrónico. Era una dimensión musical inexplorada. Requería talento y maña para aprovechar creativamente lo que la tecnología musical podía ofrecer en ese momento. La música arrastraba el sentimiento disco y fundiéndolo con nuevos sonidos y formas de composición. Esta relación hombre-máquina es aquello a lo que Daft Punk quiere volver. Esta vez, enfatizando la característica humana.

Según palabras de The Collaborators, la música electrónica de hoy está perdiendo su identidad. La última década, el género se fue volviendo progresivamente más mainstream y eso llevó la música a caer en lo predecible. Según los franceses, se ha perdido la inspiración.

Maduros, precisos; dejan atrás el estilo duro e hipnótico de Homework (1997) o más techno de Human after all (2004) quizá volcándose un poco al humor más ecléctico, cálido y sentimental de Discovery (2001), que no por nada ha sido su trabajo más exitoso. Es así que el concepto que articula al nuevo álbum es un proyecto algo ambicioso: devolverle “el alma” a la
música electrónica, ¿herramienta publicitaria o meta romántica? Veremos.

Random Access Memories (Memorias de acceso aleatorio) hace un genial juego de palabras

(Memoria RAM) que vincula al mundo de las computadoras con el de las emociones humanas y, al mismo tiempo, con recuerdos del pasado (de ahí, “Memorias”). Es la perfecta síntesis para enmarcar la idea generadora del dúo: Robots con corazón humano recuperando elementos valiosos de un pasado musical no muy lejano y que nos arrastra de nuevo al calor de la discoteca.

Hasta ahora, Get lucky cumple la expectativa: es un tema ligero, fresco e invita a moverse. Es placentero ver cómo la banda logró combinar lo pop melódico con el funk y su característico sampling robótico. Consiguieron algo inclasificable y, por lo general, eso es bueno.

Daft Punk de nuevo está en boca de todos, incluso de gente que no tenía idea de quién demonios es Daft Punk. La banda se está reinventando o, al menos, eso nos están haciendo creer.

“No todo lo que brilla es oro”. Sólo queda esperar al 19 de Mayo, fecha de lanzamiento oficial
del disco, para confirmar si estamos ante un nuevo clásico o sólo a espejitos de colores.

Esperemos tener suerte.

Nicolas Chacana

Esporádicamente excéntrico. Estudia diseño industrial, es diseñador gráfico y fotógrafo amateur. Amante de la tecnología, los gadgets, el diseño, los videojuegos, la fotografía, el arte, la ciencia. Musicalmente amplio, pero con tendencia a lo electrónico, lo indie y lo ecléctico e inclasificable.