Música

El nuevo Hip-Hop: el nuevo R&R

Por Santiago Miranda

“We culture. Rap’s the new rock & roll. WE are the Rockstars”Kanye West

(“Nosotros somos cultura. El rap es el nuevo rock & roll. NOSOTROS somos los Rockstars)

Con su particular arrogancia, así se manifestó Kanye West en una entrevista con la BBC tras la salida de su sexto álbum de estudio, “Yeezus”,  para referirse a la nueva generación de artistas de hip-hop que conforman uno de los movimientos musicales más interesantes de la actualidad. La declaración de Yeezy es directa y certera: el rap definitivamente ocupa un lugar preponderante en la mundo de la música y si hoy existe algo similar a la figura de “Rockstars” (ya alejadas del sexo, drogas y R&R), ésta se puede aplicar a los artistas de esta corriente.

Los años de West como productor, la influencia de sus discos  y su apoyo a ciertos artistas emergentes lo han convertido en una piedra fundamental para la gestación de esta escena que vio luz al inicio de los años 2010.

Con el fin de los ’90 la era dorada del hip-hop había quedado atrás y frente al advenimiento de la Internet, la industria musical atravesó un momento de transición en la década del 2000. En este contexto, el hip-hop se estancó: la mayoría de las producciones quedaron atrapadas enteramente en el circuito comercial o estuvieron destinadas a permanecer como one hit-wonders. A excepción de ciertos artistas como el propio WestJay-Z, Eminem y Outkast, que presentaron cierta continuidad y que fueron artísticamente ambiciosos, los demás trabajos, líricamente monótonos, carecieron de creatividad musical.

El amplio espacio que generaban las nuevas tecnologías al finalizar la década reclamaba sangre joven y eso generó la aparición de nuevos artistas: simultáneamente en distintas ciudades de Estados Unidos, una camada de veinteañeros y adolescentes comenzaron a expresarse musicalmente. Entusiasmados en la búsqueda por promocionarse y llamar la atención, lanzaron mixtapes, se unieron en crews y formaron sellos independientes.

Esto fue advertido por viejos raperos y productores que, interesados por revitalizar al género, se acercaron a las nuevas generaciones y les brindaron su apoyo. Así, por ejemplo, Jay-Z apadrinó a J.Cole y Kendrick Lamar fue nombrado Rey de la Costa Oestepor Dr.Dre y Snoop Dogg. Discográficas independientes como Top Dawg Entertainment (hogar de Lamar, Jay Rock y Schoolboy Q, entre otros) y Odd Future Records lograron subsistir y crecer gracias al soporte que recibieron sus artistas, lo que permitió que pudieran relacionarse con importantes distribuidoras y sellos. Los mixtapes se conviertieron en LP’s y los raperos de esta new school comenzaron a encabezar festivales y a ser nominados para premios de la industria.

Sin embargo, el éxito del movimiento se debe primordialmente a la música. Su esencia se encuentra, como debe ser, en las canciones.

“Music is all we got. We know we got it.” – Chance The Rapper

   (“La música es todo lo que tenemos. Sabemos que la tenemos”)

Frente a un hip-hop frívolo y desabrido, la joven generación llegó para enriquecer su música. Sin despreciar al pasado, se proyectaron al futuro, se dejaron influenciar por otros géneros y los fusionaron con frescos y modernos beats, añadieron un uso cada vez más complejo de samples que se insertaron como capas en las canciones generando en ellas novedosas fisonomías y diferentes estructuras.

Es así que en el escenario actual la experimentación abunda y permite que se amplíen los límites del propio género, hecho que se refleja en artistas como Raury y  Frank Ocean. El color que otorga el funk, soul y R&B a muchas de las obras es único y sus resultados son realmente interesantes. La unión con bases de electrónica y sus derivados también es muy usual y se presenta como una herramienta llamativa para explorar.

La vuelta de los instrumentos a la grabación de estudio y a los shows confiere energía y vitalidad, a la vez que se promueve un interés por los trabajos conceptuales, el arte de tapa y otros aspectos que hacen a la concepción global de los discos, a pesar de las transformaciones de formato.

“Poetic Justice” – Kendrick Lamar

     (“Justicia poética”)

Otro de los cambios sustanciales que trajo consigo la nueva ola se halla en la lírica. En los 2000, el legado del Gangsta Funk alimentó las letras de un hip-hop poco innovador que las cargó excesivamente de constantes referencias a una violencia naturalizada, a la posesión del dinero como seña de supremacía y a un sexo que rebajaba a las mujeres al status de objeto. Mucho del rap que alcanzó el mainstream en la década se valió de estos rasgos que fortalecieron una desvalorización artística del género desde el exterior.

