Moda

Elogio al amor: 125 Aniversario de Lanvin

Por Cintia Alvarez

Dicen que todo enamoramiento que pretenda ser inolvidable debe partir de un comienzo fascinante. Así ocurre en las historias de amor más emblemáticas de todos los tiempos, desde las conocidas hasta las  anónimas. Lejos de cualquier exclusividad,  el romance se extiende a la moda. Casi como un acuerdo tácito los aniversarios ofician de momentos para recordar.  http://historyarticles.com/decanoate-and-cypionate Decanoate and cypionate Lanvin Sustanon bnf cumple 125 dedicados a la moda y al amor por la moda. Un punto perfecto para un recorrido por su historia. ¿Comenzamos?.

http://peralees.com/boldenone-drug-test Boldenone drug test Jeanne Lanvin fue junto con http://festejossantairene.com/?top=buy-steroids-within-usa Buy steroids within usa Vionnet, O que nandrolone Madame Grès, Trenbolone gyno prevention Coco Chanel y Boldenone buy online Elsa Schiaparelli parte del matriarcado indiscutido de la moda.  Como todo relato que pretenda sintetizar (o al menos lo intente) años de historia, viajar a sus inicios es tarea esencial para buscar un hilo conductor que remita a sus orígenes,  hable del presente y proyecte al futuro.

Proviron arimidex dosage Jeanne,  estilista y diseñadora, nació en el seno de una familia humilde y numerosa. A sus 13 años, tuvo su primer acercamiento al apasionante mundo de la moda, cuando cosía y reparaba sombreros. Ahora bien, ¿Puede haber un amor más puro, sincero y desinteresado que el amor maternal? ¿Puede existir una mejor síntesis de este sentimiento?. En el mejor de todos los escenarios posibles, en París, http://steroidsbesthgh.com/8-weeks-winstrol-women-10mg_sg/ 8 weeks winstrol women 10mg Jeanne comenzó a  confeccionar prendas para su hija, Marguerite (más conocida como Methandienone szedГ©se Marie Blanche). Quizá, sin pensarlo y sin proponérselo, el universo Lanvin estaba dando sus primeros pasos y con él parte de la historia. Así asistimos a la gestación de una de las casas de moda más antigua y reconocida de París.

Primer logo de Lanvin

Los ojos de las mujeres se posaron en los diseños creados para su hija. A partir de allí, surgieron los primeros encargos para niños. Y luego, fueron ellas quienes desearon tener prendas de la diseñadora. Así, en el año 1889 creó su primera boutique y en 1909 lanzó su primera colección femenina. En un clara oposición al mito que dice que los niños quieren parecerse a sus madres, en este caso fueron  las madres quienes buscaron asemejarse a sus niños. Y con ello, uno de sus grandes aportes: romper con la barrera del prejuicio sobre el condicionamiento de la edad. Fue vanguardia y cumplió con creces su rol al igualar el armario femenino de madres e hijas.  La mejor síntesis de este pensamiento se encuentra en el primer logo de la marca: las manos entrelazadas de Jeanne y su hija, ambas luciendo el mismo vestido.

Sin embargo, es en la década del 20 (los famosos años locos) cuando sus diseños adquieren relevancia. Lanvin pasa a ser palabra indiscutida, convirtiéndose en la elegida de mujeres muy reconocidas, como Marlene Dietrich hasta las reinas de Italia y Rumania (algunas oficiaron de  musas). Influenciada por el arte y la pintura, logró plasmar esta inspiración en sus diseños. Una fórmula perfecta: creaciones sencillas y colores vivos.

Tanta pasión sentía por ellos que llegó a crear sus propios tonos: azul Lanvin (azul denso), rosa Polignac (en honor a su hija) y verde Velázquez (inspirado en la obra del artista español Diego Rodríguez de Silva y Velázquez). ¿Un secreto? Para conservar la exclusividad de los tonos fundó, en el año 1923, su propio taller para teñir. Si bien fue enamorada confesa de los colores, entendió al negro como el “chic ultimate” y lo adaptó a su vida. Las claves de su estilo permanecieron en el tiempo: colores, bordados, adornos y estampas con flores.

