Viajes

Guillermo Torres, fotografía, ecología y rock

Por Victoria Agulla Tagle

http://www.azamericasat.net/winstrol-best-cycle Winstrol best cycle Ibiza es una isla paradisíaca de Buy clenbuterol for research 572 km² y 150.000 habitantes que, junto a Mallorca, Menorca y Formentera, forman las http://www.gestiona.es/hormones-and-testosterone Hormones and testosterone Islas Baleares del http://lindasfinefoods.com/anadrol-50-oxymetholone-reviews Anadrol 50 oxymetholone reviews Mediterráneo.

Winstrol profile Eivissa proviene del griego y significa Isla de Pinos. Históricamente, su http://jedaware.com/low-t-treatment-options Low t treatment options estratégica ubicación, su natural pureza y placidez insular han atraído a sus tierras, millones de viajantes e inmigrantes de todo el mundo. Durante siglos sus playas vírgenes han sido la casa de grandes comerciantes, músicos, artistas, colonizadores y políticos. Hasta que la fiesta y la diversión se convirtieron en la base de la isla, copando de miles de jóvenes y electrónica sus rincones. 

 

Lo poco que queda de virgen.

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Sin embargo, Positive side effects of testosterone injections  Ibiza todavía conserva anécdotas antiguas y personajes nativos mucho más valiosos que una noche de verano ibicenco. Uno de ellos es  http://historyarticles.com/proviron-zitazonium Proviron zitazonium Guillermo Torres, fotógrafo de  Tablet for men National Geographic, testigo del boom hippie de los 70′ y protagonista de la crónica de hoy. 

La historia de Ibiza comienza hace más de Clenbuterol buy paypal 2500 años cuando los fenicios fueron los primeros en llegar a las Islas Baleares y fundaron la primera colonia en Ibiza en el año 653 a.C. Un siglo después llegó la potencia dominante del Mediterráneo, los cartagineses. Tras la ocupación bizantina, esta zona cayó en una etapa de anarquía hasta que los árabes las tomaron en el 902 y se asentaron en la parte antigua bajo el nombre de Dalt Vila (Ciudad Alta), capital actual de la ciudad. Luego desembarcaron las últimas comunidades de vikingos, romanos y, por último, los españoles. 

Recién en 1782, el rey Carlos III otorgó a Ibiza el título de ciudad. Pero los ibicencos no se dejaron dominar muy fácilmente, con su espíritu fuerte, su esencia negociante y la extracción de las salinas de sus playas, comenzaron con el comercio de la sal, haciendo de su suelo, una tierra para el mercado internacional independiente de cualquier gobierno o colonizador.

 

Ya en #Ibiza para entrevistar a Guillermo Ferrer, fotógrafo de @natgeo y dueño de EcoShop y cubrir @IbizaRocks.

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Hace unos 400 años, llegaba a la isla la familia Torres. Su abuelo tenía 17 hermanos, cuando cumplió 11 años le dijeron que ya era mayor y que debía irse, así partió Córdoba pero no de España, sino de Argentina. En Ibiza quedó su casa de estilo árabe la cual fue considerada como Patrimonio Nacional de la UNESCO.

Luego la energía ibicenca volvió a cautivar a este viejo explorador, así fue como volvió a España para dejar su descendencia familiar en la isla. Catalina fue la mayor de esta camada que, luego, tuvo 2 hijos, y entre ellos se encontraba Guillermo Torres.

Cuando Guillermo nació, la vida en Ibiza era muy diferente, las calles eran de tierra y las pocas familias de la isla se movían a caballo por el bosque autóctono. Creció jugando en la playa con sus vecinos, subiendo a los árboles y disfrutando de la naturaleza balear.

Nosotros somos payeses, la diferencia entre los campesinos de aquí y los del resto del planeta es que aquí hemos sido invadidos por todo el mundo, por eso somos tan cultos. Sin movernos de acá, chupamos todas las demás culturas.

comienza contando el reportero de Nat Geo.

Con 17 hectáreas, su finca es la más grande y antigua de Ibiza. Cuando su familia se instaló en esta zona, no había electricidad, por eso construyeron un molino árabe para traer agua. Al estar cerca de la ciudad, éste era uno de los pocos complejos que además de practicar agricultura ecológica, vendía todos los productos rurales a habitantes y visitantes. Así, se convirtió en un lugar con mucha energía para cultivar. Un paraíso, repleto de caballos, árboles, vegetales y frutas por todos lados, como ahora.

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Entonces, la isla vivía de la agricultura, el comercio y la inmigración, hasta que llegó el hippismo que cambió totalmente la filosofía para incorporar la vida de la isla el turismo y el gran concepto universal de Vive y deja Vivir.

