Sociedad Tecnología

Entre SOPA y PIPA queremos el poder de conocer

Por Javier Jose Pallero

El conocimiento es poder. Se traduce en la posibilidad de elegir, de conocer la realidad y de prestar el apoyo o la crítica, según el caso.

Durante días pasados seguramente leíste por ahí algún comentario sobre la ley SOPA o la ley PIPA. Desde mi lugar, hubiera disfrutado de leerlo en más medios, con un tratamiento destacado en los diarios nacionales (al menos en su sección sobre tecnología e internet) y en algunos noticieros. Me quedé con las ganas.

No tuvimos información, lo que es la base del conocimiento. Y como usuarios finales de internet, no pudimos ejercer nuestro poder. Vamos a ir pensando un poco en eso mientras nos enteramos del “quid” de la cuestión.

El proyecto “SOPA” es un proyecto de ley que está siendo tratado por el congreso de los Estados Unidos. El “PIPA” también, los curiosos nombres vienen dados como acrónimos de “Stop Online Piracy Act” (Proyecto para detener la piratería en línea) y “Protect IP Act” (Proyecto para la protección de la propiedad intelectual).

¿Y por qué nos interesan a nosotros?. Y una pregunta aún más interesante… ¿por qué no es inocente que algunos si quiera se hayan enterado?. La respuesta a ambas interrogantes es la misma, con diversas lecturas: porque afecta nuestros derechos individuales. Y por que sí, a alguien le conviene. Y no le conviene que lo sepas y te opongas.

Ambos proyectos de ley están impulsados por grandes asociaciones empresarias que ostentan la titularidad de derechos de autor (aquella parte de la propiedad intelectual de la que hablábamos en mi artículo anterior). Y para terminar con la “piratería” y evitar el supuesto perjuicio a los gigantes del entretenimiento se proponen, mediante éstas piezas de legislación, medidas drásticas:

  • La posibilidad de los “afectados (grandes estudios cinematográficos, distribuidoras y discográficas transnacionales) de pedir una orden judicial para bloquear sitios de internet. Mediante esa orden, se comanda a los proveedores de servicios de internet (ISP) a denegar el acceso a ciertos nombres de dominio (“direcciones”) en internet. Ésto se conoce como bloqueo DNS y es muy perjudicial, ya que la medida puede afectar a terceros no involucrados en la “piratería” que usen subdominios que dependan de un mismo dominio raíz que aquel del infractor. Además, se aplicarían a dominios “genéricos” (.com .net .edu etc.) por una orden judicial emitida en los Estados Unidos y que podría restringir el acceso desde otros lugares del mundo a una misma página web. Ésto, poco tiene que ver con el principio de inocencia, la libertad en las comunicaciones y los principios de neutralidad en la red de los que tanto se habla.
  • Medios de pago: los “afectados” podrían obligar a empresas que gestionan pagos en línea (como Paypal) a dejar de hacer negocios con sitios o hosts “sospechados” de actividades que lesionen derechos de autor. Con ésto, el financiamiento de muchos proyectos en sus comienzos (start ups) se haría más difícil y se hace necesario contar con un caro asesoramiento legal para no delinquir en éstos términos.
  • Búsqueda: los motores de búsqueda (como Google, Yahoo, Bing) podrían ser obligados a eliminar ciertos sitios de sus resultados de búsqueda. Como sabemos, el algoritmo de búsqueda de Google por ejemplo, indexa automáticamente y por criterios preestablecidos las páginas web y archivos dentro de internet. Encomendar a un buscador ésta tarea “policial” insume gastos técnicos y trae dificultades funcionales además de privar de la publicidad a ciento de webs basándose en una mera sospecha.
  • Daña a la educación y el intercambio de conocimientos: porque los proyectos no prevén excepciones para redes estudiantiles o plataformas colectivas de gestión de conocimientos (como las “wikis”).

Éstas son algunas de las implicancias (las más importantes) de éstos dos proyectos. Nos interesan, porque pueden afectarnos a nosotros, en una ciudad argentina muy lejos del congreso de Washington.

El jueves 15 de Diciembre, gracias a la masiva movilización “virtual que se generó por las noticias relacionadas a éstos proyectos, varios congresistas norteamericanos se opusieron a tratar el proyecto en “comisiones” (donde se lo estudia en forma previa a presentarse para votación). Se argumentó que aún no se tiene una información cierta sobre el impacto técnico y de seguridad que podría causar. Es un avance, pero las sesiones se retomarán en el mes de Enero, cerca del 10 o el 15 según se rumorea.

Es interesante al menos, seguir el paso de lo que viene sucediendo en el mundo en ésta materia. En latinoamérica se han presentado varios proyectos para proteger la propiedad intelectual aún a costa de derechos fundamentales como la libertad de expresión, de comercio, el principio de inocencia, la privacidad, la igualdad en la prestación de los servicios, etc.

En el mundo de internet las fronteras entre países ya parecen las del TEG. Se desdibujan en alianzas empresariales transnacionales, en ataques de un lado y resistencias del otro. En la red, lo que sucede en un lugar del mundo, nos sucede en la puerta de al lado. Difundí la noticia y manifestá tu oposición. Recordá cuáles son tus derechos mientras los tengas. Que no sean una de esas cosas que se añoran una vez perdidas.

Javier Jose Pallero

Activista por los Derechos Civiles y Humanos en el entorno digital. Fundador de Derecho entre Líneas. Policy Analyst en la organización internacional Access.