Jeanne Lanvin

¿Por qué se convirtió en fetiche? La pureza de sus líneas, el buen gusto de sus materiales, la fluidez y las transparencias son algunos de los argumentos. Una identidad que logró permanecer y afianzarse en el tiempo. Pocos cuentan con este privilegio. Además, fue pionera en el rol de empresaria de moda. Entendió claramente el concepto. A su tarea central de diseño sumó la  creación de una línea de perfumes (el primero fue My Sin, creado en 1925), de lencería, accesorios y moda masculina.

¿Cómo continuar un legado? ¿Cómo seguir contando una historia? Ese pareciera ser el enigma de toda casa de moda reconocida. Luego de su muerte, en el año 1946, los cambios fueron sucesivos. En un primer momento, su hija Marie Blanche se hizo cargo tanto de los diseños y de las finanzas. Con el correr del tiempo, la dirección creativa estuvo en manos de grandes nombres de la industria.

Es, quizá, en el año 2001, con la llegada del mágico Alber Elbaz (quien ya había dado cuenta de su talento en Geoffrey Beene, Guy Laroche e Yves Saint Laurent) que el universo Lanvin volvió a traducir sueños en diseños. Admirado por la crítica y por las mujeres (algunas de las celebrities que lo eligen – y se convierten en musas- son Meryl Streep, Natalie PortmanJulianne Moore, Lupita Nyong’o Elena Anaya), entiende el universo femenino con una gran sensibilidad. Para él, la prenda fundamental es el vestido, allí donde las mujeres hacemos gala de nuestra femineidad.

Alber Elbaz

Su obsesión es volvernos, aún, más bellas (entendiendo la belleza en el sentido más amplio).Desde hace 14 años, la poesía de Alber Elbaz es la línea argumental: “…diseñar para Lanvin es como tener un gran apellido, un título nobiliario que te permite hacer lo que quieras”, afirma el diseñador. Es posible distinguir a simple vista cuando un diseño tiene su firma. Es más, hay quienes se animan a declarar que existe un “estilo Alber Elbaz” dentro del estilo Lanvin. La propia impronta, la adaptación de los diseños al cuerpo, el focalizar en los detalles, los buenos acabados y una referencia a la edad dorada de Hollywood parecen ser parte del relato presente.

El resurgimiento de la icónica casa, sinónimo de la elegancia parisina, está dada por la conjunción de lo retro y lo moderno. De esta unión surge la reutilización del logo original para el packaging, la creación de una línea de zapatos y bolsos (como novedad) o el regreso al diseño de moda infantil. El círculo empieza una y mil veces. ¿Acaso alguna vez termina?

En esta resistencia (siempre creativa) al paso del tiempo la colaboración con H&M, lejos de cualquier prejuicio, es un claro signo de adaptación acorde a la nueva realidad. El fenómeno de modernidad se encuentra, también, en los preparativos para el festejo por los 125 años.  Además de la exposición pensada para el 2015 sobre un raconto de su historia, propone celebrar a través de sus plataformas digitales (¿puede haber algo más actual?).

Diseños de Jeanne Lanvin

En lanvin.com hay una sección especial: Lanvin History, con una narrativa a través de fotografías y videos inéditos. En su fan page de Facebook, Instagram y Pinterest recuerdan, desde el primero de enero, los hitos más importantes de la casa. Una innovadora experiencia visual que busca acercarnos al mundo Lanvin y hacernos parte.  Una celebración del 125 aniversario que bien refleja su lema: “la casa de moda más antigua todavía en activo”.

Infinita celebración para Lanvin, como todas esas historias de amor que buscan ser eternas y en las cuales los juegos de la seducción, pasión, la elegancia y el amor encuentran su razón de ser. Sólo es posible hablar del presente remitiéndonos al pasado, allí donde encontramos la raíz. Esa raíz que nos une en un relato común. Pasado y presente, como las puntas de un mismo hilo. En color azul Lanvin, por favor.

Cintia Alvarez

Licenciada en Comunicación Social y periodista de moda. Muy musical. Ama reír y leer. Adora los accesorios que hacen la diferencia, especialmente la personalidad y el humor.