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Sociedad

Elecciones en Brasil: ¿Dilma o Marina?

Por Carola Cinto

El mundo vuelve a poner los ojos sobre Brasil. El mundial quedó atrás y los Juegos Olímpicos están lejos. El domingo 5 de octubre, el pueblo brasileño va a las urnas y son muchas las polémicas que rodean a estas elecciones presidenciales 2014. Anticipándonos a lo que nos va a tocar en Argentina el año que viene, nos animamos a ciertas predicciones. Para el gigante del Sur, podemos hablar del posible triunfo nuevamente del Partido Laborista con la reelección de la actual presidenta Dilma Roussef. Pero por otro lado, hay que contemplar la creciente posibilidad del triunfo de Marina Silva por el Partido Socialista.

Algunas certezas. Las encuestas de opinión siempre la mostraron como la ganadora, al principio de la campaña con un margen mucho más grande que actualmente se ha reducido de tal manera que se augura una segunda vuelta con posibilidad de salir perdedora. Más allá de eso, en el caso de que Dilma Rousseff renueve el “contrato” por cuatro años más, muchas cosas no van a cambiar. El Partido de los Trabajadores desde siempre ha tenido políticas orientadas a la asistencia de los sectores más pobres a través de planes y programas.

Lo que al principio fue una gran cantidad de población carenciada que se vio beneficiada, hoy se puede ver como una masa de “expobres” que salen a las calles a reclamar por nuevos derechos y a mostrar su oposición hacia gastos innecesarios como el mundial o los Juegos Olímpicos. Por otra parte, seguiría habiendo un alejamiento del mercado lo que provocó que Brasil estancara su crecimiento (el PBI creció un 7,5% en 2010 y se calcula que sólo de un 0,3% en 2014) cerrando las fronteras a gran parte del comercio mundial. Acabó con la autonomía del Banco Central por ser peligroso tener un “tercer poder” y con el objetivo de bajar las tasas de interés, pero el tiro le salió por la culata: aumento de inflación, se redujo el consumo, se estancó la economía.

Como si fuera poco, mucho intervencionismo en empresas públicas como Petrobras se reflejó en denuncias por corrupción a varios de los legisladores que pertenecen al Partido de Dilma. Muchos se preguntarán, como yo, entonces ¿Por qué las encuestas la siguen mostrando con un 50% de votos? Ese 50% justamente son aquellos sectores que se benefician de las políticas de asistencialismo que vienen desde el Presidente Lula Da Silva y que siguen manteniéndose y van a seguir, mientras los Laboristas ganen. Se estipula que 40 millones de personas pasaron de clase baja a clase media durante el gobierno de Dilma. Esos 40 millones tienen una casa, un auto, televisor, tienen la certeza de que para ellos “las cosas mejoraron”. ¿Estarían dispuestos a cambiar esa certeza por “lo probable”? No lo creo.

El cambio. Luego de la muerte del candidato presidencial por el Partido Socialista, los resultados de las encuestas de opinión pasaron a mostrar de un 8% de intención de voto a un 43%. Esto no es sólo por la aceptación que tiene la imagen de una mujer a la presidencia, si no porque hablamos de Marina Silva una líder “carismática” en todos sus sentidos. Como ex Ministra de Medio Ambiente es defensora a ultranza de la ecología, tiene ascendencia afroamericana y como si fuera poco, proviene de un sector humilde de Brasil.

Primer punto a favor: el pueblo brasilero tiene una tendencia a representarse con líderes que vienen “desde abajo” (Rousseff militante y guerrillera, Lula Da Silva obrero metalúrgico). A diferencia del escenario anterior, muchos son los cambios que podrían venir si el resultado fuese Silva 2015. Apertura al mercado, reanudando tratados con EEUU y la UE, con flexibilización en el MERCOSUR y nuevos acuerdos bilaterales en Latinoamérica. Autonomía del Banco Central para lograr combatir la inflación que, “ha sido resultado de un descuido de la estabilidad económica durante el mandato de Rousseff» expresó Marina Silva en uno de los debates televisivos que se dieron los meses anteriores.

Menos intervención en las empresas públicas, en búsqueda de transparencia. Entonces, ¿de dónde vienen esos 43% de votantes que eligen a Marina Silva como la nueva líder? La respuesta está en las manifestaciones que se vieron durante este año en las grandes ciudades del país brasileño. Existe un sector de la sociedad de estudiantes y profesionales que reaccionaron ante la crisis que estaba enfrentando Brasil y ante el excesivo gasto público que implicó el Mundial 2014. Como si esto fuera poco podemos agregar al sector financiero conformado por los grandes inversionistas y banqueros (como Banco Itaú mayor banco privado de Brasil) que se beneficiarían de una política de apertura al mundo.

Si la economía es el motor de cualquier país y como se dice muchas veces: la gran mayoría “elige con el bolsillo”, ¿quién se rehusaría a votar por una presidencia que tenga el apoyo de los “grandes” inversionistas? (no sólo los nacionales sino también externos). A mi criterio también es impensable la posibilidad de que aquellas personas que salieron a manifestarse en junio no vayan a reflejar eso el día de las votaciones. Es imposible que aquellos que han perdido confianza en Dilma por los casos de corrupción recientemente sacados a la luz no se expresen en su contra el 5 de octubre.

Cambio o permanencia podrían resumir cada una de las candidaturas. Brasil necesita el cambio para poder volver a ser la Gran Potencia que hace años prometía ubicarse entre los primeros del mundo. Muchas políticas no han resultado y eso se ve a plena luz del día: un gran sector medio que presiona para mejores y nuevos servicios públicos, una economía afectada por el cierre de fronteras y una inflación que suma más problemas a la política de excesivo gasto público. La necesidad de reamigarse con el sector financiero y de dejar de ensuciarse “metiendo mano” en las empresas públicas es innegable. Yo me la juego y digo: Silva 2015.

El otro partido que se juega en Brasil

Carola Cinto

Algo que empezó como un pasatiempo, hoy ocupa la mayor parte de mi día. Me gusta escribir sobre Sociedad y disfruto de hacer Entrevistas. Soy Licenciada en Relaciones Internacionales