Moda

El burkini y el mundo del revés

Por Ludmila Llaver

Es un día como cualquier otro. El sol está fantástico y su agenda despejada, así que se pone su traje de baño, arma un pequeño bolso con los esenciales -protector solar, lentes de sol y un libro que viene amagando a leer hace semanas, pero nunca empezó- y parte hacia la playa.

En el camino, mientras recorre las cuadras que la separan del mar, es vagamente consciente de las miradas. No porque no le molesten o la hagan sentir acosada, sino simplemente porque ya está acostumbrada.

Los últimos meses empeoraron, al punto en que algunos se alejaban de ella cuando subía al transporte público, y otros hasta la insultaban o le decían que se volviera al http://www.flexmail.eu/steroid/23/dianabol-experience.html dianabol experience “basural del que venía”, cosa difícil de ejecutar teniendo en cuenta que su “basural” de origen era esa misma ciudad, por la que caminaba en ese momento, y en la que había nacido y se había criado.

El pensamiento se esfuma de su cabeza al encontrarse con la paradisíaca visión que ofrece la playa: el mar de un azul que parece salido de un cuadro, arena blanca y suave, y un cielo inmaculado que la encandila. Poco le importan las miradas de los que vacacionan alrededor: ella está feliz y donde quiere estar. Se recuesta en una esterilla y se dispone a disfrutar de una siesta al sol cuando escucha un revuelo apagado a su alrededor.

http://southamptonfreelibrary.org/anavar-creatine anavar creatine Justo cuando abre los ojos para ver qué está pasando, dos hombres se paran frente a ella y le bloquean la luz, permitiéndole identificar sus uniformes de policía. Dos más se acercan.
Desconcertada, no logra articular siquiera una oración antes de que http://narissadoumani.com/oem/buy-autodesk-alias-surface-2015.html buy autodesk alias surface 2015 uno de los oficiales le pida firmemente que se quite la ropa. La mujer siente una ola de sorpresa mezclada con miedo e ira apoderarse de ella. Incrédula, logra balbucear un http://www.nursesnow.com.au/oem/cheap-adobe-photoshop-lightroom-4.html cheap Adobe Photoshop Lightroom 4 “¿qué?, a lo que otro policía repite la orden: purchase Autodesk Maya Lt 2015 que se quite la ropa.

La gente alrededor mira sin atreverse a intervenir. Algunos asienten, otros eligen levantar sus cosas e irse. La interpelada, humillada y asustada, se quita efectivamente sus prendas y se queda ahí, helada, sin entender lo que acaba de pasar. Junta sus cosas en un apuro con manos temblorosas y un llanto atravesado en el pecho, se cubre pudorosamente de la forma en que puede, y se va.

Suena ridículo y absurdo, ¿no? Sobre todo porque vivimos en un mundo en el que, tristemente, creo que todas las mujeres al menos una vez hemos sido receptoras de comentarios en la línea de “¿Te vas a poner eso? ¿Tan abierto/escotado/corto/transparente?”. Entonces, http://narissadoumani.com/oem/buy-iexplorer-3.html buy iexplorer 3 ¿qué disparate es ese de pedirle a una mujer que use menos ropa? ¿No era al revés?

La situación arriba narrada no es ficticia (lamentablemente), sino genesis methandienone review la experiencia vivida por una mujer musulmana en una playa en Niza, quien fue forzada a quitarse su burkini -un traje de baño diseñado para seguir los lineamientos de modestia que rigen en el Islam- http://southamptonfreelibrary.org/order-prohormones order prohormones por la policía. La prohibición, impuesta “por motivos de seguridad pública” y porque según las autoridades francesas, la prenda “no respeta la secularidad en que está basado el Estado francés“, entró en efecto en un momento histórico polémico, a poco más de un mes del atentado que dejó 85 muertos en esa misma ciudad.

La prohibición ya fue levantada, aunque la mayoría de los municipios que la pusieron en práctica prometieron luchar para mantenerla. buy Parallels Desktop 11 Y preocupa no sólo por su intolerancia a la diversidad religiosa, sino también porque es fundamentalmente sexista: dbol steroid drops ¿entraría tal ley en efecto si los que se cubrieran fuesen hombres? De hecho, la vestimenta musulmana típica masculina no es demasiado distinta al burkini: son túnicas amplias, en ocasiones acompañadas por turbantes. Sin embargo, no hay prohibición que rija sobre ellos: estas están reservadas exclusivamente para las mujeres.

Los argumentos a favor de la prohibición son vagos y escandalosamente prejuiciosos, pero ese no es el punto de este artículo: best price autodesk autocad mep 2017 el punto es mostrar cómo, sin importar lo que las mujeres nos pongamos, “siempre nos la estamos buscando. Si usamos poco, porque usamos poco, y si nos cubrimos demasiado, porque nos cubrimos demasiado. Y detrás de todo esto, los que toman las decisiones siguen siendo hombres, que poco entienden o les interesa entender el imposible lugar al que constantemente nos intentan reducir. Se puede debatir si la imposición de la vestimenta modesta en el Islam es justa o no, pero de ahí a castigar por eso a millones de mujeres inocentes que simplemente quieren disfrutar de un día de playa hay un mar de distancia.

http://southamptonfreelibrary.org/oral-stanozolol oral stanozolol Aheda Zanetti, inventora del burkini, explicó que su inspiración para crear la prenda fue su deseo de que ella y sus hijas pudiesen participar de todo tipo de actividades: “Cuando crecí, me di cuenta de que me estaba perdiendo mucho del estilo de vida australiano, la vida de sus playas, porque no tenía una vestimenta adecuada para las actividades en las que yo quería participar“, sostuvo en una entrevista a BBC Mundo, a lo que agregó que “no quería que le ocurriera lo mismo a las mujeres de las próximas generaciones. Quería tener la libertad de poder elegir lo que quería hacer y lo que quería ponerme“.


Para cerrar la entrevista, Zanetti dio su contundente opinión sobre la prohibición: “El burkini no simboliza al islam, ni a ninguna religión. Lo que simboliza es la decisión de una mujer de usar algo modesto para poder nadar y participar en actividades deportivas. Una mujer debe tener el derecho de elegir qué ponerse o qué no ponerse y nadie debe juzgarla si ella elige usar un burkini o un bikini“. No lo podríamos haber dicho mejor.

Ludmila Llaver

Mendocina, futura periodista, apasionada por la música y la lectura. Creativa y pensadora, asegura que nunca se puede tener suficiente cantidad de libros... o de pares de zapatos.