Música

Katy Perry en Argentina, un perfecto mundo de colores

Por George Blanco

|Por  buy instagram followers who like pictures George Blanco @georgeblanco

Fotos sadik hadzovic Majo Ruiz @majito_ruiz

should i buy facebook likes Katy Perry vive un de sueño arriba del escenario. Un cuento donde ella es la protagonista, que se reproduce detrás en chris evans body pantallas de LED y se traduce abajo, en una especie de pedestal que sirve de base para que Katy baje de la nube de axucar que la deposita al comienzo. buy likes on instagram free trial Teenage Dream da la bienvenida, con ella en una pose que repetirá durante la hora y media de show. La nena timida que de pronto provoca el destape. Antes, la telonera ryan reynolds body transformation Natalia Kills y el DJ Steeky Steeky (demasiado largo el warm up), habían dejado el escenario convertido en una pista de baile a punto de explotar.

California Dreams es un tour tan bien sincronizado que, por el contrario, da la sensación de la improvisación a full. Entra en escena con un repertorio que viene desde el comienzo de la gira americana Sabe cómo hacer delirar a sus fans. Sabe que ellas la admiran y y que, a pesar del poco tiempo de setlist, resulta efectivo. Perry despierta ratones pero da ternura al mismo tiempo. Una performance que redondea con el vestuario, glamoroso e irresistible, en una caramelera gigante devenida en un libro de colores donde cada página es un tema. Katy Perry hace lo que quiere.

El combo Humming Bird (para este autor, tal vez el mejor tema de Teenage Dreams)  y Waking Up in Vegas comienzan a prender fuego a GEBA y todo explota con Peacock, una canción que bien podría ganar el premio a la canción más chocante. Juega con su micrófono, ensaya alguna que otra coreografía y corre de un lado para el otro. Perry habla mucho entre tema y tema pero a la hora de cantar va bien arriba y se la banca. Se cambia para Circle the Drain y E.T, con la letra en las pantallas y un juego de laser impresionante, con aires futuristas fiel a la canción, con ella subiendo y bajando enfundada en un traje de gatubela, para después darle lugar a las plumas.

Sus vestidos, a tono con sus pretensiones de golosinas, van desde los blancos a los tonos mas brillantes en azules-celestes, amarillos y rojos, siempre con los pasteles como aliados. Mini vestidos con volados, lentejuelas, mucha pierna, mucho escote. Sus tetas dejaron de ser un único objeto de deseo para pasar a formar parte de ese todo que es Katy Perry. Su estilismo es digno de aplaudir, durante la mas de dos horas de show nunca pierde la compostura. Su piel parece de porcelana y el maquillaje acentua sus bellos rasgos y le aporta frescura a tanto fuego que entrega. Los accesorios ayudan a que Katy Perry se sienta en un verdadero jardín de infantes lleno de padres hambrientos por pasar la noche con ella. Sus insinuaciones incluyeron un capitulo en Plaza Sésamo, una aparición en Los Simpsons y fiestas alocadas en tiempo real junto a su hoy esposo, el comediante Rusell Brand. Su aspecto retro le da un toque de sobriedad ante tanta parafernalia.

Los coros repiten a la perfección y la puesta incluye bailarmcines temáticos, como un Elvis que la coquetea todo el tiempo, y hasta mimos que ensayan una y otra vez el guión arriba del escenario. El traje amarillo limón, a estas alturas famoso por haber sido victima del zarpe del fan brasilero en Rock In Rio, aparece con I Kissed a Girl y, tal como sucedió en aquel festival, Kat sube a un fan para perrearlo. Santiago, pronuncia el muchacho mientras sus hormonas no paran de danzar y con Perry a centimetros. Le pregunta de donde es y el responde “Córdoba”. Sorpresa. Katy pronuncia Córdoba con su inglés californiano y el estadio estalla en carcajadas. Un mimo para La Docta. La adrenalina de Ur So Gay le pone aún mas onda a la cosa. Tremendo.