Con una actitud reformadora, la escena actual parece haber profundizado en estos conceptos para desarmarlos desde su interior. La necesidad de expresión de los jóvenes raperos provocó una ruptura en los moldes del contenido lírico para permitir su libre expansión: retomaron el valor e importancia de la palabra, que se conjugó con nuevos patrones rítmicos de los versos y rimas, atractivos por su experimentación y originalidad.

La conciencia social y la mirada crítica de la realidad, tan característica del hip-hop desde su origen, reaparecen con fuerza y alcanzan una significación especial con el paralelo surgimiento del movimiento Black Lives Matter, lo que no evita que predominen otras temáticas. Desde canciones que tratan al amor con desprejuicio hasta poemas stoner, la diversidad es enorme. Las habituales disses (enfrentamientos entre raperos) permanecen en muchos tracks pero de manera menos intensa, prevaleciendo por sobre ellas las colaboraciones, lo que evidencia una competencia con niveles de agresión dosificados.

El resultado: un movimiento rico en variedad e inteligente en sus acciones y contenido, de espíritu libre y asociativo que parece destinado a crecer continuamente.

Para finalizar, tres exponentes del hip-hop actual:

“Jumpman”

El canadiense Drake es una de las principales figuras de la escena. Con cuatro discos de estudio y cinco mixtapes editados, es aquel MC que más éxito comercial ha alcanzado. De la mano de su pareja creativa Lil Wayne, logró producir su definitivo debut en 2010 Thank Me Later, en el que demostró su talento y predijo su inmediato éxito. En sus próximos dos LPs desarrolló decisivamente su sonido: Take Care (2011) en el que evoca a su egoísmo lírico e inicia su célebre asociación con Rihanna; y Nothing was the same (2013) donde alterna entre texturas sonoras livianas (“Hold on, we’re going home”) para luego superponerlas con poderosos beats (“Worst Behaviour”) en el que la intensidad de su voz se torna decisiva.

2015 es el año fundamental de su consagración con el lanzamiento de dos mixtapes (el aplastante If you are reading this it’s too late, y su colaboración con Future, What a time to be alive) y principalmente con la promoción del single “Hotline Bling”, el gran hit mundial de ese año. Este fue incluido en su más reciente trabajo Views, y si bien no es lo mejor de Drizzy, admite grandes momentos. Con sus 29 años, Drake firmó este año con el sello Boy Better Know lo que suena indiscutiblemente prometedor.

“King Kendrick”

Sin dudas, el gran artista de su generación es Kendrick Lamar. El rapero de Compton (hogar del mítico grupo N.W.A), ha logrado trascender los límites del género, influenciando a reconocidos músicos como el mismo David Bowie, y a la música misma con su compromiso con la realidad social, que le ha valido el título de “el Bob Dylan de esta era”. Como el miembro más destacado del grupo Black Hippy y tras la salida de su primer disco de estudio Section.80 (2011), Dr.Dre lo hizo firmar con su sello Aftermath. A partir de allí lanzó dos álbumes de estudio que establecieron una línea conceptual en donde Lamar analiza a través de sus experiencias personales el entorno que lo rodea.

Good kid, m.A.A.d city  (2013) es pura evidencia de su flow y de su profundidad narrativa sostenida sobre beats atmosféricos y pasajes instrumentales. El 2015 se convirtió en el año fundamental para el hip-hop, debido al extraordinario To pimp a butterfly, donde Kendrick explora sus raíces y revisa a Miles Davis y a Tupac para crear una obra única que se posiciona como el disco bisagra de la new school. Por él recibió siete Grammys y canciones como “Alright” y “i” se convirtieron en himnos de protesta y orgullo de la comunidad afroamericana. En 2016 nos regaló un compilado de outtakes, untitled unmastered., que no hace más que aumentar la expectativa por su siguiente trabajo.

“El prodigio de Kanye”

El 2016 fue el año de Chance The Rapper. El joven idealista de Chicago, que produce sus trabajos de manera independiente y los presenta en forma de mixtapes, lanzó su tercer trabajo este año tras su gloriosa aparición en “Ultralight Beam” de Kanye West. Con tan sólo 20 años ya se había ganado el reconocimiento de los críticos y el público con la publicación de Acid Rap (2013) y por él fue invitado a colaborar con artistas tan diversos como James Blake, Skrillex y Madonna. Su sucesor Coloring Book continúa en la misma dirección: cargado de soul y gospel con colaboraciones que aciertan con precisión en su rol, el disco refleja lo mejor de Chance, quien entre versos veloces, raps hablados y una particular destreza para cantar, demuestra en temas como “Blessings” y “All we got” una versatilidad que sorprende para su edad . Definitivamente,  la gran promesa del hip-hop.

Santiago Miranda

Joven estudiante de periodismo, curioso y entusiasta. Apasionado por la música, el cine y las series. Canalizo mis ansias creativas a través de la escritura.