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Felipe VI, el sostén de una monarquía en tiempos de república

Por Luciano Zahradnicek

La modernidad apremia con sus conceptos vanguardistas. El minimalismo estético da cuenta de lo efímero de los sucesos y la velocidad arrasadora con que las tendencias se evaporan, flotando como polvo en un limbo entre lo real y lo virtual.

Pero el ser humano, tan paradójico y apegado al pasado, le es fiel a su nostalgia y se las ingenia para hacer convivir, en una misma realidad, dos universos opuestos.

Hablar de la monarquía como sistema de gobierno en el siglo XXI, es en algún punto, un pasaje surrealista de una actualidad comandada por la democracia y sentido de gobernanza popular. Pero es cierto que hay países, como en España, donde conviven monarquía y república. ¿Cuál es el factor que hace que aún hoy, esta dualidad política conviva en un mismo Estado? Para Carmen Enríquez, la respuesta es Felipe VI, el artífice de la monarquía renovada.

Por empezar hay que partir de la base que España es un país fragmentado a nivel cultural. La conciencia social de pertenencia a un mismo gen nacional, es importante para que un Estado se establezca con una sociedad que empatice con una misma identidad.

Catalanes, vascos y gallegos luchan por iniciar procesos independentistas, al considerar que sus culturas con sus propias lenguas vigentes, han sido anteriores a la conformación del Estado español y del Reino de España.

Tal vez este sea uno de los motivos por los que la monarquía como sistema de gobierno, no representa a muchos.

Desde que Juan Carlos de Borbón asumió como Rey de España, en 1975 con la caída de Francisco Franco, la monarquía española pasó de la panacea a tocar el fondo del inframundo.

Para 2014, la Familia Real era una incógnita y a la vez una burla para toda España. El pueblo consideraba que mantenían una vida suntuosa, repleta de lujos, para un grupete familiar al que no le importaba su función política. ¿Para qué estaban?

El Rey había gobernado mucho. Su avanzada edad y la ostentosa realidad que vivía lo había hecho perder prestigio y respeto por su investidura. Además, los escándalos faranduleros de la familia ocupaban las portadas de las revistas amarillistas. En especial, todo aquello que tuviese que ver con lo que hacía la Princesa de Asturias.

La Casa Real y el propio Rey advertían que eran tiempo de crisis para la institución. Sobretodo en un escenario político y económico desfavorable para toda la Unión Europea.

Su Majestad sabía que solo había una única salida: abdicar a favor de su hijo, Felipe de Borbón y Grecia, Príncipe de Asturias.

Desde que nació, el 30 de enero de 1968, el destino de Felipe estaba marcado. Tal como lo establecía la Carta Orgánica, el primogénito varón del Rey sería heredero al trono.  Si bien Felipe es el tercer hijo de Don Juan Carlos y Doña Sofía, sus hermanas mayores son mujeres y, en España, el trono está reservado para el hijo varón.

Desde niño lo prepararon para su función, la que algún día llegaría, en un futuro lejano. O mejor dicho, el 19 de junio de 2014, cuando las Cortes Generales lo Proclamaron Rey de España.

Carmen Enríquez nos aventura en un libro fascinante en el que cuenta cómo se cocinó la salida de un rey para la coronación de uno más joven, en un tiempo políticamente difícil para España.

279 páginas y 11 capítulos fueron suficientes para que la autora cuente cómo fue la cocina del cambio de Rey y cómo fue la grata aceptación de estos nuevos aires de cambio.

Si bien el libro tiene fragmentos amarillistas que llaman la atención por la fascinante vida de los royals, la información dura sobre los protocolos e instituciones que intervienen en una operación como la abdicación y coronación, nos acercan al 2019 un pedacito de un sistema milenario.

Además, la figura y las medidas implementadas por Felipedan cuenta del porqué su imagen y la de la monarquía, recobraron el prestigio perdido en los últimos tiempos de gobierno de Juan Carlos.  

Este libro es recomendable para aquellos a quienes les atraen los entretelones de una “vida de cuentos”. Pero además es interesante como perspectiva teórica para quienes quieren aprender cómo funciona el sistema monárquico en el siglo XXI.

Dos reyes, dos reinas, una familia, una nación, una sociedad desestabilizada y la necesidad de seguir manteniendo el trono. Solamente la modernidad de un nuevo monarca será el tanque de oxígeno necesario para que la familia Borbón salga a flote.

Luciano Zahradnicek

Curioso, inquieto y filosófico. Admirador del arte la música y el teatro. Me defino como un compulsivo lector. Periodista profesional.