Es ese producto de la industria mas voraz aunque ella pregone la honestidad en el escenario. Por eso canta cada vez mas, se esfuerza por dar cada paso. Y le resulta. Perry logra hacer de todo ese cliché del pop mas rosa, una obra cuanto menos respetable. Asimismo, todos quieren tenerla. En tiempos donde el marketing de lo “raro” está de moda, Perry va a lo seguro, defiende el terreno del pop mas convencional y le pone su impronta hot y de niñita bien que se revela, tal lo indica su prontuario. Recuerdo un vivo en Saturday Night Live, hace algún tiempo, en donde Katy interpetaba California Gurls. En ese set televisivo del primetime yanqui, Perry fue la misma que anoche aunque en GEBA a la enésima potencia.

Katy Perry Setlist Pepsi Music 2011 2011, California Dreams Tour

Las cámaras se encienden y con un “Te amo” Katy Perry se calza la acústica para interpretar Thinking Of You, la balada top de One of The Boys, su rimer álbum, vestida de largo y con un dorado que se ve desde el Obelisco. Los cambios de vestuario en su máxima expresión llegarían con Friday Night, el tema más festejado, que incluyo el hashtag #fridaynightinbuenosaires, donde los fans podían enviar sus fotos para que se proyecten en las pantallas. Ahí, Perry cambia de traje unas cuatro veces y todo mientras baila y corretea por el escenario. El toque mágico del show, a full. Firework, la más efectiva de Teenage Dream, tal vez sea la canción del mensaje. Ahi Katy es menos diva y mas artista, sus mirada complice con el público, intima y confesional, contrasta con los fuegos artificiales que salen de todos lados. California Gurls, después de un break de luces apagadas, marca el final del maravilloso cuento.

En esa estructura acartonado del pop modelo 2000, entre coreografías sincronizadas hasta el hartazgo y figuras intocables, Katy Perry es un hallazgo. Se vale de su carisma para conquistar a propios y ajenos con melodías que, en términos musicales propiamente dichos no trascenderán en el tiempo, pero que mantienen vivo el espíritu -y el legado- del pop. Buenos musicos, mejores coristas y bailarines de primera, todos acompañan perfectamente a Perry, que tiene un ángel descomunal capaz de hacer bailar hasta al más duro. Su voz inquieta y su energía reparan en el contacto con la gente, en el verdadero agite del show. Para mensajes complejos habra que recurrir a otros artistas, en el caso de Perry la obra es bastante mas confesa, sincera. No hay que esperar mas de lo que se ve, que de hecho, es mucho. Una artista que surge del mainstream mas estrambotico, y que es una maquina de hacer hits pero con un enorme talento para enamorar, mas una personalidad mas de rockstar que de diva de pop. Sin vueltas, esa es Katy Perry abajo y arriba del escenario.

La ex gordita de Santa Barbara juega desenfrenada, se divierte al mismo tiempo y entrega un show de puta madre. Probablemente ahí resida el quit de la cuestión. Un show de Katy Perry es diversión, ante todo. En segundo termino, asombra su voz, una escala frenética al limite de sus posibilidades pero que siempre saca a flote. Sorprende su estudio del escenario, esa capacidad de reinventarse en apenas unos minutos y pasar del halarido a la balada pop, del ratoneo constante a la melancolía. Están los que la atacan, gratis y con fundamentos. Todo eso hace a la Katy Perry que se ve, su obra es catartica en ese sentido. No hay que tratar de entender lo que no es. Su vida es un reality show de colores bien intensos, en el que ella juega a…ser ella con la exhuberancia del protocolo de diva del pop encima. Con todo eso, en su conjunto, le basta para convertirse en una artista impresionante. O la amas o la odias, pero vas a hablar de ella. Katy Perry lo esta logrando.


George Blanco

Pura pasión y puro ingenio. Creativo, pacífico y amante de la vida. Escribe por naturaleza. Atleta, fondista. Rocker fascinado y fascinante. Además de socio fundador, George Blanco es la impronta de N&W hecha persona. Lecturas épicas.