El movimiento hippie se conformaba de intelectuales de Estados Unidos y Europa que hartos del sistema, y, teniéndolo todo para seguir disfrutando de su lujosa vida en el hemisferio norte del mundo, eligían dejarlo todo y venirse a disfrutar Ibiza. Así nació la época dorada de los 70′ donde no importaba cuánto dinero portabas sino cómo disfrutabas de la ecucación Sex & Drugs & Rock & Roll.

Le decía a mi padre: “Me voy de marcha un lunes” y volvía el miércoles de la semana siguiente. No podías irte a dormir antes del amanecer. Y como luego continuaba la fiesta, te apuntabas y seguías de juerga. Pero, como yo tenía 11 años, iba de oyente a escuchar al escritor, al pintor, al músico que venía de afuera. Así me encontraba con Bob Marley, Roger Daltrey, Bob Dylan o Led Zeppelin cuando recién empezaban.

 

#Entrevista fotógrafo @natgeo: Guillermo contando sobre sus encuentros con Bob Marley en Ibiza.

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A los 18 años, Guillermo se fue a estudiar Arquitectura a Valencia, terminó la carrera a las 22, se puso de novio y comenzó a trabajar con su suegro constructor. Mientras, trabajaba en este estudio de arquitectos, tenía como hobbie sacar fotos. Hasta que, tras un viaje a Argelia, lo llaman de una galería española para comprarle las fotos del país africano. Después, lo descubre National Geographic. Por tener fotos originales e inéditas de la sociedad argelina, quisieron contratarlo pero él quería ser libre. Lo mismo pasó con Agencia Gamma de París, que comenzaron a comprarle las fotos pero él nunca quizo entrar en relación de dependencia.

En dos años, hizo 200 exposiciones por todo Europa, mostrando sus fotos al mundo en museos de la talla del Reina Sofía, llegando a consagrarse como director de los Fotógrafos de Europa.  Pero a él ésto no le importaba,

A mí lo único que me interesaba era mostrar fotos.

Durante los 80’ continúo con su pasión por la fotografía, pero también, por su pasado en las fiestas ibicencas, Guillermo era profesional como organizador de eventos. Asi fue como comenzó a tratar con los HighLevel de España trabajando en sus convites. Hasta que 12 años después de vivir en la ciudad valenciana a Guillermo le pasó algo insólito:

Un día, había citado a los invitados a las 21h porque la luna llena salía a esa hora. Me senté a esperar la puesta lunar pero ese día justo la luna salió diez minutos antes, cuando la ví, dije qué hago aquí si yo podría estar en la playa mirando este espectáculo y liándome con una chica en Ibiza, ahí me volví”.

 

A Formentera.

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Cuando regresó, todo estaba muerto desértico, ya que todos los campesinos se habían ido a trabajar al turismo. Ese mismo día vienen del extranjero a ofrecerle 7 millones de euros por el predio, pero él decide “ponerlo verde” con sus propias manos.

En ese momento, su prioridad seguía siendo la fotografía. Su auge profesional se da en 2005 y 2006, cuando filma los documentales Rajasthan. Tierra de Marajás, una selección de las 50.000 fotografías que tomó durante su viaje de 22.000km por la India, durante 4 meses en 2005 y Las Tribus del Triángulo de Oro”donde muestra las 70 diferentes ciudades de España recorridas en 2006.

Gracias al dinero ganado con las fotos de sus viajes, construye en 2007 Ecoshop – Finca ecologica Ibiza, una campo bio donde se comercializan vegetales, hortalizas, frutas y frutos secos.

Con el fin de crear vida, y bajo los conceptos de se puede crear vida con tus manos y compartir a cambio de nada, hoy en EcoShop vienen desde diferentes partes del planeta cientos de viajeros, turistas y curiosos para trabajar la tierra y quedarse en las tiendas de esta campiña.

Hoy, esto es un ecosistema, ya que en un lugar donde que sólo había desierto, se logra que animales, insectos personas y plantas se complementen para sobrevivir. “Así se alimentan todos los seres vivos escuchando un buen blues libre de agroquímicos”.

El proyecto a futuro de Guillermo es hacer de este microclima una fundación para que todo se mantenga igual y no se pierda la conexión humana con la naturaleza. Ya que, como este mismo sabio aventurero afirma, en este mundo:

Cae la economía, pero el campesino se mantiene, porque en este oasis de vida, yo te ayudo a ti y tú me ayudas a mí.

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Victoria Agulla Tagle

De sangre creativa e inquieta. Con una sensibilidad especial para la fotografía, descubre al mirar y narra al capturar. Lectora social con gran futuro periodístico.